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Padre e hijo en la barbacoa con nombre propio: "Los Ñeris"

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Lucas Morales en el camino de OJ: pasión por el fútbol y el candombe

Lucas Morales, hijo de OJ, es una de las grandes revelaciones del Uruguayo jugando en Progreso; con su padre comparten la pasión por el fútbol y por el chico donde compartieron corsos barriales en La Mazumba

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22 de septiembre de 2021 a las 05:02

Lucas Morales jugó el domingo el primer partido con público en su carrera deportiva. Justo ahí donde tantas veces entró como mascota de Nacional de la mano de su padre, Óscar Javier Morales. El volante de Progreso fue una de las grandes figuras de su equipo para el notable triunfo logrado contra Nacional por la segunda fecha del Torneo Clausura. 

"Trabajamos toda la semana un plan para jugarle a Nacional y salió tal cual lo planificamos. Mi tarea era tapar la salida de los laterales y atacar rápido cuando tuviéramos la pelota. Lo más importante era tener el arco en cero, manejar los tiempos del partido a nuestro ritmo de juego y la verdad que salió un partido redondo en todas las líneas", explicó Morales a Referí

Contra Wanderers en el Viera: jugador de cabeza levantada

Morales cursa su primera temporada en Primera División. El año pasado jugó en Villa Teresa tras rescindir su contrato con Defensor Sporting, donde estuvo entre 2018 y 2019 en Tercera. 

"En la semana previa a jugar contra Nacional también trabajamos mucho la presión porque para muchos como yo fue la primera vez jugando con tanta gente en las tribunas. Lo trabajamos mucho con el psicólogo del club y la idea era estar siempre comunicados y enfocados en la cancha porque ahora ya no podemos escuchar las indicaciones del técnico", expresó. 

Los Morales son Cerro y Carnaval. Candombe y chico. Fútbol a sol y sombra. "Yo arranqué en Las Flores que es el club donde jugó toda mi familia, en el Cerro", explicó Morales. 

Lucas toca el chico

Como su padre, también inició su carrera futbolística en Cerro. En Séptima era carrilero y en Sexta fue Sebastián "Patota" Morquio el que lo convirtió en lateral. Marcelo Bartora lo ascendió de Quinta a Tercera y fue otro entrenador que lo marcó. 

Justo cuando estaba en Quinta le hizo un gol a Defensor Sporting y lo invitaron a sumarse al equipo de Punta Carretas. "Me quedé un año en Cerro pero en Cuarta nos fue mal y ahí decidí dar el paso". 

En el violeta se quedó dos años en Tercera con Ricardo Meroni como DT. En 2018 Eduardo Acevedo lo promovió al primer equipo donde entrenó seis meses a la par del plantel aunque no llegó a debutar. 

Contra Valentin Rodríguez en el Campeón del Siglo

Al final de esa temporada decidió ir a buscar minutos a un nuevo destino. A Morales lo representa Faro Sports (lo que antes se denominaba Grupo Casal) y lo colocaron en Villa Teresa donde Marcelo Broli lo puso a jugar de volante externo por derecha. 

Jugó 15 partidos e hizo dos goles y su rendimiento le permitió dar un salto de categoría para enrolarse en Progreso donde firmó contrato por una temporada. 

Música y pool, otras pasiones de los Morales

Maximiliano Viera le preguntó en qué posición se sentía más cómodo. Morales respondió que de lateral, porque le gusta pasar al ataque con más espacios. Sin embargo, las bajas que se generaron por contagios de covid-19 le abrieron una puerta para jugar como volante. Primero como interior y ahora como externo. "Cada vez le voy agarrando más el gustito", dijo. 

"Mi padre nunca se metió en mi formación como jugador, siempre dejó trabajar a los entrenadores del baby o de las inferiores. Eso sí, cada vez que le pido un consejo charlamos", expresó. 

En acción contra Villa Española en el Paladino

Lucas es el hijo mayor y tiene una hermana de 11 años y un hermano de un año y tres meses. "Siempre viví con mis padres". 

A pesar de tener en casa a un referente y ganador de Nacional (campeón uruguayo en 2000, 2001, 2002, 2005 y 2008-2009) y símbolo de Cerro, Morales no soñaba de chico con ser futbolista: "Me convencieron mis amigos cuando terminé el baby". 

OJ y Lucas, el fútbol en los genes

"Si no era futbolista no sé qué hubiera hecho. Terminé el liceo pero me gusta mucho el Carnaval". 

Esa es otra pasión que corre por las venas de los Morales. 

"De chico salí en varias comparsas y con mi padre llegué a tocar en La Mazumba, la comparsa del barrio. No pude hacer ningún desfile de Llamadas, ahí mi padre ya lleva algunos". reveló. Los dos tocan el chico. 

"También soy muy hincha de Zíngaros, mi año favorito fue el 2010 cuando hicieron las parodias de Pincho y Forrest Gump", agregó. 

De ser mascota en Cerro y Nacional, Morales escribe ahora su propia historia. Intensidad por banda, mucha dinámica, buen manejo de pelota y capacidad para llegar al gol. En Progreso ya suma tres tantos en 12 partidos jugados. 

Lucas construyó su propia identidad de juego. Nada que ver a OJ, aquel volante pequeño que nunca perdió un tranque en un clásico, que fue un notable recuperador de pelotas y que la pasaba siempre segura. Pero la pasión familiar por la pelota sigue ahí, intacta.  

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