Los ventiladores del salón Dorado del Argentino Hotel de Piriápolis parecen los del inicio de Apocalypse now. El ambiente está pesado por el calor. A las ocho de la tarde, con el sol casi escondido y la iluminación improvisada del salón, el público mayoritariamente femenino que llenaba el lugar (unas 150 sillas) y esperaba a Ludovica Squirru se abanicaba con lo que tenía a mano; la amplia mayoría se soplaba el cuerpo o simplemente contemplaba una pantalla donde la astróloga argentina sonreía por delante de serpientes.
Inició su discurso haciendo referencia a Piriápolis. “Hace 30 años que vengo a este hotel. Recién comentaba con una amiga que el espíritu de (Francisco) Piria sobrevivía a los avatares del tiempo y del espacio ”, dijo, y agregó que siente una energía “muy espacial” cuando camino por los pasillos del hotel, los mismos donde se filmaron escenas de la película Whisky.
Contó que una tarde se quedó sola en el jardín (“que parece sacado de Las Mil y Una Noches”) y se quedó mirando impresionada la belleza del equilibrio que reina en ese lugar, “este feng shui tan maravilloso que tiene el Hotel Argentino”.
Según Squirru, el Argentino Hotel está lleno de espíritus. No solo el de Piria aletea en sus antiguas estructuras. “En los pasillos, en los cuartos, en esas ventanas que se golpean, en los postigos, en las palomas que aparecen, en las persianas, en esas entidades sensibles que rigen nuestras vidas y de a poco nos animamos a integrarlos en lo cotidiano”, dijo, y explicó que todo en el hotel tiene un “sentido sagrado y cósmico”. “Por más que nos parezca que estamos en Cannes o en algún lugar de la Costa Azul, o en un palacio árabe, este hotel lo diseñó alguien con cosmovisión, lo único que es permanente más allá de lo efímero”, sentenció.
Más allá de la cosmovisión, Squirru no dejó de hacer referencia a situaciones del presente. Cuando el público del hotel la reconoce, la detiene y le hace consultas sobre su vida, y le pide consejos sobre qué es lo mejor para su familia. Invariablemente son mujeres argentinas y Squirru las llama las “piqueteras galácticas”, y según ella son propias de la “crisis de rumbo que sufre el mundo y mi país en esta época”.
Ni siquiera dejó pasar la salud de Hugo Chávez, cuando habló de las energías renovables. “Si se muere este hombre, ¿qué va a pasar? ¿Van a seguir mandando petróleo? ¿Se imaginan el quilombo que se va armar?”, se preguntó.
El huevo de la serpiente
Según Squirru, el ser humano en la actualidad se encuentra “en medio del Ganges, en medio del río, y no sabe si va a cruzar o no, si va a subsistir o no, porque tampoco sabe qué le espera del otro lado”.
Para la astróloga, este es un momento de parto y lo ve como una oportunidad para dar un mensaje positivo. “Nos estamos pariendo a nosotros mismos”, explicó.
“¿Vieron cuando la serpiente nace del huevo? Nosotros somos serpientes, todos, aunque no seamos serpientes en el horóscopo chino. Porque tenemos que cambiar la piel, tenemos que cambiar la postura. La posibilidad de reinventarse no es una utopía hoy. Es una realidad”, sostuvo. l