15 de marzo de 2014 15:52 hs

Al conocerse que Mario Rodríguez, conocido a través de los medios como el “niño cero falta”, tenía dificultades económicas para conseguir alimentos, el sindicato de la bebida anunció que estaba dispuesto a alquilarle una vivienda en Minas para él y su madre. No es el único niño apadrinado por la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (FOEB). Viviana Vidal tiene 28 años y cuando era adolescente también recibió ayuda para seguir adelante con sus estudios.


La joven tenía 14 años cuando su padre murió de cáncer. Su madre, que no había terminado el profesorado de geografía y daba clases particulares, comenzó un camino difícil junto a Viviana y a su otra hija, tres años menor.


La familia vivía en Atlántida en la casa de los bisabuelos. Su padre, Raúl, trabajaba en la Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC), militaba en el gremio. La lucha sindical era parte de su vida y hablaba de ello con la familia. No paraba de nombrar a dirigentes que eran sus referentes: Richard Read, Luis Noria y Jorge Troncone.

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Viviana escuchaba esos nombres sin reparar demasiado en quiénes eran, más preocupada en los asuntos de su adolescencia. En la fábrica los horarios eran rotativos y había semanas en las que el hombre se levantaba a las tres de la mañana para llegar puntual.
“Trabajar, cumplir, valorar lo que se tiene y esforzarse, fueron enseñanzas que me dejó mi padre”, dice Viviana a El Observador. Raúl la ayudada con sus estudios, sobre todo en historia, explicándole los hechos que estaban detrás de los libros.


En 1999, ya muy enfermo, Raúl tuvo que dejar de trabajar y ahí empezaron los problemas económicos. Le dieron un mes de vida y murió en 2000 a los 37 años.
Desde ese momento, la Foeb ayudó a la familia. Lo había hecho con el tratamiento médico que necesitaba el trabajador, y luego lo hizo financiando los estudios de Viviana que ya estaba en tercero de liceo y su hermana en la escuela.
Hasta ese momento, a Viviana le había ido bien en los estudios, iba al liceo público y no se había llevado ninguna materia. El año que perdió a su padre debió dar cinco exámenes para pasar de grado.


La Foeb decidió pagarle un colegio privado, Nuestra Señora del Rosario, ubicado en Estación Atlántida. Viviana dice que el cambio fue fundamental, porque había menos alumnos en las clases y los profesores, con una atención más personalizada, la contuvieron. Pasó todos los años con calificación de nueve y entró a la Facultad de Derecho.
Al llegar a la Universidad se desconectó de la Foeb, porque no quería abusar del sindicato. Se mudó a Montevideo a una casa de estudiantes e hizo hasta tercer año de abogacía.
Las vueltas de la vida la hicieron abandonar la carrera –al menos por el momento–. Pero asegura muy agradecida y con la voz entrecortada que “sin la ayuda del gremio seguramente no hubiera seguido estudiando”.


Desde hace menos de un mes empezó a trabajar en Fábricas Nacionales de Cerveza. Es telefonista y lo cuenta con orgullo.
La historia de Viviana permaneció oculta hasta que fue noticia el niño que distinguió Primaria y Unicef por no haber faltado a clase ni un solo día a pesar de caminar seis kilómetros. Organizaciones sociales corrieron hasta el paraje La Calera, ubicado a 15 kilómetros de Minas, para socorrer a la familia. La Foeb estuvo entre las organizaciones que se interesaron (ver apunte).


Richard Read, presidente del gremio, dijo que se decidió “apadrinar a Marito” hasta que termine sus estudios. El niño quiere ir a una escuela agraria y recibirse de veterinario. “Lo que hacemos no es un premio a la pobreza, lo que tratamos de hacer es premiar los valores” dijo Read a El Observador. “El niño se levanta y va caminando a la escuela, se levanta por una utopía, tiene valores y objetivos, no se rinde”, afirmó. El gremio apoyará a la familia Rodríguez y le hará un seguimiento para estar atentos a las necesidades que surjan.

La FOEB ofrecerá construir una casa

El presidente del gremio de la bebida (FOEB), Richard Read, fue hace 15 días con su esposa y nietos a la casa de Marito, el niño cero falta de Primaria que vive a 15 kilómetros de la ciudad de Minas. También lo acompañó un dirigente del sindicato de Agua Salus de Lavalleja. Llevaron dos bolsas con útiles escolares y una pregunta para hacerle a la madre: ¿qué precisa? Read dijo a El Observador que la FOEB está dispuesta a construirle una casa nueva, cerca de la ciudad, ya pensando en que pronto Marito irá al liceo. “El gremio no abandonará a este niño que tiene objetivos y necesita una mano”, dijo Read.

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