Al suspender sus opciones de compras de acciones, Microsoft dio por tierra con una parte del sueño de la "nueva economía", en la cual secretarios y jóvenes se convertían en millonarios en poco tiempo, aunque este sistema ya estaba amenazado por los escándalos financieros.
Esto es más que un símbolo. Las opciones de acciones jugaron un papel importante en la transformación de Silicon Valley en un templo de las nuevas tecnologías, convirtiéndose en un formidable aliciente para superarse y permitiendo a los jóvenes emprendedores atraer talentos a bajo precio.
Los empleados aceptaban trabajar sin altos sueldos, dormir en la oficina y comer pizza fría porque tenían la esperanza de convertirse en personas muy ricas en unos pocos años. Y de hecho, desde su creación en 1975, Microsoft creó a 1.000 millonarios, según el diario The New York Times.Pero las ganancias desmedidas también estaban acompañadas de una pérdida de sentido de la realidad: trabajar sin parar, e inclusive -en algunos casos- manipular los resultados contables de una empresa, para que suban los precios de las acciones. Y justamente, esto último ocurrió en las empresas que se vieron sacudidas por escándalos financieros a partir del colapso del corredor de energía Enron y el operador de telecomunicaciones WorldCom.