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Jorge Larrañaga

Opinión > Partido Nacional

Los huérfanos políticos de Larrañaga y su futuro electoral

La posibilidad de apoyar una candidatura de Álvaro Delgado no es descartada en Alianza Nacional

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27 de mayo de 2022 a las 15:02

Nunca es sencilla la elección de un candidato presidencial, la implementación de una estrategia, el armado de un discurso. Y cuando se cruza la muerte, que todo lo remueve y todo lo saca de su sitio habitual, la cuestión es aún más compleja. En esa deriva se encuentran hoy los dirigentes de Alianza Nacional, el sector de Jorge Larrañaga, el líder blanco que con su muerte dejó un vacío dramático en lo humano y en lo político. ¿Qué hacer cuando el que era un candidato cantado –Larrañaga lo seguía siendo pese a sus derrotas previas- desaparece imprevistamente?

Con su gestión al frente del ministerio del Interior, que era bien juzgada por la mayoría de los uruguayos, se proyectaba como un dirigente capaz de trascender su propio y debilitado sector, y presentarse una vez más, y esta vez avalado por una gestión concreta en el Poder Ejecutivo, como el blanco al que debían darle finalmente la oportunidad de llegar a la presidencia.

Pero ahora los senderos se bifurcan y nada aparece como seguro. Y es necesario barajar de nuevo entre los huérfanos políticos de Larrañaga en donde, de a poco, empiezan a mirar hacia las elecciones de 2024 para decidir cómo comparecerán en esa instancia. El cerno de esa vertiente que fue la Alianza Nacional lo conforman, entre otros, el senador Carlos Daniel Camy, el director general del Ministerio del Interior, Luis Calabria, y el intendente de Soriano, Guillermo Besozzi.

A falta de Larrañaga, la solución al dilema de ese sector político, que padeció desgajamientos varios desde su fundación, sería formar filas detrás de un nuevo liderazgo en donde las ideas del caudillo muerto estén presentes.

Pero las cosas no son sencillas. Es allí donde el camino de los “leales a Jorge” toma al menos dos posibles ramales: buscar a ese referente dentro del ala wilsonista, o respaldar la candidatura del secretario de la Presidencia, Álvaro Delgado, quien tiene casi todos los números puestos para representar en las próximas elecciones al sector Todos del presidente Luis Lacalle Pou.

Fuentes blancas dijeron que esta segunda posibilidad se abona en terreno firme en el larrañaguismo puro. La idea sería similar a la que en 2009 unió, bajo el liderazgo del expresidente Luis Alberto Lacalle, al Herrismo con la Correntada Wilsonista de Francisco Gallinal en el paraguas de la denominada UNA.

En el nuevo y eventual pacto, el lugar de Lacalle Herrera lo ocuparía Delgado, y Alianza Nacional el de Correntada Wilsonista. Para ello, sería necesario un acuerdo programático, que no resultaría nada complicado dadas las escasas discrepancias que separan a las distintas tendencias nacionalistas. Además, Delgado se lanzó a la actividad política fascinado con la figura de Wilson Ferreira.

El camino de los “leales a Jorge” toma al menos dos posibles ramales: buscar a ese referente dentro del ala wilsonista, o respaldar la candidatura del secretario de la Presidencia, Álvaro Delgado,

Un acuerdo con el secretario de la Presidencia recogería “las banderas de Larrañaga” y los leales al exministro del Interior harían pesar esa identificación a través de una lista al Senado.

La otra alternativa de los larrañaguistas sería, como fue dicho, buscar un candidato en la pata wilsonista del Partido Nacional que tiene como sus principales referentes a la vicepresidenta Beatriz Argimón y a los senadores de Por la Patria, Jorge Gandini,  y del ya deshilachado “Grupo de los intendentes”, Sergio Botana.

La posibilidad de que Gandini o Botana encabecen una candidatura presidencial donde Alianza siente sus petates parece lejana. En el larrañaguismo puro consideran que ninguno de los dos tiene la talla suficiente para ocupar ese lugar, sin contar que en Alianza Nacional sintieron que, en las pasadas internas, Botana les pegó una puñalada cuando, junto a Enrique Antía, resolvieron ir por un camino independiente –el ya mencionado Grupo de los Intendentes- que logró un irrisorio respaldo. Pero, en política, casi ningún acuerdo es imposible si hay dos necesidades equivalentes.

Argimón aparece como una opción más potable para Alianza Nacional y habrá que ver si la vicepresidenta logra crecer en las encuestas en las que ya aparece mencionada como postulante a la presidencia.

Así que, muy precozmente, y con mucho cuidado, ya hay contactos en la interna blanca para ver cómo se alinean sus dirigentes con el objetivo de enfrentar una elección nacional que, más allá de candidatos, necesita de una gestión próspera del presidente Lacalle Pou si es que el partido de Oribe quiere repetir sucesivamente el plato del poder, receta que no consigue aplicar desde el ya lejano 1962.

 

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