Simultáneamente, se amotinaron los presos de 22 cárceles, que mantienen 103 rehenes.
Los ataques fueron atribuidos a represalias por el traslado de 765 presos a una cárcel de alta seguridad. Los organizadores de esas acciones serían miembros del Primer Comando de la Capital (PCC), principal organización mafiosa de Sao Paulo.
En cuanto a la situación en las cárceles, se señala un motín con 13 rehenes en Avaré I, 12 en la Iaras y 12 en Riolandia, informó la Secretaría de Administración Penitenciaria. La radio CBN dijo que reclusos de Riberao Preto retienen a 9 carceleros y están amotinados junto a 150 familiares.
La Secretaría de Seguridad dispuso la suspensión de licencias y de los descansos de fin de semana de sus efectivos y acuarteló a toda la policía del Estado.
"Sao Paulo no se doblegará al crimen. El gobierno de Sao Paulo está actuando con tranquilidad frente a la situación vivida", añadió.
"Fueron métodos terroristas", afirmó el juez Walter Maierovitch, ex secretario nacional antidrogas (1999) y presidente del Instituto Brasileño de Ciencias criminales Giovanni Falcone.
El PCC controlaría las múltiples rebeliones y motines que ocurren en las cárceles paulistas. Este año hubo 42 motines, según la SAP, número que aumentaría a 50 según el Sindicato de Funcionarios del Sistema de Prisiones del Estado de Sao Paulo (Sifupesp).
La transferencia de líderes del PCC se efectuó en previsión de un eventual intento de fugas masivas en vísperas del Día de la Madre, este domingo, cuando se libera transitoriamente a cientos de presos y aumenta el número de visitas en las cárceles.
La Secretaría de Administración Penitenciaria controla 144 unidades de reclusión con 124.498 presos condenados en el Estado de Sao Paulo, mientras la Secretaría de Seguridad tiene a su cargo numerosas cárceles en comisarías donde aloja a 17.393 detenidos.
(AFP)