Pocas cosas movieron el sentimiento de Peñarol como el regreso de Pacheco. Es que la forma en que lo sacaron provocó un grado de indignación pocas veces visto. Las pruebas de amor quedaron evidenciadas en cada instante de la vida de Pacheco. Cuando salió al supermercado, cuando paró el auto en un semáforo, cuando volvió al Centenario para enfrentar a su Peñarol.
Los compañeros no quieren marcar a Pacheco
El capitán regresó de la lesión y en los entrenamientos temen pegarle en la pierna operada