12 de febrero 2013 - 14:52hs

Una buena noticia y otra mala aguardan al Partido Nacional en el cortísimo plazo. La buena noticia es que esa colectividad será la única que tendrá –como lo viene teniendo desde hace tiempo– una elección interna competitiva, lo que le permitirá estar en el centro de atención de los votantes en los comicios de junio de 2014.
La mala noticia es la misma. Porque esa exposición pública –y la tradición blanca de airear casi todo lo que ocurre puertas adentro- puede generar choques violentos entre los precandidatos en disputa.

Esta vez, los interesados en participar de la interna nacionalista tendrán que elegir entre el líder de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga, y el futuro postulante de Unidad Nacional, Luis Lacalle Pou.
Ellos, a más de un año de las elecciones, ya han intercambiado estocadas. En una entrevista publicada en Búsqueda el 31 de enero, Larrañaga fue preguntado por la candidatura de Lacalle Pou y la respuesta trajo consigo una de las primeras referencias negativas al postulante de la UNA. “Yo sé que no soy el candidato del poder. Que quizás no soy el candidato de los grandes poderosos. Pero sí sé que a (el expresidente Tabaré) Vázquez solo se le puede ganar desde nuestra candidatura”, respondió Larrañaga.

Lacalle Pou, se sabe, es hijo de Luis Alberto Lacalle, el expresidente blanco que, desde el sector de Larrañaga, es considerado como el pilar principal del ala “conservadora” del partido.
Y en ese punto hará pie Larrañaga para marcar sus diferencias con el diputado de Aire Fresco quien, con 39 años, también ha toreado al líder de Alianza Nacional aunque sin mencionarlo. “Nosotros somos una candidatura distinta, por la conformación de nuestro grupo, por algunas ideas que no son típicas de los grupos establecidos en el Partido Nacional. Me parece que se está terminando el tiempo de los caudillos”, dijo Lacalle Pou en El Observador el 14 de enero.

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Larrañaga ya ha dicho que los comicios internos se enfrentarán una corriente “wilsonista” por él encabezada, y otra “herrero-lacallista” que orientará Lacalle Pou.
Sin embargo, esa estrategia tendiente a reivindicar un wilsonismo puro y duro puede hacer agua si Unidad Nacional empieza a nutrirse de dirigentes wilsonistas. Lacalle Pou ya se llevó consigo a la lista 40 del diputado Javier García quien empezó a militar con Wilson Ferreira apenas este retornó al país desde su exilio. Si el futuro postulante de la UNA sigue reclutando wilsonistas, no será tan sencillo instalar la idea de que los adversarios de Larrañaga son todos herreristas o lacallistas de pura cepa.

Por ahora, Larrañaga, con más del 50% de intención de voto, le lleva una amplia ventaja en las encuestas. Pero esto sucede, entre otras cosas, porque la postulación de Lacalle Pou aún no fue oficializada, cosa que ocurrirá en el correr de marzo. Se supone que, entonces sí, el diputado agrupará los votos que hoy andan desperdigados.
Votos más, votos menos, Larrañaga tiene una predominancia de casi el 60% en la estructura del Partido Nacional. La estructura abarca a dirigentes y militantes que votarán sin ninguna duda en la interna de junio de 2014.

Pero Lacalle Pou confía en que la “candidatura distinta” que dice encarnar seduzca a personas que no tienen pensado previsto sufragar en esa instancia. Además, consideran en su entorno, Lacalle Pou también es la mejor opción para quienes quieren asegurarse que el Partido Nacional mantenga el lugar de principal partido de la oposición.


Por el contrario, desde el lado de Larrañaga consideran que a Lacalle Pou le falta experiencia y que, tarde o temprano, su moderada juventud le jugará una mala pasada. Además, dicen, su condición de “hijo de” terminará por pasarle factura si llega a ganar la interna.
Como sea, en ambos lados coinciden en que después de Semana Santa empezará a develarse cuánto de bueno y cuánto de malo conlleva el hecho de tener una interna en la que no hay apuestas seguras.

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