12 de junio 2023 - 5:00hs

Carolina Cosse se emocionó hasta las lágrimas cuando el dirigente comunista Juan Castillo la anotició de que ese partido, piedra basal en el origen y el presente del Frente Amplio, apoyará su candidatura en las próximas elecciones internas, según informó El País. No es para menos. Por espaldarazos menos importantes se conmueven los políticos. Y el que le dio el Partido Comunista el domingo 28 a la intendenta de Montevideo, representa un envión que, ahora sí, la pone en carrera para pelearle la postulación presidencial del FA a su colega de Canelones, Yamandú Orsi, quien, pese al favoritismo de las encuestas, debería pensarlo dos veces antes de bajar la guardia ante una contrincante que tiene todos los condimentos como para inquietar sus sueños de poder.

Los números fríos e inmediatos le dan a Orsi una ventaja a la que más de uno llamaría indescontable. Según la última encuesta de Cifra de principios de mayo, Orsi tiene el 44% de las adhesiones de los frenteamplistas, Cosse el 22%, Mario Bergara un 3% y un 22% no respondió o dijo que no sabe a quién votará.

El intendente de Canelones cuenta con el apoyo del Movimiento de Participación Popular (MPP) –sector mayoritario del FA- y de la Vertiente Artiguista que tiene dos senadores y apunta a trascender las fronteras de su departamento. Incluso ha cruzado los límites del país para acompañar a Mujica en la asunción del presidente brasileño Lula Da Silva y fue aún más lejos para visitar al papa Francisco en el Vaticano en un encuentro organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina.

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Orsi parece representar esa apertura necesaria para captar la mayor cantidad de votantes posibles en una elección nacional y aún más en el balotaje. Pero en el afán de amigarse con blancos y colorados para tentarlos con su oferta, Orsi se ha ganado la antipatía de una parte de sus propios compañeros. Según un relevamiento realizado por el periodista de El Observador Ramiro Pisabarro, de las 41 designaciones directas firmadas por el intendente desde 2022, hay al menos once en las que se vieron beneficiados dirigentes o exintegrantes de los partidos fundacionales. Esa generosidad de Orsi con representantes blancos y colorados fue cuestionada desde el Partido Comunista en reuniones informales donde se acusó a Orsi de practicar un “clientelismo político” que, además, lo ejerce con “cargos para la derecha”.

Pero Orsi no ceja en su afán de arropar a blancos y colorados descreídos y organizó el movimiento denominado La Patriada donde militan a su favor personas con inexistente militancia frenteamplista como el exedil Fabián Andrade, conocido como “el padre del coloradito de Pedro” Bordaberry, en alusión al niño que protagonizó publicidades electorales del excandidato presidencial.

Una primera mirada permite suponer que Orsi se está agenciando un apoyo extrapartidario nada desdeñable, sobre todo con el antecedente de un balotaje que el Frente Amplio perdió por apenas 30 mil votos. Pero para llegar a esas instancias electorales, Orsi deberá atravesar el trance de la elección interna de la izquierda. Y la actitud moderada con sus rivales, y los pactos con exadversarios, pueden resultar incluso contraproducente para una militancia frenteamplista que, mayormente, está integrada por los simpatizantes menos proclives a todo aquello que le eche agua a la histórica conducta combativa de la izquierda.

Orsi parece representar esa apertura necesaria para captar la mayor cantidad de votantes posibles en una elección nacional y aún más en el balotaje. Pero en el afán de amigarse con blancos y colorados para tentarlos con su oferta, Orsi se ha ganado la antipatía de una parte de sus propios compañeros.

Y es allí donde la emocionada Cosse se convierte en una candidata de temer para Orsi. A la intendenta de Montevideo la respaldan grupos menores como Sumemos, Casa Grande y la lista 6009. Pero su carta de mayor valor es el Partido Comunista. Y los comunistas, a diferencia del MPP de Orsi –un grupo más bien anárquico que, pese a ser mayoría, ha perdido varias batallas electorales dentro del Frente Amplio- son una máquina de militancia y le aseguran a Cosse que, salvo casos de fuerza mayor, todos irán a votar el día de las internas.

Además, Cosse ha ganado el centro del debate político en el enfrentamiento del FA con el gobierno y los medios de comunicación suelen recurrir a ella cuando buscan a una opinión sobre algún tema de relevancia o no tanto. Además, para mal de Orsi, la intendenta es el principal cartón ligador de las críticas de blancos y colorados. Y los votantes frenteamplista más tradicionales suelen ponerse del lado de aquel que, entienden, está siendo víctima del ataque de sus adversarios.

Por otra parte, la consolidación de una tercera candidatura interna del FA protagonizada por Mario Bergara arrastrará tras de sí votos del astorismo que, entre Orsi y Cosse, probablemente se hubieran decantado por el intendente canario.

Impulsores de Cosse dijeron a El Observador que están convencidos de que la diferencia que Orsi le saca hoy en las encuestas, se achicará en forma considerable cuando se le pregunte qué harán a aquellos que están seguros de concurrir a las urnas en unas internas que no son obligatorias.

Y creen que, al final del día, la actitud adusta y combativa de Cosse terminará de convencer a la mayoría de los frenteamplistas. Habrá que ver si Orsi sigue ensayando una estrategia que, al decir de Mujica, lo obliga a abrazarse con “sapos y culebras”, o si le echa un poco más de pimienta a un discurso que puede resultar un tanto edulcorado para el paladar de la izquierda.

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