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Según James R. Webb, ex infante de Marina, hay una serie de razones, respaldadas por ejemplos históricos, por las que enviar armas cada vez más avanzadas a Ucrania puede no ser conveniente (foto archivo de la guerra en Ucrania)

Mundo > Guerra en Ucrania

Los envíos de armamento sofisticado a Ucrania pueden volverse un búmeran para Estados Unidos

Las experiencias recientes en Iraq y Afganistán demuestran que las ventajas tecnológicas son temporales y duran hasta que un adversario hace ajustes para mitigarlas y aún usarlas en contra

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24 de enero de 2023 a las 05:04

Si bien las realidades de Ucrania y conflictos anteriores en los que ha intervenido Estado Unidos son muy diferentes, las experiencias de combate pueden ser muy útiles para analizar la conveniencia o no de enviar armas avanzadas a Ucrania en su lucha contra la invasión rusa.

Según James R. Webb, ex infante de Marina, periodista y asistente legislativo en el Senado norteamericano,  hay una serie de razones, respaldadas por ejemplos históricos, por las que enviar armas cada vez más avanzadas a Ucrania puede no ser conveniente.

De hecho, enviarlos podría ser un búmeran contra Estados Unidos en algún momento. Este es un argumento a favor de la cautela, ya que parece que Occidente está dispuesto a enviar más de su equipo más sofisticado a Ucrania para “ganar la paz”.

Entre los que apoyan tal aumento se encuentran la arquitecta de la guerra de Irak, Condoleezza Rice, y el exsecretario de Defensa de Bush y Obama, Robert Gates. En un reciente artículo de opinión del Washington Post, la pareja escribió: “El tiempo no está del lado de Ucrania y está perdiendo la guerra con Rusia. Para los estadounidenses, es hora de actuar con sentido de urgencia”.

Existe una enorme presión para dotar a Ucrania de armas más avanzadas que, hasta ahora, la administración Biden no ha estado dispuesta a enviar. Dado el curso de experiencias recientes, sería una tontería no reconocer que mandar las mejores armas invita a una serie de riesgos y muchos otros factores, como la adaptabilidad del enemigo que puede llegar superar la ventaja de una tecnología superior.

Webb, en una nota para el sitio Responsible Statecraf invita a reflexionar sobre las lecciones que las experiencias de Iraq y Afanistán han dejado como antecedentes para la toma de decisiones sobre el despliegue y el uso de material bélico sofisticado.

La historia de la guerra enseña que las ventajas tecnológicas son temporales y duran hasta que un adversario hace ajustes para mitigarlas, la guerra en Irak no es solo un caso de estudio de cómo los adversarios adaptan sus tácticas para adaptarse a la tecnología estadounidense, también enseña sobre lo contraproducente que puede ser armar indiscriminadamente a los aliados.

La guerra de Irak comenzó en marzo de 2003 y luego de una breve campaña de guerra convencional, Bagdad cayó en menos de un mes. Sin embargo, los iraquíes derrotados en campo abierto recurrieron a la guerra de guerrillas, convirtiendo las estrechas calles de las ciudades densamente pobladas en el nuevo espacio de batalla.

En lugares como Faluya, Ramadi y Bagdad, los insurgentes iraquíes obligaron a las fuerzas estadounidenses y sus aliados a transitar calles estrechas llenas de artefactos explosivos, comúnmente conocidos como “artefactos explosivos improvisados” (IED).

Estos artefactos representaron quizás la adaptación más impactante de la guerra. Se armaban con distintos elementos como proyectiles de artillería y artículos domésticos inofensivos, como un teléfono celular o un abridor de puerta de garaje, y representaron el 60 % de las muertes estadounidenses en Irak.

Si bien la invasión inicial de Irak tuvo un costo de menos de 150 vidas estadounidenses, cuando el presidente Obama completó la retirada en 2011, casi 4.500 estadounidenses habían muerto en duros combates urbanos con una insurgencia que los líderes militares dijeron que ocurrirían.

Pero las cosas empeoraron aún más, cuando en 2012 surgió el Estado Islámico (ISIS) y se apoderó de Faluya combatiendo principalmente con equipo estadounidense destinado a las fuerzas de seguridad iraquíes. En 2015, el grupo se apoderó de Ramadi y una enorme cantidad de armas de fabricación estadounidense que impulsarían la rápida expansión del Estado Islámico.

ISIS usó 2.300 vehiculos Humvees, 52 obuses M198, 74.000 ametralladoras, 40 tanques M1A1 Abrams y otros sistemas fabricados en Estados Unidos para apuntalar un "califato" que en su apogeo abarcaba aproximadamente un tercio de Siria y el 40 por ciento de Irak. Fue necesaria una reintroducción de tropas estadounidenses en Irak y miles de ataques aéreos durante varios años para someter al grupo y recuperar el territorio capturado.

Según afirma Webb, la extensión del uso de armamento y tecnología norteamericana en forma masiva llevó a que su captura por el enemigo pudiera ser aprovechada para atacar a las tropas propias.

En 2011, Irán capturó y luego realizó ingeniería inversa de un dron RQ-170 Sentinel de la CIA. Sin embargo, según un ingeniero iraní, esto no sucedió por suerte. Los iraníes durante varios años realizaron ingeniería inversa de drones menos sofisticados hasta que encontraron un punto débil, el GPS. Luego, pudieron engañar al Sentinel y hacerlo aterrizar indemne en un aeródromo iraní.

El episodio del Sentinel fue a posteriori de un incidente de 2009 en el que militantes chiítas en Irak con vínculos con Irán fueron encontrados en posesión de transmisiones de datos en vivo de un drone Predator. Los militantes lograron acceder a la fuente a través de un software barato y disponible en los supermercados.

Es vital comprender que, en ese momento, el Predator y el Sentinel se consideraban "de última generación". Sin embargo, ambos fueron comprometidos por un adversario extranjero después de la exposición en el campo de batalla. Irán ahora está enviando sus drones a Rusia para atacar a los ucranianos en el campo de batalla.

Además, está bien documentado que cuando el gobierno afgano colapsó en 2021, los talibanes capturaron al menos US$ 7 mil millones en equipos, algunos de los cuales han llegado a manos de los iraníes. Al mismo tiempo, los talibanes también prometieron compartir el botín con Beijing. Es importante tener esto en cuenta cuando se envíe a Ucrania el próximo lote de armamento sofisticado.

El historial detallado de desvío de armas y corrupción de Ucrania antes de la guerra presenta un mayor riesgo, mientras que la gran inestabilidad del país crea más vulnerabilidades para los suministros de armas estadounidenses. Aunque el gobierno federal insiste en que los envíos se monitorean permanentemente, los propios organismos de control advierten que aún no hay suficiente supervisión para garantizar que estas armas no caigan algún día en manos equivocadas.

En los próximos meses, se entregarán a Ucrania baterías de misiles Patriot y vehículos de combate Bradley. Además, Gran Bretaña ha prometido 14 tanques Challenger 2 y suficiente equipo mecanizado para equipar una brigada. Londres espera que Ucrania utilice esta entrega como el núcleo de una contraofensiva de primavera en 2023. Si esto sucede y cuál será el resultado está por determinarse.

La provisión de los lanzamisiles norteamericanos HIMARS a Ucrania es otra muestra de las capacidades de adaptación de una fuerza armada a los nuevos equipos tecnológicamente avanzados.

En 2022, Ucrania tomó posesión de al menos 20 sistemas de lanzacohetes múltiples HIMARS, una tecnología que Estados Unidos  compartía solamente con sus aliados de la OTAN. El avanzado sistema de artillería de cohetes es un pilar del concepto de combate del cuerpo de Marines, centrado en la defensa de los litorales en regiones del Pacífico susceptibles de ser invadidos por China.

Un análisis del Instituto de Investigación de Política Exterior (FPRI) afirma que Rusia ya se ha adaptado a la presencia de HIMARS y es posible que ya tenga suficiente información para tener una ventaja sobre el sistema.

Según Rob Lee y Michael Kofman, analistas de temas militares del FPRI, a pesar de que HIMARS tuvo un impacto inmediato en el campo de batalla, las fuerzas rusas se adaptaron en cuestión de semanas, reduciendo significativamente su eficacia. Detallando las adaptaciones rusas, Lee y Kofman escribieron que "... el efecto general de HIMARS puede ser exagerado y su impacto se estabilizó después de los primeros dos meses de uso en el campo de batalla".

En 2022, el ejército norteamericano solicitó US $ 1 mil millones en fondos extras para misiles de precisión, disparados con el HIMARS, para su uso en el Pacífico. Sería ingenuo pensar que los rusos no compartirían su experiencia en la lucha contra HIMARS con China, con la que ahora realiza ejercicios militares de forma regular. Tal desarrollo podría degradar severamente elementos vitales de la nueva estrategia del Pacífico, incluso antes de que se implemente por completo.

Webb afirma que es comprensible que la guerra en Ucrania haya provocado fuertes emociones, pero ello no debería ser la base del convencimiento de que es una panacea enviar armamento avanzado a Ucrania y recordar que políticas similares de envíos indiscriminados de armamentos se transformaron en un búmeran para Estados Unidos.

Finalmente, lo que demuestra la historia reciente es que, no importa cuán avanzada sea un arma, alguien eventualmente encontrará una manera de contrarrestarla.

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