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Molina sobre artículos del referéndum: "Me importa un carajo lo que votó el Frente Amplio en el Parlamento"

El presidente de Sutel consideró que la recolección de firmas contra la LUC "se ha demorado mucho"; también es muy crítico con la ley de medios que impulsa el gobierno actual

Molina consideró que "no es un buen negocio" que Antel arrende su infraestructura a privados

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23 de noviembre de 2020 a las 05:01

Por Diego Cayota y María Eugenia Fernández

El presidente del Sindicato Único de Telecomunicaciones (Sutel), Gabriel Molina, no tiene complejos en decir lo que piensa. Es consciente de que esa es su impronta.

Integrante del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT, además de miembro del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Comunista del Uruguay, dijo en una entrevista con El Observador que cree que el gobierno de Luis Lacalle Pou piensa mucho en la gente pero hace poco por ella. 

También considera que el movimiento sindical, social y el Frente Amplio (FA) se han demorado mucho en tomar una definición sobre los artículos a impugnar en un referéndum contra la Ley de Urgente Consideración (LUC).

Aunque la discusión está centrada, desde hace semanas, por qué artículos incluir en la lista de temas a impugnar (por lo que han habido reuniones para coordinar con el FA), para Molina lo que la izquierda haya votado en el Parlamento no es importante. "Me importa un carajo lo que el FA hizo en el Parlamento porque el tema acá es mucho más profundo de la decisión que tomaron los legisladores nuestros", afirma. 

A continuación, un resumen de la entrevista. 

Uno de los frentes que tiene abierto Sutel es la ley de medios. ¿Cuál es la postura del sindicato? 

En la LUC estaban los artículos 268 y 269 que, por opinión nuestra y de algunos legisladores que entendieron que no tenía que salir como de urgente consideración, el Poder Ejecutivo resolvió sacarlos. Pero no desaparecieron. Pasaron a ser el artículo 48 de la ley de medios. Nosotros consideramos que es perjudicial para Antel lo que está incluido dentro de la ley. Es específicamente el artículo 48, que obligar a Antel a alquilarle a los privados su infraestructura para que mejoren sus servicios y comiencen a competir con ella.

Eso no es un buen negocio. Desde que el gobierno asumió, el ministro de Industria (Omar Paganini) y el actual presidente de Antel (Gabriel Gurméndez) se pasaron –un día sí y otro también– hablando de que Antel no iba a hacer más aventuras, que no iba a explorar más contenidos porque no tenía capacitación. Estamos hablando de Vera TV, que es una plataforma que tiene Antel como existen las de Movistar TV o Claro TV. En ningún momento –y por ningún motivo– pensamos en competir con Netflix o Amazon. ¡Es una locura! Pero sí lo que Antel venía haciendo, que es transmitir los partidos de la selección para que aquellos que no puedan pagar un cable puedan tener acceso en el celular o los Juegos Olímpicos o partidos de la NBA.

Decía que arrendar infraestructura es un negocio negativo. Desde el gobierno aseguran que van a utilizar infraestructura que hoy está ociosa. 

Lo ocioso que tiene la infraestructura de la fibra es porque no se están tomando decisiones políticas. Hoy tenemos problemas de internet. No teníamos esa dificultad. Antel era el mejor servicio de internet. Ahora dos por tres se te corta. ¿Cuáles son los motivos? Son varios, pero el más importante es que desde que se declara la emergencia sanitaria Antel aumenta los clientes y la demanda de internet. Se puede mejorar, ¡si tenemos el cable submarino! Esto es como una canilla: abrís y habilitás que venga más información, más internet y que la capacidad de Antel mejore y pueda atender las exigencias que tiene. 

La ley de medios es uno de los frentes, pero todavía no termina el año de gobierno y está también el referéndum contra la LUC. ¿Era oportuno promoverlo ahora? 

¿Era oportuno que ingrese un proyecto tan grande en los momentos que estamos viviendo? No. Después lo estudiamos, porque no sabíamos cómo iba a salir, entonces no podíamos hacer las cosas antes. En el Parlamento se negoció, se cambió, pero eso no quiere decir que no haya salido complicada para los trabajadores y para la sociedad en su conjunto.  

La pregunta del sentido de la oportunidad tiene que ver con que juntar firmas es un desgaste y en el período de gobierno va a haber otras leyes que el movimiento social querrá derogar. ¿En qué medida ven que la gente se vaya a movilizar, es atractivo? 

El problema más grande es que la gente no conoce lo que entró. Porque nunca se mostró. Entró a tapa cerrada y lo discutió el Parlamento, que algunas cosas podían salir para afuera. La gente no conoce siquiera la LUC. En el momento en el que nosotros larguemos esto y coloquemos temas arriba de la mesa es evidente que va a generar un debate. Y no estamos hablando de temas de inseguridad, que es el capítulo más grande. 

"El gobierno todavía tiene un nivel de amorío y de simpatía en la sociedad"

Es probable que en el tema de la seguridad el partido sea todavía más difícil.

Ahí nosotros lo dejamos ahí. No lo pensamos tocar. Hay algunas cosas que sí –como el tema de las penalizaciones, que los propios juristas organizados en sus sindicatos nos lo han planteado y también en el Parlamento cuando fueron– y nosotros lo hemos tocado. Pero lo medular del capítulo uno (referido a temas de seguridad) no. 

¿Por qué? 

Porque durante mucho tiempo se ha generado en la cabeza de la gente a través de los grandes medios de comunicación el problema de la inseguridad. Y que si cambiaba el gobierno la inseguridad iba a mejorar porque era el tema número uno. La pregunta que nos hacemos todos los días es, ¿ha cambiado? ¿Mejoró en algo la inseguridad? No. Lo que pasa es que no sale tan expuesto como salía antes. Pero hoy todos los días pasa algo. 

¿Cómo explica que el gobierno esté teniendo en estos primeros meses una aprobación tan alta? 

Nunca he mirado las encuestas con mucha atención, me guío más bien por la opinión de la gente. Y sí, el gobierno todavía tiene un nivel de amorío y de simpatía en la sociedad. Porque evidentemente la mitad del país creyó en el cambio. Y de un día para el el otro, en el medio de una pandemia, la gente no va a cambiar sus cabezas. Ahora, no va a haber aumento de salarios ni de jubilaciones. Y las cosas no van a dejar de subir.

¿Cuánto pesa la posición del FA, lo que votó y no votó en el Parlamento, a la hora de elegir los artículos a impugnar en el referéndum? 

En primer lugar, nunca le pedimos al FA que votara o mejorara ningún artículo. El FA entendió que, como esto iba a salir igual, había que mejorar algunos artículos y los mejoró. Esa discusión no está arriba de la mesa y no pesa. Lo que sí pesa es que no podemos ir contra toda la LUC. Porque hay organizaciones que han planteado que algunas cosas no se pueden sacar. 

"¿Soy frenteamplista? Sí. ¿Voté al FA? También. Me importa un carajo lo que el Frente Amplio hizo en el Parlamento"

Dice que no pesa, pero sí incide en la recolección de firmas el apoyo que pueda dar. 

Pero es que cuando hablamos de que las organizaciones sociales tenemos que buscar el mayor consenso, también tenemos que hacerlo con las organizaciones políticas. Que no es solamente el FA. Está Unidad Popular (UP) y el Partido de los Trabajadores. UP nos dijo que estaba de acuerdo en ir contra algunos artículos y no todos. El FA nos dijo lo mismo, pero dice: "los que yo voté no me los toques". Eso es un problema del FA. La discusión se sabe que va a morir en algunos artículos, no en todos. 

¿Ya convencieron a Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (Fucvam)?

Fucvam tiene una postura de ir contra toda la LUC, pero no está cerrado a acordar, como tampoco nosotros. La discusión en la propia Intersocial es que contra todo no se puede ir.  

Fucvam era de los que planteaba que había organizaciones que se veían condicionadas por lo que había votado el FA en el Parlamento. ¿Cree que es así? 

En el caso nuestro no. Soy bien franco, saben que no ando con "gre-gre" para decir Gregorio. ¿Soy frenteamplista? Sí. ¿Voté al FA? También. Me importa un carajo lo que el Frente Amplio hizo en el Parlamento porque el tema acá es mucho más profundo de la decisión que tomaron los legisladores nuestros. Para salir lo que salía, resolvieron mejorar algunos artículos. Pero ninguna organización social le fue a pedir que los mejoraran. En todo caso, fuimos a pedirles que los sacaran. 

Para el presidente de Sutel la definición sobre el referéndum "se ha demorado mucho"

¿No se ha demorado mucho la discusión teniendo en cuenta que para noviembre querían estar juntando firmas?

Sí. Se ha demorado mucho y creo que tiene que tener un cierre. 

¿Preocupa cómo pueda afectar la pandemia en la recolección de firmas? 

Nos preocupa la situación porque no es lo mismo que en los plebiscitos anteriores, cuando bajábamos de un ómnibus con 100 o 200 compañeros a peinar un barrio. (El senador Jorge) Gandini dijo que el Partido Nacional iba a salir a recorrer también las casas. Así que el mismo problema vamos a tenerlo todos. Tenemos que darnos la mayor organización posible para que los compañeros que militan a nivel sindical y que viven en barrios sean los que encarguen de salir porque conocen la zona. No vamos a bajar de un ómnibus en Tacuarembó, en Rivera o en Melo. Es impensable hoy en día. Primero por la situación (de la pandemia) y segundo porque te sacan a pedradas. 

Hablaba de un "amorío" con el gobierno, de las complicaciones para juntar las firmas por todo el país, del gasto económico que eso implica... ¿Cómo ve que termina este proceso? 

Son dos etapas. Una en 2021 con las 650 mil firmas que precisamos –y que hay que conseguir más porque la Corte Electoral lo tiene que revisar y algunas se las saca de encima–. Esa etapa no es la más difícil, la más compleja es conseguir los votos en los cinco meses después de haber entregado las firmas –que va a caer por diciembre de 2021– y que la gente vaya a votar. Pero es un voto obligatorio. Y ahí tendremos que utilizar el mayor de los ingenios para comenzar a hablar con la gente e intercambiar. No nos creemos los dueños de la verdad, pero sí creemos que la LUC entró de forma inadecuada, autoritaria y antidemocrática porque impidió que la sociedad uruguaya la conociera y la discutiera. La gente le está pidiendo al gobierno la renta básica y le dice que no; trabajo y dice que no. No es que el PIT-CNT diga que la gente pide trabajo. La gente pide trabajo y no hay. La gente está diciendo que la plata no le da. Y por la gente el actual gobierno no está haciendo mucho. Piensa mucho en la gente, pero no hace mucho por ella. 

¿Se volvió a cruzar con el presidente después del episodio del audio?

No, para nada. Pero ya está. ¡Ustedes se piensan que en la Torre Ejecutiva cuando hablan de nosotros dicen el 'Chifle' Molina qué bueno que es? ¡No, no lo dicen! ¡Se acuerdan hasta de mi abuela! Pero no se filtra nada. Además, no lo dije en forma de insulto. Para mí ya está y para él también. Lo que sí no están son las amenazas que sigo recibiendo por eso

¿Amenazas de qué tipo? 

Amenazas en el celular tengo miles. Tengo bloqueados todos del teléfono porque no quiero que me jodan. 

¿Ha hecho la denuncia?

Sí, claro. 

¿Tuvo algún avance judicial? 

No. Sigue a estudio. Estamos muy expuestos, en el PIT-CNT no todos tienen la exposición que tenemos algunos, por cómo hablamos y cómo nos expresamos. 

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