A muchos adultos les sucede que cuando ven una tablet sobre una mesa se les ponen los ojos como platos, y en su fuero interno desean poder tocarlay jugar con ella. Estos aparatos causan en los niños el mismo efecto que tendría una caja de golosinas abierta, y en muchos países ya empieza a ser común verlos pasar horas y horas jugando con las pantallas táctiles.
Los deditos en el pastel
El uso de tabletas y smartphones está cada vez más extendido entre los más pequeños; las consecuencias que tendrá en su desarrollo todavía no están claras