Maradona, de 46 años, fue ingresado la noche del miércoles producto de una descompensación por exceso de alcohol y es mantenido sedado "como parte de su tratamiento de desintoxicación alcohólica" y para evitar un eventual síndrome de abstinencia.
Pezzella calificó de "aceptables" los análisis cotidianos que se le vienen practicando para controlar su hepatopatía crónica al punto que "los resultados son mejores que los de ayer".
El ex capitán de la selección argentina de fútbol se despertó dos veces durante la madrugada del viernes lo que le permitió tomar conciencia que está hospitalizado.
"Está participativo dentro de lo que le podemos permitir por la medicación. La relación médico-paciente es buena, cordial", agregó.
De todos modos, Pezzella aseguró que si Maradona decidiera irse del sanatorio lo dejarían, dado que "no está en peligro de vida".
"No es un alcohólico consuetudinario, acá ingresó con un exceso", precisó Pezzella la noche del jueves.
"Estaba muy depresivo por problemas personales e incurrió en muchas desprolijidades", reveló el profesional.
Sus dos hijas, Dalma y Giannina, y algunos amigos íntimos, permanecen en la sala contigua a la del paciente.
No obstante, los médicos que lo atienden admiten que el ex futbolista haya reemplazado su adicción a las drogas peligrosas, por el alcohol.
(AFP)