Hola, ¿cómo estás? Buen viernes.
Los políticos que quieren engañar con cifras y cómo Cabildo Abierto pone en un brete al “partido de hombres libres”
La Semana Traducida: un análisis de los últimos siete días de la agenda política
La Semana Traducida: un análisis de los últimos siete días de la agenda política
Hola, ¿cómo estás? Buen viernes.
Las elecciones departamentales están a la vuelta de la esquina, pero la agenda política está copada por otros temas. Por eso la newsletter EnClave de hoy viene con una Semana Traducida. Un análisis de los temas políticos de los últimos siete días para poner contexto.
→ El gran tema de la semana, nuevamente, es el desafuero de Guido Manini Ríos. Como hemos visto más de una vez aquí, Cabildo Abierto hace un peligroso doble juego con este asunto que ahora sí definitivamente pone en riesgo el futuro y la unidad de la coalición, dado que toca aspectos muy sensibles e históricos de su socio mayoritario.
Ese doble juego empezó en la campaña electoral. Manini Ríos dijo hasta el cansancio que no se iba a amparar en los fueros. Aquí, dos ejemplos:
Antes, en la campaña, ya lo había dicho. Es decir, consiguió votos con este discurso.
Este video es relevante porque habla de “Cabildo Abierto” y no solo de él. Es una promesa de campaña que hoy, los legisladores de su sector, intentan borrar. Fuente: Telemundo.
Sin embargo, una vez que Lacalle Pou ganó y se consolidó la coalición, el desafuero de Manini se transformó en uno de los temas más sensibles. ¿Por qué? Si bien el general había sido absolutamente claro con su postura respecto a declarar ante la Justicia sin fueros, sus senadores empezaron a operar por detrás para pedir al resto de los integrantes de la coalición que no votaran el desafuero.
Así lo informó El Observador el 16 de junio, y Manini intentó negarlo. Pocos días después dijo en canal 12 que esa información era “falsa”. “Cabildo Abierto va a votar el desafuero”, aseguró. Sin embargo, desde entonces, tanto Domenech como Raúl Lozano, el tercer senador del sector, no han parado de decir que van a votar en contra.
→ A todo esto, ¿qué pasó esta semana? El Partido Nacional se ha definido históricamente como un “partido de hombres libres”. Por eso resultaba raro que los blancos, con las diferencias internas históricas que han tenido además con el tema derechos humanos, votara en bloque por amparar a Manini en los fueros.
Pero en los últimos días quien prendió la mecha –no está claro si queriendo o sin querer– fue Javier García, con el aval del presidente Lacalle. El ministro de Defensa, un hombre de raíces wilsonistas que en su juventud integró una generación que luchó contra la dictadura, accedió –a diferencia de lo que había hecho el anterior gobierno– a divulgar las actas del Tribunal de Honor militar de 2006 en el que declaró Gilberto Vázquez. Todos los detalles están en estas notas.
Después de eso todo cambió. Los blancos aprovecharon este episodio para golpear al FA y la izquierda retrucó con el tema desafuero, en la semana en la que estaba previsto votarlo.
El mismo día que entró el Presupuesto quinquenal al Parlamento, los blancos discutieron qué hacer y allí aparecieron las primeras voces disonantes, porque hasta ese momento todas las señales eran de que no iban a votarlo. Pidieron aplazar la discusión hasta la semana próxima y aquí están, en medio de un gran dilema.
→ La pelota la pasaron para la cancha de Cabildo Abierto. Los blancos no parecen dispuestos a pagar el costo político de la decisión, mientras Manini mira para el costado. El líder del sector mantiene el silencio, pero este viernes sus dos senadores fueron a fondo. Primero fue Domenech con una carta en la que apura a los blancos a tomar una definición, en medio de versiones de otro aplazamiento mayor que probablemente sea hasta después de las municipales. Y luego Lozano, que dice que “270.000 ciudadanos lo votaron para estar en el Senado”. Es verdad, pero lo votaron con él diciendo que iba a responder ante la Justicia.
Leonardo Carreño
→ La postura del presidente es otro gran tema. Como vimos aquí hace algunas semanas, Lacalle tiene una posición muy firme e histórica respecto a que los fueros se deben levantar. Es más, presentó un proyecto para eliminarlos. Pero su posición y todas las señales que ha dado son en sentido contrario. Lacalle como presidente necesita proteger la coalición y Manini y los suyos lo ponen en una situación incómoda.
Por eso es difícil imaginar, como quieren algunos, que la definición sobre el asunto se postergue para después del presupuesto. Eso sería ponerle la lápida a la coalición. ¿Qué es lo que hay detrás de esa lógica? Que tienen que lograr aprobar el presupuesto con Cabildo dentro del oficialismo porque si se van después, no es tan grave para el gobierno.
El mensaje que Lacalle le pasó a los blancos es distinto: logren una postura lo más unitaria que puedan. Tarea titánica, porque a diferencia de todos los demás temas que tiene para tratar la coalición, aquí no hay negociación posible: es blanco o negro. Se vota el desafuero o no. No es como en el presupuesto que alguien puede pedir 100 y le negocian entre 50 y 80. Acá es todo o nada.
→ Otro tema de la semana política fue el ingreso del Presupuesto al Parlamento. El gobierno concentró en esta iniciativa, como es habitual, un conjunto importante de cambios que se suman a los ya aprobados en la LUC.
Como es habitual también, con el presupuesto empiezan los juegos políticos. Uno de los temas más novedosos de la iniciativa es el aumento de la cantidad de generales y coroneles en el Ejército. Como está explicado en esa nota, la ley orgánica militar votada en 2019 rebaja a futuro (2021) la cantidad de oficiales. El nuevo gobierno pretende modificar esas disposiciones y llevarlo a un número intermedio entre el actual y el proyectado para 2021 por la ley vigente. Pero el Ministerio de Defensa quiso desmentir la información en base a mentiras. No solo publicaron un engañoso tuit, sino que llamaron a los medios a decir que el nuevo gobierno bajaba la cantidad de oficiales. Eso es lo falso. La nueva ley aumentará la cantidad de oficiales que está prevista para 2021 según la normativa actual, por más que no estuviese efectivo aún.
→ En el Ministerio de Desarrollo Social también se quiso jugar con los números para vender un relato que no es tal. El número tres del Mides, Nicolás Martinelli, señaló que el presupuesto para esa cartera “se duplica”. Dicho así y al ver los números eso parece verdadero. Pero es también un engaño. Porque en realidad no son recursos nuevos. Como queda claro aquí, el Mides se empieza a encargar de las asignaciones familiares y los recursos que hoy invierte el BPS en ello ahora pasan al Mides. Como dijo el exjerarca del Ministerio de Economía, Martín Vallcorba, se trata de un movimiento contable y nada más.
Camilo dos Santos
→ No solo en tiendas del oficialismo quisieron marear con los números esta semana. La candidata frenteamplista para Montevideo, Carolina Cosse, primero justificó y luego intentó engañar cuando le pidieron respuesta por los gastos de publicidad de Antel durante los años en que fue presidenta de la telefónica. La nueva administración respondió en un pedido de acceso a la información los gastos de Antel en publicidad y propaganda desde el 2005 al 2019. Como puede verse en esta nota, durante la gestión de Cosse se invirtieron US$ 90 millones en el rubro, el doble que en las otras dos administraciones.
La expresidenta podría haberse quedado solo con la justificación de eso, en la que tiene argumentos muy válidos y que pueden ser compartidos o no. Esos argumentos los encontrás acá. El problema está en lo que vino acompañando esa justificación: la calificación de “fake news”. No, no es una noticia falsa. Es verdad el gasto y está muy claramente detallado. Que sea discutible que esté bien o mal el gasto es otro asunto, pero calificar de falso datos que son verdaderos es otro engaño.
→ Otro aspecto del Presupuesto que generó polémica en esta semana fue el aumento de los sueldos para los presidentes de los entes. Esta es una medida necesaria y justificada si se quiere profesionalizar la gestión y conseguir a personal capacitado para esos cargos. Tanto el actual como los anteriores gobiernos tuvieron serios problemas para conseguir altos ejecutivos para esos puestos, porque en el sector privado ganan mucho más por mucho menos responsabilidad. Los que aceptan lo hacen resignando varios años de carrera. Los argumentos del gobierno para defender esa decisión son fuertes, pero tiene dos problemas: la oportunidad y algunos nombres elegidos.
Proponen este cambio en un momento de crisis y cuando además el Ejecutivo está recortando y pidiendo austeridad. Por eso le abre un flanco a la crítica opositora.
El otro problema es que no en todos los casos a los que se le aumenta el sueldo, el gobierno eligió profesionales ("los mejores gestionando" como dijo Arbeleche), sino que en muchos casos son políticos.