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Mieres: "Con el aumento salarial del 3% de enero se recupera poder adquisitivo"

El ministro de Trabajo pronosticó que el sector privado tendrá una pérdida del salario real en julio, cuando termine el período puente; aspira a que en este año se puedan cerrar convenios a dos o tres años

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11 de enero de 2021 a las 05:00

Por Pedro Tristant y Andrés Oyhenard

En el área técnica del Gran Parque Central estaba Pablo Mieres, que había sido invitado a participar del Mayo Tricolor, el festejo del cumpleaños de Nacional. Uno de sus dirigidos era su compañero en la Cámara de Diputados, Luis Lacalle Pou. “Te voy a poner de puntero por izquierda para complicarte la vida”, le dijo el independiente al nacionalista ese día. 

Más de 10 años después, se puede decir que la situación es inversa. Lacalle Pou es el que dirige y como jugador volcado a la izquierda está Mieres, que desde el Ministerio de Trabajo propone sus ideas para la reactivación del empleo.

Una de las jugadas que Mieres, junto al presidente y el Ministerio de Economía, debe planear es la pauta salarial de 2021, luego del período puente que hubo en 2020, en la que apostará a que la ronda salarial se dé en “condiciones normales”. El ministro explica en entrevista con El Observador que este acuerdo no generó pérdida del salario real, aunque pronostica que sí se dará en 2021. 

La pandemia está en su peor momento y los casos no paran de crecer. ¿Qué se puede esperar para los próximos meses en el mercado laboral? 

Por ahora la situación de la pandemia es compatible con la mantención de la actividad, salvo algunas restricciones puntuales que se han establecido y que yo pienso que no van a afectar demasiado la evolución del mercado de trabajo. Lo que nos va a dar la pauta es la evolución de diciembre de los datos de seguro de paro y los datos de la Encuesta de Hogares con respecto a la tasa de desocupación. 

Ahí hay un rezago. El dato de octubre fue positivo, pero los datos mensuales hay que tomarlos con pinzas porque tienen mucha volatilidad y no contempla las últimas medidas. 

Con los datos al cierre de noviembre, la tendencia es lineal en la reducción de los trabajadores en seguro de paro, que van bajando desde mayo en adelante de manera gradual, pero continua, hasta llegar a los 76 mil que teníamos a fines de noviembre. Con datos de la desocupación –que al principio uno decía que no está reconociendo el total porque llamaba la atención que el incremento de los desocupados no aumentaba mucho -11,2% es el de octubre–. Da la impresión de que hay una afectación del mercado de empleo sin dudas, pero por ahora es bastante menor de la que pensamos que iba a haber. Si la pandemia se incrementa de manera significativa y hay que tomar restricciones, la actividad va a tener un impacto. Pero por ahora estamos en un escenario que no está afectando demasiado. 

El ministro de Trabajo, Pablo Mieres, muestra una foto en la que aparece junto al exlíder del Frente Amplio, Líber Seregni

Todavía falta el dato de un mes, pero no es una sorpresa que va a haber una pérdida del salario real en 2020 de cerca de 2 puntos. Cuando se acordó la fórmula salarial puente, se definió el aumento en el orden del 3% y la prórroga de los sectores complicados para abril. ¿Esto puede tener algún cambio? 

El primer pilar del puente fue un ajuste por inflación, que puso a los trabajadores que formaron parte del período puente en una equivalencia con respecto a la evolución de la inflación. De hecho, lo que acordamos como primer paso el 1° de julio fue un correctivo por inflación. El aumento del 3% que se disparó el 1° de enero y que se va a establecer para más del 80% de las mesas de Consejos de Salarios cubre la inflación e incluso está por encima de la inflación. Si medís el IPC (Índice de Precios al Consumo) del 1° de julio al 31 de diciembre, da 2,4% y vas a tener un aumento del 3%. Por lo tanto, la pérdida de salario real que haya ocurrido en 2020 tiene que ver con los criterios que venían de la pauta anterior. 

Hubo un aumento a cuenta de inflación al 1° de enero del 2020, luego del 30 de junio seguimos con la pauta anterior. Lo que hicimos fue un ajuste por inflación y evidentemente ahí empieza la caída que no llega al 3%. O sea, al aumentar el 3% el 1° de enero se recupera el poder adquisitivo, salvo para los sectores que prorrogan el aumento para el 1° de abril. Cuando negociamos había miedo de parte de los sindicatos de que que ese 3% nominal del 1° de enero fuera inferior a la inflación, que en aquel momento había tenido un trayecto al alza, pero a partir del 1° de julio empieza a moderarse de una manera bastante significativa a tal punto que cierra el año con un ajuste del IPC muy cercano a lo previsto. 

Pero para cuando termine el puente, se va a descontar la caída de la economía de 2020 que va a ser un poco más de lo que se había manejado en su momento. 

La pérdida del poder adquisitivo del salario va a ocurrir al final del puente, como siempre supusimos que iba a ser. Como los puntos de PIB que se hayan caído se van a descontar del aumento del final del puente, ahí va a haber una pérdida del salario real para el sector privado. 

Hace un año preveía que el 2020 iba a ser un año donde se podrían generar algunos conflictos, sin embargo ha destacado el "espíritu de diálogo" que hubo. ¿El 2021 puede ser un año de más conflictos? 

Vamos a ver. Va a haber siempre diálogo, mucho diálogo y va a haber instancias intensas en el 2021. Tenemos por un lado la novena ronda del Consejo de Salarios, que hay que establecer pautas. Como gobierno, tenemos que trabajar en la elaboración de la pauta que vamos a presentar. 

¿Ya está definido que va a haber una pauta?

Está definido que tenemos que proponer una pauta. Eso lo vamos a hacer. 

¿Puede haber un nuevo puente? Porque la situación sanitaria y económica es compleja. 

Aspiro a que podamos tener una ronda salarial en condiciones normales. 

Tratar de firmar convenios a dos y tres años es la dinámica, ¿esa es la aspiración?

Aspiramos a eso como Ministerio de Trabajo. Ese período puente fue excepcional y así lo establecimos para un año muy excepcional y esperamos que al 30 de junio el horizonte esté bastante más clarificado y poder iniciar una ronda de Consejos de Salarios más acorde a lo que han sido históricamente, más allá del contenido de la pauta. El gobierno tendrá que elaborar su pauta, lo tenemos que conversar con el Ministerio de Economía y en conjunto con el presidente y proponerla. Pero todavía no hemos empezado a conversar. 

Para reactivar el empleo se tomaron algunos incentivos como los $ 5 mil y $ 8 mil, dependiendo del sector, para la reincorporación de trabajadores. ¿Cómo evalúa esas medidas?

Todavía no tenemos una evaluación porque esas medidas se adoptaron a partir del 1° de diciembre y el BPS (Banco de Previsión Social) nos da información a mediados del mes siguiente. No sé cuántas empresas se acogieron al beneficio tanto por el seguro de paro parcial (que es el de $ 5 mil) como el específico para el turismo, que también corre a partir del 1° de diciembre. No tengo todavía ningún dato, ni siquiera un indicador. Es un incentivo para la reactivación. 

Hubo algunos que cuestionaron que esas medidas fueron insuficientes y reclamaron más profundidad, como reducir aportes patronales. ¿Está en consideración algo más genérico, más allá de los proyectos puntuales para algunos sectores?

Eso siempre está en análisis, pero lo que hemos acordado fueron exoneraciones de aportes patronales para distintos sectores puntuales más afectados. Eso ha sido un mecanismo útil que pusimos arriba de la mesa. Siempre puede haber novedades Ustedes han visto, ha sido una cosa de locos, un vértigo impresionante y hemos tratado de estar acompañando la velocidad del cambio con medidas que sean suficientemente oportunas. 

El senador del Frente Amplio Daniel Olesker dijo que lo que se gastó es "misérrimo", que se llegó a US$ 500 millones y eso representa solo el 1% del PBI. ¿Hay margen para tomar más medidas?

Cuando está hablando de US$ 500 millones está subestimando, es bastante más: está entre US$ 600 millones y US$ 700 millones. Es una cifra que además es dinámica. Lamentablemente no hemos salido de la pandemia y por lo tanto pueden haber nuevas medidas de apoyo, hay que seguir trabajándolo. Y hablo como dirigente del Partido Independiente, el apoyo a los sectores más golpeados tiene que seguir existiendo y hay que evaluar la posibilidad de apoyar más. Es claro que con los trabajadores formales ha habido una respuesta importante. De hecho, US$ 350 millones es lo que se ha gastado en seguro de paro desde marzo a noviembre. Pero hay trabajadores informales que no están amparado en seguro de paro, que ha recibido apoyos puntuales (desde las canastas de alimentos básicas del Mides hasta la duplicación de asignaciones familiares, créditos y algunos subsidios). Pero ahí hay que mirar un poco más y no descarto que puedan haber más medidas. 

¿Las medidas que están evaluando son pensando en los trabajadores informales, principalmente? 

Los que hay cubrir son aquellos trabajadores que no están cubiertos por el BPS. 


El PIT-CNT ha reclamado un diálogo nacional de empleo, más allá de los canales formales que hay, para buscar mecanismos para buscar algunos mecanismos para profundizar el acceso al seguro de paro, que siempre hay algunas restricciones. ¿Está abierto a estas propuestas?

Ese diálogo se desarrolló durante tres meses, desde agosto hasta octubre. A partir de llegar a un cierto final de ese diálogo, abrimos diálogos sectoriales. El sector turismo va a tener ya su tercera reunión en estos días y lo mismo está previsto para el caso del comercio y otros sectores afectados como transporte de pasajeros y logística. Esta es la segunda etapa del diálogo por el empleo, la primera es general, a nivel del Consejo Superior Tripartito. La segunda es por consejos sectoriales. 

Tengo la idea de que en este año además deberíamos incorporar diálogos regionales. Es decir, empezar a tener reuniones en el interior del país, donde escuchemos a la voz de los trabajadores de cierta región, de los empresarios locales, de las intendencias, los municipios y sentarnos ahí el Ministerio de Trabajo y la Dirección Nacional de Empleo con los distintos actores locales para focalizar y sobre todo para dirigir la política de capacitación laboral, que es la llave del año 2021. Esperemos que el tsunami termine en los próximos meses y hay que ver quiénes quedaron por el camino y cómo se hace para ofrecer una alternativa de recalificación laboral para los que están más complicados. 

¿El Instituto de Empleo y Formación Profesional (Inefop) tiene músculo para eso y dar una respuesta rápida a la demanda? En el pasado las políticas han sido cuestionadas, por cursos que para determinadas poblaciones no tenían sentido. 

El Inefop está en un proceso de reconversión de su estrategia del trabajo y una de las claves es que las políticas de capacitación sean mucho más afinadas en cuanto a las necesidades reales de los trabajadores, particularmente de los trabajadores que están más capacitados. Recursos hay, más acotados de los que hubo en el período pasado, lamentablemente. Se gastó lo que se generaba en el año y reservas, esa es la realidad. En el período del 2015 a 2019 se gastó muchísimo y no precisamente bien. Tenemos menos recursos, porque casi no hay reservas, y necesitamos que lo que se genere se enfoque adecuadamente en la dirección de lo que se necesita. Recursos para la recalificación hay y nos parece que va a ser un rol importante el que pueda tener la Dinae (Dirección Nacional de Empleo) con el Inefop trabajando de manera coordinada. 

Esas soluciones de recapacitación son a mediano plazo porque llevan un proceso, pero hay un problema de trabajo en el corto plazo. ¿Cómo se debe manejar este problema?

Es muy difícil porque en realidad el aumento de la demanda laboral depende del crecimiento de la economía. Los grandes dínamos son el crecimiento de la economía y el aumento de la inversión, ahí está la llave. UPM va a ser un tractor, está siendo ya y va seguir siéndolo durante todo el 2021. La construcción del ferrocarril también. Las ventajas que se han dado, los incentivos a la construcción de vivienda de interés social, con mejoras en cuanto a los beneficios también. Son elementos, pero obviamente lo que podemos hacer desde el Ministerio de Trabajo es generar políticas activas de empleo. 

El gobierno corrigió algunas de las observaciones de la OIT como el decreto sobre las ocupaciones en las empresas privadas. También se avanza en un proyecto de ley para que el PIT-CNT tenga personería gremial. Queda pendiente el tema del rol del Poder Ejecutivo en la negociación salarial. ¿Va a impulsar la negociación bipartita entre empresas y trabajadores?

Tenemos plena conciencia de que hay una asignatura pendiente de levantar las observaciones de la OIT sobre la Ley de Negociación Colectiva. Un par de cosas ocurrieron en 2020. La primera ya concretada que tiene que ver con el tema de las ocupaciones y la segunda dio un paso muy importante que quiero destacar porque fue el propio PIT-CNT el que tuvo disposición de ponerlo arriba de mesa, que el proyecto de ley de personería gremial. Este proyecto de ley está prácticamente pronto y creemos que apenas termine el receso parlamentario pueda ingresar al Parlamento. Tenemos la expectativa de que tenga un trámite rápido. Nos está quedando pendiente una visión más general para terminar de ajustar otros asuntos, entre ellos, cómo participa el Poder Ejecutivo en la negociación salarial. Para eso lo que hicimos fue en la última reunión del Consejo Superior Tripartito formamos una comisión de trabajo integrada por el PIT-CNT, cámaras empresariales y el gobierno que todavía no arrancó. Nuestra idea es que comience a trabajar desde la segunda mitad de enero para redactar aquellas modificaciones que fueron necesarias para ajustar el modelo de negociación colectiva a las observaciones de la OIT. De todas formas, el tripartidismo es una característica cultural del caso uruguayo que es histórica y que en principio no tenemos idea de afectarla. El tripartidismo va a seguir existiendo. Tendremos que buscar la manera de ajustarlo para que ese modelo no encuentre observaciones de la OIT pero no va a ser por apostar un retiro del Estado de la negociación colectiva.

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