Un aviso comercial, una obra social, la firma de una camiseta, presentarse para una obra benéfica, sacarse la foto con una cumpleañera, detener el auto en la puerta del complejo para firmar cientos de autógrafos y posar para innumerables fotos. Vida complicada la de ser jugador de la selección uruguaya por estas horas..
La locura es generalizada. Otra prueba: “Hola, disculpa, somos de una ONG para saber si te llegó la invitación para concurrir a un programa que hacemos el fin de semana”, le dice una chica al golero Martín Silva. “No sabía nada. ¿Pero ustedes mandaron las invitaciones?, pregunta el exgolero de Defensor Sporting.
Mientras todo esto ocurría, las inmediaciones del Complejo eran invadidas por la presentación de las copas Samsung y Antel. Gente de saco y corbata, secretarias, dirigentes, y los pedidos de foto a la orden del día.
En eso Edi Cavani sale rápido por una puerta lateral y cuando todos estaban distraídos con Martín Cáceres que subía a su espectacular vehículo, “se escapó” por la puerta del fondo del Complejo acelerando su camioneta.
En eso vuelven de la cancha Nicolás Lodeiro y el Tata González con una chica que cumplía 15 años y se tomaba la cara incrédula por cumplir su sueño. La chica, vestida de jugadora, con short negro y camiseta celeste, se fotografió con sus ídolos.
Todo este nuevo universo parece formar parte de la vida de los jugadores que, sin proponérselo, pasa a ser estrellas publicitarias.
Habrá que ver hasta cuando dura toda esta locura porque antes de iniciarse el proceso eliminatoria y con las mieles de la Copa América, el técnico Tabárez ordenó cortar con toda la locura y pidió el máximo de concentración a sus dirigidos.