Durante la campaña por la derogación de la ley de Caducidad en 1989, los canales de televisión se negaron a pasar un spot del Frente Amplio en el que Sara Méndez pedía ayuda para encontrar a su hijo por entonces desaparecido, Simón Riquelo. En el tramo final de la campaña electoral del balotaje entre Tabaré Vázquez y Jorge Batlle, en 1999, los canales demoraron tres días en emitir un spot del Frente en respuesta a otro de Batlle que atacaba la propuesta del Impuesto a la Renta.
Los canales argumentaron que tenían problemas técnicos, pero para la izquierda fue una maniobra política. Vázquez quedó muy enojado, lo que aumentó aun más su desconfianza hacia los medios.Previo a la llegada al gobierno de la izquierda, el Frente Amplio siempre fue un duro crítico de los medios de comunicación. Tenía como argumentos esos casos, pero sumado a la histórica desconfianza de la izquierda para con los medios.Cuando estaba por asumir Vázquez se esperaba una guerra con los medios.
El programa del FA para esas elecciones hablaba de una falta de legislación adecuada. “Hoy no tenemos libertad de prensa, hay libertad de empresa. El cuarto poder fue arrasado y pisoteado por las asociaciones de medios de comunicación. No tenemos legislación adecuada que permita el uso racional y acceso de las corrientes de expresión”, decía la plataforma de gobierno.Al principio hubo varios choques. Tantos, que en un momento el entonces presidente hizo una lista de medios opositores. Sin embargo, con el correr de los meses la administración de Vázquez fue moderando su aversión. De hecho, sobre el final ideó un plan de conectividad llamado Cardales que le daba una participación fundamental a los canales de televisión (a través de los operadores de cable), que ingresaban incluso al codiciado negocio de la venta de servicios de datos.
La segunda administración
En la administración del presidente José Mujica el camino es el inverso. Había iniciado una buena relación con los medios cuando asumió el poder. Pero luego, de a poco, la cosa fue cambiando. Los cuestionamientos a los medios de comunicación cada vez que se informa sobre algo que representa problemas para el Poder Ejecutivo se hicieron cada vez más frecuentes. Distintos jerarcas del gobierno han criticado públicamente a los periodistas y la forma en la que cumplen su labor, así como a las empresas periodísticas.
El día en el que se presentaron las 15 medidas de seguridad, el secretario de Presidencia, Alberto Breccia, y el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, no ocultaron sus “sospechas” de que la prensa no recogería en su integridad el documento.Y ahora la televisión es uno de sus objetivos. Dentro de las 15 medidas de seguridad anunciadas por el gobierno se agregó la resolución de incluir los informativos en el horario de protección al menor y la regulación de las imágenes que se podrán o no emitir.Cuando el gobierno emitió el decreto de la televisión digital se anunció que los canales y las radios deberán pagar un canon por utilizar el espacio radioeléctrico, y finalmente esa decisión fue incluida en la Rendición de Cuentas.
También en ese proyecto de ley va la decisión de hacer que los canales cedan 15 minutos diarios para campañas de bien público Pero la cosa no arrancó con estas medidas. Desde el año pasado el presidente ha insistido en la necesidad de limitar o regular los contenidos. Incluso se llegó a plantear la posibilidad de redactar una ley que regule los contenidos de los medios de comunicación y que se incorpore el concepto de “cuota pantalla” para que exista un porcentaje obligatorio de contenidos nacionales en la televisión.
Los 15 minutos diarios
Si bien el canon y la cesión de minutos deberán tener aprobación parlamentaria, los canales ya lo toman como un ataque directo desde el Poder Ejecutivo, según varias fuentes consultadas por El Observador. Por eso están aguardando con cautela qué pasos se van tomando en torno al tema, para definir si realizan alguna medida contra las decisiones del gobierno.El minuto promedio en el “prime time” en televisión (horario central de emisión que va desde las 19 a la 0 hora) ronda los US$ 1.000, según pudo saber El Observador. De esta forma, si la cesión de minutos fuera en este horario serían unos US$ 15 mil diarios los que perderían los canales, lo que significa casi medio millón de dólares mensuales. Los minutos en otros horarios cuestan alrededor de un tercio menos, aunque esto siempre depende de distintas variables.