Rusia 2018 > ESFUERZO

Los mosqueteros de Francia

El trabajo colectivo es la mayor fortaleza del primer finalista

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12 de julio de 2018 a las 05:00

Francia se plantó en la final del Mundial de Rusia con un gol de Samuel Umtiti y gracias también a una gran defensa que los hombres de Didier Deschamps ejecutan como un solo bloque, siguiendo la famosa divisa de los Mosqueteros: "Uno para todos y todos para uno".

Los Diablos Rojos habían maravillado en este Mundial y llegaban a semifinales llenos de confianza tras haber marcado 14 goles en 5 partidos -una media de casi tres por encuentro- y después de eliminar a Brasil en cuartos.

Pero en semifinales se dieron de bruces contra la realidad, la de un equipo francés que sabe defenderse, como han demostrado pocos en este campeonato.

Por algo han dejado el arco en cero en cuatro de sus seis partidos disputados en Rusia, donde sólo encajaron uno de penal contra Australia en el debut y los tres que anotó Argentina en el partido 'loco' de octavos (4-3).

Los delanteros, los primeros

Los primeros en defender son los delanteros, tanto presionando arriba como en algunos momentos de la primera parte contra Bélgica, como si el equipo se encierra en los 30 metros delante de su arco, lo que acabó pasando contra los Diablos Rojos, cuando a Kylian Mbappé, Antoine Griezmann y Olivier Giroud no se les cayeron los anillos en bajar a defender incluso dentro de su propia área.

El bloque defensivo francés no se entendería sin sus centrocampistas, donde N'Golo Kanté no para de correr en los 90 minutos y es pieza básica en la destrucción, y Paul Pogba y Blaise Matuidi ayudan constantemente, tanto al mediocentro como a los laterales.

Lo más sorprendente, no obstante, es la línea defensiva. Con una media de edad de poco más de 23 años, Benjamin Pavard, Samuel Umtiti, Raphaël Varane y Lucas Hernández parece como si llevaran toda la vida jugando, cuando entre los cuatro no llegan a 90 partidos internacionales y los dos laterales apenas llegan a 10.

Varane y Umtiti son una demostración, partido a partido, de anticipación, velocidad y colocación, además de determinantes en el juego aéreo... y no solo en defensa. El madridista abrió el camino del triunfo contra Uruguay y el barcelonista fue el verdugo de los belgas.

Y los dos laterales, ambos de 22 años, se han revelado como un acierto de Didier Deschamps. A Lucas Hernández ya se le conocía por sus buen trabajo en el siempre exigente Atlético de Madrid, jugando la Liga de

Campeones, pero la llamada de Pavard sorprendió en Francia, donde apenas le conocían por estar jugando en el Stuttgart alemán.

Defensa de 23 años de promedio

Pero ambos se están mostrando muy disciplinados en la marca y tampoco dudan, cuando tienen la ocasión, de subir al ataque. Contra Argentina, dos de los goles llegaron tras cabalgadas de Hernández por la izquierda y uno de ellos, el segundo de los franceses, lo marcó Pavard con un precioso disparo. Es decir... ¡centró el lateral izquierdo y remató el derecho!

Y las pocas veces que los rivales logran romper esa triple línea defensiva, se topan con Hugo Lloris, el portero del Tottenham y capitán Bleu que a sus 31 años se marchará de Rusia como uno de los mejores en su puesto.

Contra Uruguay, por ejemplo, sacó con una gran estirada un remate de cabeza de

Martín Cáceres que hubiese supuesto el 1-1 y frente a Bélgica, evitó que los Diablos Rojos se adelantaran cuando voló al palo para sacar un remate de Toby Alderweireld a los 21 minutos de partido.

Los belgas se marcharon frustrados. "Francia no ha jugado a nada, ha jugado a defenderse con once jugadores a 40 metros de su portería", lamentó Thibaut Courtois.

Pero que se lo digan a los miles de franceses que celebraron el triunfo en las calles de París y que sueñan con una segunda estrella el domingo.

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