Esta semana se conocieron detalles sobre los lineamientos que guiarán los ajustes en los salarios de unos 630 mil trabajadores de la actividad privada en los próximos dos años. El Poder Ejecutivo propuso convenios a dos años para la mayoría de las ramas de actividad, con ajustes semestrales –desde julio– por inflación proyectada, y un componente de recuperación del salario real perdido en el último año. En tanto, habrá un nuevo período puente de 12 meses para las actividades más castigadas por la pandemia vinculadas a turismo, cultura y deporte (ver recuadro) que todavía están expuestos a una gran incertidumbre y tienen comprometida su rentabilidad.
La visión de los expertos
En diálogo con El Observador, la economista de la consultora Exante, Tamara Schandy, destacó como un “factor positivo” que las pautas estén basadas en la inflación esperada. “Eso nos parece importante porque la indexación a la inflación pasada trae inercia a la inflación y plantea mucha rigidez en el mercado de trabajo”, dijo.
También valoró que los lineamientos no tengan diferenciación por sectores, más allá de la excepción que se realiza con las ramas muy afectadas por la pandemia. En rondas de negociación anteriores el esquema propuesto de ajustes distinguía entre sectores de desempeño malo, bueno y muy bueno.
“Cuando la economía crece mucho y el desempleo es bajo, puede estar bien que los salarios suban más rápido en los sectores más dinámicos, es una forma de asegurar que el crecimiento económico se traspase más rápidamente a los salarios. En el contexto actual, de empleo bajo y desempleo alto, a los sectores más dinámicos deberíamos pedirles que contraten más trabajadores, más que pedirles mayores aumentos de salarios”, afirmó.
Y entre los “factores problemáticos”, Schandy resaltó la dificultad que sigue existiendo para dejar de lado los correctivos por inflación pasada. De todas maneras, valoró que la propuesta del Poder Ejecutivo sea que esos correctivos se activen recién al final de los acuerdos –julio de 2023–, y que estén en parte condicionados al desempeño del empleo (se tomará en cuenta la evolución de cotizantes respecto a 2019).
“Balance adecuado”
Para el economista de la consultora CPA Ferrere, Giuliano Cantisani, los lineamientos parecen hacer “un balance adecuado” entre la recuperación salarial y el empleo. Según dijo, por un lado se dan los primeros pasos en dirección al compromiso asumido por el gobierno de recuperar salario real, y por otro se procura “no comprometer” la creación de puestos de trabajo, particularmente en los sectores más afectados, explicó.
En el período puente la pérdida de salario real fue de 4,3%. En los próximos dos años se recuperaría 1% en microempresas y 1,6% en empresas de mayor tamaño. Ese proceso se completaría en la siguiente ronda de negociación a partir de la segunda mitad de 2023.
Cantisani ve con buenos ojos la diferenciación entre los sectores más y menos afectados por la situación sanitaria, así como la diferenciación entre las microempresas y las pequeñas, medianas y grandes. De todos modos, consideró que como este último grupo abarca una gran cantidad de empresas con realidades heterogéneas, “podría implicar algunas complicaciones durante la negociación”, dijo a El Observador.
Los nuevos lineamientos son también una fuerte apuesta del Poder Ejecutivo a que la inflación consolide su trayectoria a la baja y converja a las metas establecidas para los próximos años. De eso depende que se consolide el crecimiento del poder de compra en los sectores para los que se propone recuperación. Hoy las proyecciones de la consultora apuntan a que la inflación no volvería al rango meta en lo que resta del año –fue 7,3% en los 12 meses a junio–, y si bien descendería en 2022 continuaría fuera del objetivo.
Camilo dos Santos El ministro de Trabajo, Pablo Mieres. Punto de conflicto
Desde el PIT-CNT ya se han expresado diferencias con el contenido de los lineamientos. ¿Se puede avizorar una ronda algo más conflictiva que en otras ocasiones? Para Cantisani el principal punto de conflicto puede venir por el lado de que los sindicatos quieran contar con “mayor protección” ante el no cumplimiento de las metas de inflación. Esa posición aparece reforzada por el hecho que 2021 será el segundo año consecutivo de caída del salario real.
El economista explicó que si bien los lineamientos plantean un correctivo por inflación pasada al final de los acuerdos en 2023, esto implicaría que podría haber al menos un año más de caída del salario real (en caso de que no se cumplan las proyecciones oficiales de inflación).
2,5% es el ajuste propuesto en julio para trabajadores de sectores menos golpeados por los efectos de la pandemia. Son la mayoría de las actividades. Aquí está incluido 0,7% de recuperación.
“Muy probablemente, los representantes de los trabajadores en la negociación, intentarán incluir seguros ante sorpresas inflacionarias, como, por ejemplo, la incorporación de cláusulas gatillo que disparen correctivos automáticos en caso de que la inflación supere determinado umbral. Este tipo de mecanismos puede implicar un riesgo para la estrategia desinflacionaria”, afirmó Cantisani.
Tanto la central sindical como las gremiales empresariales analizan por estas horas el contenido de la pauta para elaborar propuestas de cara a una nueva reunión del Consejo Superior Tripartito en dos semanas. Esta etapa será previa a la convocatoria de las mesas de negociación en los distintos subgrupos.
Desde el sector empleador se valoran de manera positiva varios puntos de los lineamientos, pero se discrepan con otros. Por ejemplo, la Cámara de Comercio aspira a que al igual que sucede con las microempresas, las pequeñas empresas de este rubro tengan un tratamiento especial.
Un segundo puente para los más complicados
Para los sectores muy afectados por la pandemia se propone un nuevo acuerdo puente con convenios a un año de plazo. Las empresas tendrán una única pauta que incluye un ajuste nominal de 3% en enero de 2022. En este caso no habrá aumento de salario en julio de 2021.
El director Nacional de Trabajo, Federico Daverede, afirmó esta semana a M24 que en estos casos habrá nuevamente pérdida de salario, pero argumentó la medida en que existen 80 mil personas en seguro de paro y que muchos pertenecen a estos sectores. La expectativa del gobierno es que dentro de 1 año estos sectores estén en otra posición funcionando nuevamente para poder negociar otro tipo de convenios. “Apurar una recuperación salarial hoy puede empujar al desempleo o a que las empresas no retomen trabajadores que están en el seguro”, dijo el jerarca.
El PIT-CNT sostiene que el nuevo puente agudizará la pérdida salarial de los trabajadores que queden incluidos en esta clasificación.