20 de enero 2015 - 15:05hs

El último 6 de enero a Hielo le llevó 2 minutos, 27 segundos y 97 centésimas recorrer los 2.400 metros que lo separaban de convertirse, por segundo año consecutivo, en el ganador del Gran Premio José Pedro Ramírez, clásico hípico del Día de Reyes disputado en el Hipódromo Nacional de Maroñas.

Montado por el jockey Julio César Méndez, el caballo se hizo así con el premio gordo de la jornada, la 117a edición de este clásico que se corrió por primera vez a fines del siglo XIX.

La fiesta hípica por excelencia del turf nacional también tiene su costado de negocios.

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Para empezar, la edición 2015 de la jornada hípica en la que se corrieron 19 carreras batió dos récords: de público (17.400 personas) y de apuestas ($ 32,202 millones).

“Estuvimos 11% por encima de la inflación”, señaló el gerente de la Unidad Hípica de HRU –empresa encargada de llevar adelante la gestión del Hipódromo de Maroñas–, Horacio Ramos, en relación al aumento en la cantidad de apuestas realizadas en comparación con la edición 2014 del Ramírez.

En cuanto al aumento en la cantidad de visitantes, Ramos estimó que se debió a varios factores: el fortalecimiento de la marca, la presencia de caballos internacionales dentro de la competencia y también el poder convocatorio de Lucas Sugo, el plato fuerte de los shows artísticos en el hipódromo en esta edición. “Es un tipo que atrae mucha gente”, destacó Ramos.

Además, admitió que si bien puede ser que algunos “burreros” fieles a Maroñas pueden verse un poco abrumados por la cantidad de gente que aparece cada Día de Reyes, es una oportunidad única en el año para captar nuevo público que luego se convierta en habitué del hipódromo. En la tarea de reclutar nuevos aficionados, el fútbol es el principal competidor, agregó Ramos.

El ambiente del Ramírez se vuelve terreno fértil para concretar negocios, añadió Ramos, quien dijo que los días anteriores y posteriores son muy movidos, por ejemplo, en lo relativo a la venta de “sangres”, motivado por quienes buscan los genes de los caballos campeones.

El caballo y su séquito
Ramos dijo que, a su entender, un “dato interesante” de este universo es que cada caballo “tiene varias personas en su entorno”, que se compone de un propietario, un cuidador, un jockey, un veterinario, un sereno y un capataz.

En las 19 carreras que se corrieron el 6 de enero en Maroñas compitieron 200 caballos. De acuerdo a Ramos, esa cantidad de equinos no se traduce en menos de 150 propietarios. El staff de jockeys del hipódromo, en tanto, ronda los 72 miembros.

Por el lado de HRU, un acontecimiento como la pasada edición del Ramírez demandó a 366 empleados directos, más otros casi 300 correspondientes a servicios tercerizados.

El gerente de la Unidad Hípica de HRU indicó que, más allá de esta fecha en particular, algunos estudios indican que desde la cría hasta el momento de poner al caballo en la pista, entre puestos directos e indirectos, se da empleo a unas 50 mil personas en la industria local.

Ramos proporcionó cifras que dan cuenta del repunte de la actividad hípica en el país en los últimos años. Mientras en 2004 se corrieron en Maroñas 970 carreras, una década más tarde esa cifra creció a 1.039 carreras.

Asimismo aumentó la cantidad de caballos que participan en las competiciones (de un promedio de nueve, pasaron a 10).

Otro indicador del fortalecimiento del sector, señaló Ramos, es el aumento de la cría, año a año. Cuando Maroñas cerró sus puertas, en 2002, la cantidad de potrillos y potrancas nacidos por año era de 1.000. Hoy ese número ascendió a 1.800 animales. “Prácticamente se duplicó la cría”, destacó Ramos.

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