19 de marzo de 2012 18:43 hs

Por estos días se vive en Montevideo un discreto momento de felicidad cinematográfica. La novedad no es ni científica, ni política ni ambiental, sino cinéfila. Se trata de la semana que Cinemateca Uruguaya, con el apoyo y la colaboración de la embajada de Japón, le dedica a la obra del gran cineasta Kenji Mizoguchi. Se trata de un ciclo de ocho películas, que comenzó el pasado jueves y va hasta el próximo viernes.

El valor de un maestro
Mizoguchi integra una especie de podio del gran cine japonés, conjuntamente con el celebrado Akira Kurosawa y el cineasta de culto Yasujiro Ozu. Desarrolló su obra desde el cine mudo de principios de la década de 1920 y continuó filmando hasta el año de su muerte, en 1956.

A pesar de ser virtualmente desconocido en Occidente fuera de los ámbitos cinéfilos, la obra de Mizoguchi tuvo un gran reconocimiento en 1953, cuando ganó el festival de Venecia con Ugetsu monogatari (traducida la español como Cuentos de la luna pálida de agosto). A pesar de ser una historia ambientada en una aldea rural en la lejana edad media japonesa, impactó por su sutileza y por su exquisito manejo de personajes, situaciones y fotografía. Tal es así que el gran cineasta Andrei Tarkovsky la puso entre sus 10 mejores películas de la historia.
Cuentos de la luna pálida de agosto no está dentro de la programación de este ciclo, pero sí se pueden ver La vida de Oharu, Historia de Chikamatsu y El país natal.

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Las mujeres en foco
Hoy se exhibe La vida de Oharu, considerada por el propio Mizoguchi como su gran obra maestra. El argumento se ambienta en el siglo XVII, en el llamado período Edo de la historia japonesa.

Una mujer reflexiona sobre los eventos de su vida, con sus desventuras y sus pequeños momentos de felicidad. La protagonista es la actriz Kinuyo Tanaka (Oharu), y se puede ver a Toshiro Mifune en un papel secundario. Mizoguchi fue un gran retratista del paisaje femenino del Japón de posguerra, tanto en historias contemporáneas como en dramas situados en la edad media japonesa.

A nivel estético, la longitud de sus planos le impuso a sus películas un ritmo interno, donde algunos críticos quisieron ver un elemento trascendental de la filosofía japonesa, cuando otros directamente vieron cine en estado puro. Es esta una gran oportunidad para ver a un autor con mayúscula en pantalla grande. Las cintas de este ciclo llegaron directamente de Japón en versiones nuevas, a través de la Japan Foundation. Los horarios de las películas se encuentran en www.cinemateca.org.uy.

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