"Queremos que revean su política tarifaria que consiste cínicamente en pedirles a los argentinos ponerse la patria al hombro en vez de pedir a los funcionarios del gobierno que traigan la plata que tienen en el exterior", dijo la senadora opositora Anabela Sagasti al aludir a las cuentas off-shore de ministros del gabinete.
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La norma revierte el alza tarifaria que en el caso de la electricidad superó el 1.000% desde que asumió Macri en diciembre de 2015.
Macri puso en marcha una reducción de los subsidios a los servicios públicos y un ajuste de tarifas que estuvieron congeladas durante casi una década.
Sin embargo los ajustes se producen en el marco de una inflación que fue del 36% en 2016, del 24,8% en 2017 y que se estima por encima del 25% para este año, pese a proyecciones oficiales del 15% desestimadas incluso por el FMI, que la situó en torno al 20%.
Por otro lado, la ecuación tarifaria de las empresas incluye valores atados al dólar estadounidense en momentos en que la moneda argentina sufrió una corrida cambiaria que desvalorizó 20% su valor y obligó a Argentina a subir las tasas de interés al 40%, la más alta del mundo.
Ello empujó a Macri a pedir auxilio al FMI, para un crédito cuyo monto y condiciones aún se desconocen, pero que se entiende incluirá un pedido de ajuste en las cuentas públicas.