26 de abril 2014 - 19:11hs

Ya no es necesario tener un hijo, sobrino o nieto como coartada. Los coleccionistas de figuritas salieron del clóset y compran, juntan y cambian como cualquier escolar. Así sucede con el álbum del Mundial Brasil 2014: se cambian figuritas en los lugares de trabajo, como antes sucedía en la escuela o el liceo. Lo único que falta es que se pongan a jugar a la tapadita.

Los álbumes de fútbol han ejercido siempre una fascinación muy particular en Uruguay y en especial los álbumes de los mundiales en los que la selección está clasificada. Ese es el caso este año y el álbum de Panini FIFA World Cup Brasil 2014 anda muy bien, gracias a una cantidad creciente de adultos aficionados al tema.

El del Mundial es el último de los 700 álbumes de cualquier tema que se lanzaron en Uruguay, según el coleccionista local más importante, Marcos Silvera. A principios del siglo XX los cigarrillos Alfonso XIII y los chocolates Águila traían lo que hoy se conoce como figuritas: fotos de toreros y caballos de carrera. Pero no había un álbum donde pegarlas.

El primer álbum que se vendió en Uruguay fue lanzado por chocolates Águila; las figuritas eran un elemento didáctico. Se usaba como complemento escolar. El primer álbum de fútbol local salió en 1933 y era sobre el campeonato uruguayo. Al final, aparecían las figuritas de los campeones del mundo de 1930.

Todo esto lo muestra Silvera, cuya pasión es coleccionar y también divulgar. Esa afición lo ha llevado a juntar monedas, billetes, naipes y postales de las guerras de fin de siglo XIX y principios del XX en Uruguay. Y todo lo que junta, lo cataloga, lo analiza y lo publica como libro. Tiene 36 libros publicados. “Yo no me guardo información para sacar ventaja”, explica.

Para un coleccionista como Silvera, los álbumes no son algo que empieza y termina en una temporada. Él sigue juntando figuritas de álbumes que salieron hace décadas y afirma que le falta media docena de álbumes, de los 700 que se editaron en Uruguay. Casi todos sus álbumes están llenos, pero sigue buscando algunas de las figuritas selladas de algunos, como el que salió sobre el campeonato uruguayo de fútbol de 1958, editado por Goles y Dobles. En ese álbum cada página tenía una “sellada”, como se le llamaban a las más difíciles, y se otorgaba un premio –una pelota, un par de championes de fútbol– por llenar cada página.

A Silvera le faltan cinco figuritas de ese álbum y espera resolver esa carencia pero no tiene apuro. De hecho, si lograra conseguir y llenar los pocos álbumes que le quedan, no tendría más remedio que empezar a coleccionar otra cosa. De todas maneras eso es muy muy difícil, según él mismo lo explica: “Me faltan los álbumes que fracasaron; los raros son esos, los que no funcionaron y apenas salieron las figuritas”.

En Uruguay se publicaron unos 150 álbumes de fútbol. De entre ellos se destaca el álbum del Mundial de Brasil, el primero que se jugó en ese país, allá por 1950, y también el primero de los mundiales que se distribuyó en Uruguay, que a la postre resultó el equipo vencedor.

El álbum del último Mundial fue un gran éxito en Uruguay, y ya en ese momento se notó la tendencia que este año es evidente: los adultos tomaron la posta de las colecciones de figuritas, en un mundo en el que los niños y adolescentes están subyugados por lo digital.
Así lo dice Jorge Pérez (35), coleccionista de álbumes de fútbol desde el del Mundial de México 86. “Con este mundial se está dando una cosa inédita. Yo cambio figuritas como si estuviera en la escuela. Entro al laburo y el portero me dice que tiene figuritas para cambiar”, explica.

Él recuerda tiempos mucho más duros, como los del álbum de Francia 98: “Lo llené comprando. No tenía con quién cambiar. Gasté una fortuna”, se queja.
Pérez forma parte de un grupo de Facebook de coleccionistas de álbumes de figuritas de fútbol, que tiene una treintena de miembros. Su peor experiencia fue el álbum del Mundial 2002, de Corea y Japón. “Me faltan 110 y tengo 150 figuritas repetidas”.

Federica Silvera tiene 21 años y empezó justamente con el álbum de Francia 98. No lo llenó. “Me faltaron bastantes”. En 2002 le fue un poco mejor. “Me faltaron pocas”. Tampoco llenó el de 2006 pero sí el de Sudáfrica 2010. “De este me faltan, todavía, como 150, pero lo voy a llenar”, asegura. Cambia figuritas con su hermano Guillermo, de 7 años, (que tiene su propio álbum, más adelantado), con sus compañeros de licenciatura en Economía, los de su trabajo en PricewaterhouseCoopers y también con sus compañeras de equipo, el Club Nacional de Football.

Sergio González (51) ya llenó el del 2014. Las elige y las compra a $ 4 cada una en la ciudad de Maldonado, donde vive: “Me quedaban 200 y me costaron $ 800”. En total son 639 figuritas. Calcula que gastó unos $ 1.500 en llenar el álbum.
Empezó a coleccionar con el álbum de México 70. Desde 1990 en adelante los tiene llenos, pero no sigue buscando las que le faltan de los anteriores. Todos los álbumes que tiene los juntó él. Antes el juego era cambiar las figuritas. Ahora es solo documentar el momento. “Cuanto más rápido te muevas, más barato te sale. Algunas figuritas estaban en Montevideo a $ 80”, alerta.

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