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Mercedes Vigil: Lacalle Pou “mostró una gran alarma” por los militares presos “sin el debido proceso”

La escritora, que se define como "conservadora en lo cultural y liberal en lo político y filosófico", explicó cómo fue el surgimiento del llamado Foro de Montevideo, que la tiene como protagonista

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06 de diciembre de 2021 a las 05:01

Por Martín Natalevich y Martín Tocar

Mercedes Vigil (1957) abre la puerta de su estudio en el centro de Pocitos y saluda con el codo. En la mesa de la sala principal hay un telar de madera que luce recién comprado. Ella comenta que está aprendiendo a tejer para distraerse un poco del campo de batalla virtual de Twitter en el que la escritora –que también se asume como opinóloga–  libra la guerra contra el neolenguaje, el globalismo, la ONU, la agenda 2030 y la "ideología de género" para “hacer pensar” a sus 20 mil seguidores. Sobre la ideología de género afirma que es un “dogma acientífico como las religiones” que se está metiendo dentro del Estado como una “gran industria”.

Esta autora de ficción con una veintena de títulos publicados dice que abonar esa “industria” constituye una oportunidad perdida para recuperar el Uruguay de 1920 y describe sus años de estudio en la Udelar, durante los 70 y 80, como si fuera el San Francisco beatnik. “Más igualdad que yo imposible. Cuando entré a facultad en el 78 habíamos negros, homosexuales, hombres, mujeres, fumábamos. Cuando las que dicen que existe el patriarcado le hablan a la juventud le están mintiendo. Tomábamos la píldora y nos quedábamos con las parejas cuando queríamos. Teníamos de todos los colores. A ese Uruguay de la década del 80 llegamos por 60 años de educación realmente igualitaria. Por eso cuando ahora levantan la frase del mayo francés “lo personal es político” yo digo que es poner a George Orwell y al gran hermano en tu living y discutir quien pone los pañales”, dice en una de las tantas frases de esta entevista de una hora con El Observador en la que también hablamos del Foro de Montevideo, militares detenidos y su encuentro con el presidente Luis Lacalle Pou, y que se resume a continuación.

Hace no mucho cambió su presentación en Twitter y pasó de definirse como “escritora liberal” a “escritora paleoliberal”. ¿Por qué el cambio?

Me di cuenta que me interpretaba mucho más en lo que yo creo. En mis 60 años he visto que hay términos que van cambiando. Yo me definía como conservadora en lo cultural y liberal en lo político y filosófico. Sigo siendo liberal: para mí la libertad es el bien más importante que existe. Pero hace 20 años que los paleoliberales incorporaron el sentido del conservadurismo, pero no por ejemplo en la pacatería. Yo estoy de acuerdo con el matrimonio igualitario. Entonces noté que el definirme como conservadora no me ubicaba tanto como el paleoliberal, que valora las tradiciones.

¿Y a quien tiene allí como referentes intelectuales?

A mí. Yo me tengo como referencia a mí. Pero si te tengo que nombrar a uno por supuesto que te nombro a Benegas Lynch hijo, que para mí es un genio. Los liberales somos una cantidad, desde Milei que es anarcoliberal hasta los liberales conservadores. Pero los paleoliberales estamos en el medio. 

¿Por qué dice que se tiene de referente a usted?

Yo generalmente busco dentro de mí para definirme. No busco hacia el afuera. Aunque nadie está totalmente alejado. 

Le preguntábamos por los paleloliberales porque hay quien los ha definido como un populismo de derecha. ¿Se siente afín a esa categorización?

Yo creo que no. Nosotros tenemos que mirar a la luz de la región en donde vivimos. El recogimiento y la atención que el Uruguay le ha dado en las primeras décadas del siglo XX a la seguridad social, a la salud pública, a la educación pública es irrenunciable. Aunque ahora se fue al garete. Entonces como liberal que nació en este país no puedo dejar de absorber eso.

¿Qué es el Foro de Montevideo?

Quiero ser modesta. Porque yo hablo mucho y en ánimo de querer explicarte tiendo a compararme con el Ateneo de Montevideo. Y por dios: Prudencio Vázquez y Vega, Acevedo Díaz, gente irrepetible. Ya hubo un grupo cultural que funcionó bajo la órbita del Instituto de Estudios Cívicos. Pero algunas de las personas que lo habían registrado como fundación en las anteriores elecciones (2014) quiso hacer algo político partidario y nos fuimos todos para casa. 

Ya hace mucho tiempo que queríamos tener un grupo de intelectuales que, a diferencia de la academia, no fueran cargos políticos. Que la política no importe. Entonces hará cuatro meses empecé a llamar a gente para armar un grupo cultural: Álvaro Diez de Medina, Horacio Lopetegui… bueno somos muchos. Y las dos primeras grandes charlas que tuvieron impacto fueron sobre educación. Pero de lo que nosotros hablamos no es de la educación aplicada a la política sino a la metapolítica. Después hicimos otra sobre educación e ideología de género y ahí invitamos a (la senadora) Graciela Bianchi y (el diputado) Eduardo Lust. Eso es el Foro de Montevideo: tratar de abrir los brazos a nuevos expositores e ideas y capaz que, en algún caso, algún político pueda recoger alguna idea.

Y un día, hace tres meses, el escritor Eduardo Abenia me manda una carta y me dice: “¿Qué te parece si el foro nos presenta esta carta por los presos de Domingo Arena?” Yo la verdad es que no le di mucha bolilla porque estaba con mi último libro y, al final, le digo: “Vamos a firmar, pero si yo la firmo le tengo que meter diente”. Porque yo soy escritora y soy opin…(se detiene) opino, soy una persona de opinión fuerte.

¿Iba a decir opinóloga?

Iba a decir opinóloga. Soy una persona de opinión fuerte pero tengo el principio de que el preciado derecho no es opinar sino cambiar de opinión. Tal es así que públicamente he cambiado de opinión en algunas cosas y nobleza obliga.

Entonces cambió la carta.

La cambié bastante porque, para mí, una de las consecuencias podía ser la libertad de los presos. Pero lo esencial era plantearle a la ciudadanía de cara a un referéndum (por la LUC), que un país que desconoció  los últimos dos referéndums, que tiene presos sin procesar por leyes retroactivas en contra del Tratado de Roma, mal puede tener certezas de que, sea cual sea el resultado del referéndum, se va a acatar. Y por eso creemos que la carta fue fundamental. Y es del foro. 

¿Por qué sintieron importante meterse en ese tema? ¿Era un tema de visibilidad? ¿De principios?

Mirá si será un tema de principios que yo firmé la carta entre 3.900 personas  y cuando el foro decidió que había que entregársela al presidente personalmente yo dije: “Para mí la audiencia no la tiene que pedir ni Nery Pinatto, ni Federico Leicht ni Mercedes Vigil porque esto es un tema serio. Y requiere serenidad. Y nosotros somos personas que confrontamos permanentemente en las redes o la radio. Y tal es así que la audiencia la pidió Eduardo Abenia y tres ilustres desconocidos del foro.

Todo cambió un día que me llamaron de Esta boca es mía. Y salí y a las dos horas me escribe Lacalle Pou. Tal es así –yo soy muy espontánea, no tengo dobleces, te das cuenta enseguida– que me dice (el presidente): “¿Qué te parece si venís a la audiencia que solicitaron?”. Y yo le contesto: “Luis –porque yo lo conozco de hace tiempo–, yo no pedí la audiencia”. Y le reenvié el pedido de audiencia de hace un mes. Pero él me dice: “Yo quiero que vengas tú”. Entonces yo le contesto que quiero ir con el escritor Eduardo Abenia, que es el ideólogo del tema y quien más información tiene de los autos de procesamiento. Y así se hizo. No fue una treta publicitaria porque yo y un grupo –los más escandalosos en el Twitter– creíamos que no aportábamos.

¿Cómo fue la audiencia?

Excelente. Estuvimos una hora y media.

¿Por qué fue excelente?

Porque encontramos un hombre que se había preparado. Escuchó nuestras opiniones, todas. Algunas cosas no estuvimos de acuerdo, en otras sí. Pero no fue un hombre, que era el miedo que yo tenía… (se detiene) No sé si lo debería decir: Yo en algún momento pensé que nos atendía porque no había más remedio. Y que iba a estar mirando el reloj. Que era una cosa más solo porque había salido en la tele, ¿entendés?

¿Y en qué cosas no estuvo de acuerdo?

El presidente nos pidió reserva. Él en algunas cosas no estuvo de acuerdo y en otras sí. Casi todas las conocía. Hubo algún detalle jurídico sobre la Constitución y el Tratado de Roma que no se había percatado y nosotros llevamos los textos y leímos. Pero fue una hora y media de intercambio. Más allá de que discrepamos en un montón de cosas, lo positivo fue que nos atendió con interés y había leído los auto de procesamiento.

¿El presidente comparte algunas de sus preocupaciones en cuanto a la “injusticia” de “militares presos no conforme a derecho”?

No, no hablamos (de injusticia), pero eso es menor. Lo principal es que él sabe… y es más, esto sí lo puedo decir: Abenia, citando el Tratado de Roma, le dijo que la situación de los presos de Domingo Arena está amparada en el artículo 5 del Tratado de Roma, que dice que será delito de lesa humanidad mantener privado de libertad a una persona sin el debido proceso. Con lo cual, los delitos de lesa humanidad que rigen en Uruguay desde 2006 y no son retroactivos van a posibilitar que mañana –y hay mucho movimiento en ese sentido– los detenidos sin el debido proceso le hagan juicio al estado uruguayo porque ellos sí están siendo víctimas de un delito de lesa humanidad. 

¿Y el presidente en ese sentido qué dijo?

Mostró una gran alarma porque no estamos en la mejor situación los uruguayos respecto a esto.

¿Ustedes le pidieron algo concreto respecto a esto?

Muchas cosas concretas. Pero eso lo dirá el presidente en su momento. Yo lo que quiero decir y que entiendan es: imaginen un supermercado y en la habitación de arriba la desgracia terrible y horrible de que alguien torture y mate a alguien. Cincuenta años después se lleva preso al acomodador, al que estaba cortando fiambre, al que estaba arreglando los autos en el estacionamiento. Hay gente que está acusada sin proceso.

Pero no son todos los casos. 

Yo estoy hablando de los que quedan vivos. Yo no leí los autos de procesamiento de los muertos. Hoy está presa gente que ordeñaba una vaca en un cuartel de Treinta y Tres. Entonces decir que todos son torturadores porque había paisanitos… El problema, y esto es fundamental, es que el Uruguay padece una industria de los derechos humanos, que nada tiene que ver con los familiares que han sufrido, sino con toda la telaraña. Es como en Argentina: nadie va a decir que las abuelas de Plaza de Mayo que perdieron nietos son partícipes de una industria, pero hay miles de abogados, funcionarios, primos, hermanos, parientes y representantes que no van a dejar jamás el negocio. Por eso en Uruguay y en el resto de Latinoamérica se necesita una solución política porque los estudios jurídicos que están trabajando desde el 85, por lo menos, sobre este tema no van a cortar el chorro jamás. Es más: va a salir un libro de Álvaro Alfonso en febrero que sí se dedicó a investigar lo que es un secreto a voces: que hay ADN falsos, que hay laboratorios en Argentina investigados porque los ADN no coinciden. 

¿Cree que posturas como la del Foro de Montevideo abonan una solución política?

Cuando firmé esa carta ni siquiera pensé que me iban a llamar, porque la mía fue una firma… o sea que el plan no era incidir en el sistema político.

Pero dijo que le metió mano a la carta.

La cambié, pero fijate la intencionalidad política que no iba a ir yo a la reunión con el presidente. Aclarado esto, me sorprendió gratamente que el Foro de Montevideo, siendo un grupo de intelectuales ad honorem todos, pusiera un tema que la sociedad uruguaya y el sistema político no han sabido resolver.

¿Pero cree que el Foro de Montevideo contribuye a esa solución?

Somos un grupo de intelectuales. Por primera vez la sociedad está escuchando que el Tratado de Roma no dice lo que le han dicho durante todo este tiempo. Que las leyes no tienen efecto retroactivo. 

En la carta ustedes dicen: “más allá de las faltas cometidas” por los militares. ¿No hay allí una minimización de esas acciones?

Es que estás puntuando mal. Cuando hablamos de faltas hablamos de los que están presos, no de todos los militares y torturadores. Los que están presos que estaban ordeñando, cargando ovejas, o plantando plantitas no tuvieron ni faltas.

Por poner un ejemplo: Jorge Silvera está preso en Domingo Arena condenado por la causa Gelman, en una sentencia que está confirmada por la SCJ. ¿Eso es “una falta”?

Hay un amigo escribiendo un libro. Del caso Gelman van a tener noticias muy pronto. Es muy complicado

Pero no es problemático decir al barrer que son… (interrumpe)

Porque no te podemos decir que la mitad de los ADN son falsos porque todavía no están todas las pruebas.

Hay una sentencia firme de la Suprema Corte de Justicia. 

Sí, claro. Claro. ¿Y?

Que hay un debido proceso.

Sí pero si en el debido proceso que la sociedad creyó que era bueno te presentan ADN falsos y dos testigos truchos.

En todo caso habría que presentarlo y que defina la Justicia. Pero el debido proceso se cumplió, ¿no?

Se está trabajando. Hay gente que está trabajando en el tema. Yo no me dedico a escribir sobre esto y lo único que hago es conectar gente. 

¿Pero no es simplista decir que los que están en Domingo Arena están allí por “faltas”?

Esa es tu interpretación. Tú lo usas como si fuera la figura jurídica faltas.

No, yo no lo uso así. Digo que no eligieron poner, por decir algo conservador, “presuntos crímenes atroces”. Eligieron poner “faltas”.

Fue lo que nos pareció mejor. 

¿Por qué? 

Porque es la verdad. Pero digo yo una cosa: ¿a ustedes no les parece que un grupito de intelectuales escriba una carta, no sería mejor que ustedes se juntaran todos los viernes y leyeran los disparates que escriben en los periódicos?

¿No deslegitima los reclamos? Uno puede criticar los relatos hemipléjicos, e incluso cuestionar ciertas distorsiones sobre cómo se ha narrado la historia oficial sin minimizar lo sucedido, que en definitiva parece una toma de posición. 

Puede parecerlo pero no lo es. La carta no hace juicios de valor. Yo resisto archivo, como dice Moria Casán: yo hace 20 años que hablo de terrorismo de estado y del terrorismo del MLN. No tengo doble discurso. 

¿El Foro de Montevideo tiene agenda política?

No, tiene agenda cultural.

¿Esta carta no forma parte de un hecho político?

No. Eso es estado de derecho. 

¿Y dentro del Foro de Montevideo hay políticos?

El único que te diré que es político pero que está como intelectual es Eduardo Lust, que es un constitucionalista de la ostia, que entró a la política hace poco tiempo y justamente porque yo lo invité a dar una conferencia en la Universidad Católica sobre la filosofía de la educación Y fue tan brillante que había alguno ahí que se lo presentó a Guido Manini. Siempre bromea y dice que yo soy su madrina política. Pero dejame terminar con una pregunta que quedó incompleta. Creo que el aporte del foro es que no tenemos familiares, ni milicos, ni del MLN. Yo creo que quienes formaron parte de esa tragedia social lo mejor que pueden hacer es guardar un respetuoso silencio. Nunca quien fue parte del problema resultó parte de la solución.

Se la ve muy activa en Twitter y un poco confrontativa. ¿Cómo definiría su comportamiento en esa red social?

La palabra confrontativo puede ser muy amplia. Lo que creo es que en Uruguay, la sociedad se acostumbró a que como la mayoría de los intelectuales eran empleados de gobiernos de determinada tendencia no había confrontación, había solo amén y rodillas. Y eso es lo que llama la atención y parece confrontativo cuando es normal.   

Pero la percepción es que por ese camino se va más hacia al conflicto que la cooperación, es decir: el espíritu de cómo tuiteamos.

No sé. Mi espíritu es que si pone a un piromaniaco frente al cuartel de bomberos yo lo voy a denunciar. Porque yo soy una ciudadana de la polis y tengo muchos seguidores. Yo sé que no es la opinión en general, y que la gente tiene miedo a confrontar porque después puede necesitar algo.

Hay formas de confrontar construyendo y destruyendo. Le pregunto cuál cree que es la suya. 

La mía es la mía. Y si ayuda a reflexionar a los miles de seguidores que tengo ayuda a la construcción. En un universo en el que la información está tan digitada yo me siento feliz de tener tantos miles de seguidores y poder hacerlos pensar. 

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