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Martín Robaina.

Agro > ENTREVISTA

“El sector olivícola ha sido desconocido para los ministerios”; hoy "se ha generado un trabajo que abarca todas las áreas de producción de forma transversal"

"Vamos a tener un año bastante parecido al pasado, que fue relativamente bueno", dijo el presidente de la Asociación Olivícola Uruguaya

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15 de abril de 2022 a las 21:59

El presidente de la Asociación Olivícola Uruguaya, Martín Robaina, habló sobre el inicio de la cosecha, el trabajo de los productores con el gobierno y la integración al Comité Oleícola Internacional.

¿Cómo empezó la nueva zafra para el sector olivícola? 

Este cultivo se comienza a cosechar generalmente en marzo, dependiendo de cada producción y las zonas del país. En Maldonado arrancó hace 10 días la cosecha, pero en Salto el grado de madurez de la fruta está un poco más adelantado y la cosecha arrancó un par de semanas antes. Esta producción tiene año a año una alternancia bastante importante. Tenemos años de muchísima producción y años de muy poca producción. Hemos trabajado con la Facultad de Agronomía (de la Universidad de la República) y con el INIA (Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria), para revertir esa alternancia y que las producciones sean un poco más parejas.

¿A qué se debe esa alternancia? 

Principalmente a que este es un cultivo que no es natural de nuestra zona. Naturalmente se ha plantado en la cuenca del Mediterráneo donde el clima es distinto al nuestro. Los grados de humedad que tenemos hacen que hayan aparecido problemas por presencia de hongos. Hay un montón de hongos y uno en particular, que vulgarmente se llama “el hongo de la jabonosa”, que puede atacar a la flor, al fruto o a la hoja. Se lo conoce así porque cuando afecta de manera importante al fruto aparece un sabor a jabón en el aceite y hace que deje de ser de categoría extra virgen. Yendo más a lo productivo, este año se está dando algo que nos tiene bastante esperanzados: esa alternancia tan marcada que teníamos, podría empezar a ceder.

Vamos a tener un año bastante parecido al pasado, que fue relativamente bueno, eso nos tiene contentos porque le estamos encontrando la vuelta a regularizar la producción. 

¿Qué han hecho para estabilizar la producción? 

Cada año que pasa vamos ganando experiencia y conocimiento. Esta es una producción que si bien es milenaria en el mundo, en nuestro país es muy joven. Es una industria y una producción muy joven, los productores que arrancamos en la época del 2000, con el resurgimiento de la olivicultura nacional estamos siendo como los conejillos de indias, estamos aprendiendo a plantar, a producir y a elaborar aceite, y eso hace de alguna manera que vayamos mejorando año tras año.

Creo que algo muy importante que viene haciendo a la mejora de la productividad es el trabajo conjunto que realizamos con el INIA y la Udelar. Tenemos un diálogo y un trabajo constante, ellos como investigadores y técnicos generan conocimientos y experiencias que el productor aplica y con los que luego obtiene resultados.

Asolur nuclea a los productores olivícolas del país.

¿Trabajan con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca? 

Con las autoridades de gobierno tenemos vinculación con el Ministerio de Ganadería y con el de Industria, porque este es un sector primario en primera instancia y también un sector secundario, porque el 99% de las aceitunas producidas se industrializan, y el Ministerio de Industria es un jugador importante. A su vez trabajamos mucho con la Dirección General de la Granja (Digegra), que nos cobija. Con ellos estamos trabajando de una forma bastante estrecha porque precisamos de su apoyo para poder seguir potenciando el sector.

El sector olivícola ha sido desconocido para los ministerios, porque es nuevo. El año pasado la DIEA (Dirección de Estadísticas Agropecuarias) hizo el primer censo del sector, luego logramos hacer la primera encuesta de productores para saber cuánto, cómo y dónde se produjo, y eso es información que antes no teníamos.

Antes la Asociación hacía un relevamiento para poder saber cuánto se producía, pero era una cosa muy informal, tenía poco sustento científico. Ahora con la información que nos ofrece la DIEA sabemos quién produce, cuanto se produce y qué variedades se plantan. Eso se ha generado por un trabajo que se ha hecho con las autoridades tanto del MGAP como de Industria, y ahora también con el Ministerio de Ambiente, que abarca todas las áreas de producción de forma transversal. 

¿Ese trabajo empezó con el cambio de gobierno? 

No, ya se venía dando. Se viene dando desde el momento en el que ingresamos al Comité Oleícola Internacional (COI) que es el único organismo que está dedicado al aceite de oliva. Uruguay ingresó en el 2013 y el gobierno empezó a apoyar a esta cadena productiva y se comenzó el Plan Estratégico para el Sector Olivícola. Ese año se creó una mesa de trabajo donde participan el MGAP, el LATU y la Facultad de Química, con los que empezamos a caminar juntos para ir posicionando al sector.

¿Por qué es importante integrar ese comité? 

Porque es el único organismo que regula la producción de aceitunas y de aceite de oliva a nivel internacional. El gobierno paga una cuota anual por estar dentro de este organismo. El COI regula todo lo vinculado a la producción, el comercio y la promoción. Uruguay, al ser un país pequeño no tiene otra que diferenciarse por la calidad y ellos nos ayudan a potenciar eso.

¿Cómo ven los uruguayos al aceite de oliva?

Hoy hay una tendencia a comer más sano y el aceite de oliva es la grasa más sana por naturaleza, por eso es que el consumo de aceite de oliva extra virgen ha ido creciendo. Si bien el consumo es menor a nivel mundial en comparación con otros aceites, el crecimiento viene siendo importante.

El aceite de oliva se produce exclusivamente por métodos mecánicos, el aceite de oliva extra virgen es el jugo de la aceituna, no se utiliza ningún químico y eso ya lo hace diferente y la gente lo empieza a reconocer, en esta tendencia a consumir cada vez cosas más sanas el aceite de oliva ha tomado más protagonismo. Y se está valorando, porque año a año vamos ganando espacios en las góndolas, cada vez hay más presencia de marcas en el mercado local y el consumidor uruguayo apuesta por productos nacionales porque sabe que la calidad de nuestro aceite de oliva es muy buena y es reconocida internacionalmente.

También está todo el tema de valorar el trabajo del campo uruguayo y del kilómetro 0, el  aceite importando demora unos meses en llegar y no tiene la frescura que tiene el producto nacional. Una vez que el consumidor uruguayo prueba el aceite de oliva uruguayo no vuelve atrás.

Los consumidores uruguayos están valorando más el aceite de oliva.

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