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Macri busca confianza y frenar la crisis con recambio en su gabinete

Eliminará o fusionará ministerios, entre otros recortes, para abatir US$ 16.000 millones el gasto

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02 de septiembre de 2018 a las 20:21

Después de una larga serie de reuniones a lo largo de todo el día de ayer en la quinta presidencial de Olivos, Mauricio Macri resolvió avanzar con la mayor reestructuración de su gabinete desde que asumió la presidencia de Argentina. Esta medida incluye la eliminación de 13 ministerios y la salida de los dos vicejefes del gabinete, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. 
Con esas decisiones, se busca dar respuesta a los pedidos de una reducción de la estructura política y al mismo tiempo un respiro en medio de la fuerte crisis económica. Según informó ayer el diario La Nación, Mauricio Macri se reunió con sus equipos económico y político y avanzó en medidas para aumentar ingresos con reformas en el régimen de retenciones a los sectores exportadores, la suspensión de rebajas impositivas previstas en la última reforma tributaria y el plan para recortar distintos ministerios. Además de acortar algunos gastos operativos del Estado. 

En cuanto a los ministerios, además de llevar adelante la eliminación de algunas carteras, también se evaluó fusionar algunos. La reestructuración, que en la práctica supone rebajar a más de la mitad el número de carteras ministeriales, se llevará a cabo, en la mayoría de los casos, mediante la absorción de unos ministerios por otros. Los ministerios de Trabajo, Modernización, Ciencia y Tecnología, Cultura, Energía, Agroindustria, Salud, Turismo, y Medio Ambiente se convertirán en secretarías de Estado bajo el paraguas de otras carteras.
Se da como muy probable que el departamento ministerial de Transporte se una al de Energía y el de Salud con el de Desarrollo Social, al tiempo que los de Medio Ambiente y Modernización pasen a depender directamente de la Jefatura del Gabinete de Ministros. 
Las carteras de Cultura y de Ciencia y Tecnología se integrarán en el Ministerio de Educación, una vez degradadas al rango de secretarías de Estado. Trabajo pasará a estar bajo la órbita del Ministerio de Producción y Agroindustria –que acaba de despedir a cerca de 600 empleados públicos– pasaría al Ministerio de Hacienda que dirige Nicolás Dujovne, otro de los asistentes a las reuniones de este domingo en Olivos. También es posible que el Ministerio de Producción absorba al de Turismo, dentro de este plan cuyo fin último es una reducción adicional del gasto público del orden de 100.000 millones de pesos argentinos (unos US$ 3.200 millones). 
El objetivo del gobierno es llegar a una reducción global del gasto de la Nación Argentina de cerca de 500.000 millones de pesos argentinos (casi US$ 16.000 millones), a base de aplicar estas y otras medidas de diversa índole que serán presentadas por Macri este lunes.

Si bien Elisa Carrió los respaldó públicamente, Mario Quintana y Javier Lopetegui dejarán sus cargos como vicejefes de Gabinete de Marcos Peña, informó Clarín. Ambos seguirán en el gobierno como responsables de tareas menores. En una conversación que mantuvieron en Olivos, Macri ofreció a Lopetegui un puesto de asesor con despacho en la Casa Rosada. “Gustavo pasará a depender directamente de Mauricio y tendrá injerencia en varios ministerios, pero ya no reportará al jefe de Gabinete, aunque no está del todo claro cuál será su tarea real”, afirmó un funcionario del gobierno a Clarín.
Quintana se encargaría de ser coordinador de las empresas privadas en las que tiene participación el estado argentino. 
“Un controller”, definió en inglés el mismo funcionario. Hasta el momento se sabía que Lopetegui aceptaría el cargo, en cambio la confirmación de Quintana estaba en duda. 
La versión sobre la salida de Quintana y Lopetegui había circulado fuerte en las últimas 72 horas. Pero desde el entorno de Peña lo negaron tantas veces como fueron consultados. “La presión fue muy fuerte y Mauricio prefirió correrlos”, dijo un hombre con acceso a la intimidad presidencial a Clarín. “Para él siguen siendo gente muy valiosa”, agregó. 
En los primeros dos años de administración, Quintana y Lopetegui, cumplieron funciones que iban más allá de su cargo real, Recién en los últimos meses, debido a la fuerte crisis económica, perdieron protagonismo. Incluso, el propio Macri los había presentado como sus “ojos, oídos e inteligencia”. 
En cientos de ocasiones ambos funcionaron como el tablero de control del Ejecutivo. 


Las ofertas

En el marco de la jornada febril que se vivió este domingo en Olivos, el presidente Macri le ofreció a Ernesto Sanz, uno de los fundadores del partido Cambiemos, ser ministro de Defensa. Quien ocupa dicho puesto es su correligionario Oscar Aguad. Antes de asumir el gobierno, Sanz fue anunciado como ministro de Justicia pero luego afirmó tener problemas personales y no asumió el cargo. Incluso, volvió a Mendoza, su provincia, y se dedicó a los negocios privados. De igual modo, su nombre fue propuesto en más de una ocasión para ser jefe de Gabinete, pero quien le bajó el dedo fue Elisa Carrió. 

Además de Sanz, Macri le ofreció la cancillería a su exministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, confirmó Clarín. 
El hasta ahora ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Jorge Faurie, se enteró de los cambios en Argentina en medio de sus vacaciones. Según dijeron desde Presidencia, el saliente ministro quedaría como asesor hasta después de la cumbre del G20 en Argentina. 
Prat Gay fue presidente del Banco Central entre 2002 y 2004, también fue diputado por la Ciudad de Buenos Aires. 
Al asumir el gobierno en 2015, Macri lo designó como ministro de Hacienda y Finanzas pero debido a las diferencias con el jefe de Gabinete, Marco Peña, fue sustituido por Nicolás Dujvone en 2016. Desde entonces se especulaba que Prat Gay podía ser canciller y embajador en los Estados Unidos pero nada de eso sucedió hasta ahora.

Argentina vuelve a golpear las puertes del FMI

El ministro de Economía argentino, Nicolás Dujovne, viajará este lunes a Washington para acordar los términos de una nueva ayuda del FMI tras una semana de frenética corrida contra el peso, que desnudó la fragilidad económica y política del país. La crisis cambiaria iniciada en abril llegó a su clímax la semana pasada cuando el peso se derrumbó 20% frente al dólar en dos días, para recuperarse tibiamente el viernes merced a una suba al 60% de las tasas de interés y millonarias ventas del Banco Central, bajo la expectativa de anuncios la semana próxima.

“La confianza de los inversionistas en Argentina es todavía frágil”, advirtió un reporte de Capital Economics.
En su informe semanal la consultora internacional remarcó que “existe un notorio riesgo de que el gobierno fracase en presentar un plan de austeridad convincente”.

 “Eso sería un riesgo evidente para una mayor caída del peso”, advirtió.
La moneda cayó en un precipicio tras el anuncio presidencial del miércoles, cuando Mauricio Macri explicó por cadena nacional que había solicitado el adelanto de desembolsos al Fondo Monetario Internacional. 

La respuesta de los mercados expuso la magnitud de la crisis de confianza en el gobierno y en su capacidad de pagar las deudas con el acecho de una nueva recesión descontada por analistas. Al frenesí cambiario se sumó la incertidumbre de los argentinos atenazados por una inflación de casi 20% a julio y una pérdida del valor de la moneda que acumula 50% desde enero. Para apaciguar a los mercados, Macri solicitó al FMI que adelante “todos los fondos necesarios” del acuerdo por US$ 50.000 millones a tres años acordado en junio.
Espera así cubrir las necesidades financieras de 2019, cuando termina su mandato. Argentina se comprometió en junio ante el FMI a llevar el déficit al 1,3% en 2019, pero la prensa local especula con un ajuste más drástico para reducirlo a 0,4% el año próximo. Fue “un paso en falso de Macri”, sostuvo el sociólogo Marcos Novaro.(AFP). 

 

 

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