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Muerte de Brissa caló hondo entre sus compañeros

Un equipo de psicólogos trabaja en la escuela con los niños y los maestros para sobrellevar lo inesperado

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03 de diciembre de 2017 a las 05:00

"Estamos muy tristes, hay una compañera que ya no va a estar más en la escuela y la vamos a extrañar", les dijeron los maestros a los alumnos de la escuela Nº89 el lunes 27. Los compañeros de Brissa González ya sabían lo que había pasado: el jueves anterior la Policía había encontrado el cuerpo de la niña enterrado en el balneario Las Vegas. Al otro día la escuela cerró por duelo y si bien la mayoría de las familias trataron el tema durante el fin de semana, el equipo docente consideró que lo mejor era asumir en la escuela la tristeza que sentían.

Después de una breve charla en todas las clases, la consigna fue tratar de preservar las rutinas para que los alumnos se sintieran seguros. La directora de la escuela, Claudia Lonchar, dijo a El Observador que los docentes se manejan "a demanda" de los estudiantes. No hablan de la muerte de Brissa de forma directa, no lo mencionan si los niños no lo ponen sobre la mesa y manejan las emociones a través del juego y la plástica.

"En la generación de Brissa hay gurises que están muy contenidos y no hemos tenido nada que escape a lo típico de la primera etapa de duelo que es, por ejemplo, la negación", contó la directora.

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Además del acompañamiento de los maestros, un equipo de psicólogos del programa Escuelas disfrutables –que pone en marcha Primaria cuando ocurren situaciones traumáticas– trabaja tres veces por semana con sus compañeros de generación. Los talleres sobre el tema también funcionan a través del juego, del arte y de la improvisación. Según explicó la directora, los adultos no hablan de forma directa sobre el asesinato de la niña porque no quieren generar miedo entre los alumnos.

Primeros días

Brissa fue secuestrada el lunes 22 de camino a la escuela. Al otro día, cuando los padres ya habían hecho la denuncia y la foto de la niña recorría las redes sociales, los maestros empezaron a conversar con los niños sobre lo que había pasado. "Decidimos no velarla antes de que sucediera. Para nosotros Brissa estaba viva hasta que se demostrara lo contrario", contó la directora.

Así se manejaron hasta el jueves 25. Los padres llegaban con preguntas, estaban nerviosos, pedían información. Con apoyo del Ministerio del Interior, la escuela optó por mantener a las familias al tanto de las últimas novedades que surgían. La institución trató siempre de preservar la tranquilidad, aunque el miedo se volvió evidente cuando se filtró el video que mostraba a Brissa caminando y a un auto bordó retrocediendo para alcanzarla.


Los días pasaron y las rutinas en la escuela también cambiaron. La institución formaba parte de la investigación policial, por lo que había oficiales que entraban y salían por el portón. En ese contexto –y también sufriendo por la desaparición de Brissa– los maestros intentaban contener a los niños y a sus familias.

Hasta que apareció el cuerpo de la niña. A partir de ese día, las autoridades decidieron que ningún docente trabajaría solo con su clase. La medida busca que los adultos se ayuden entre sí y también permite que los alumnos no se queden solos si un compañero se siente mal y necesita salir. Los profesores de educación física, por su parte, hacen actividades con los estudiantes mientras los maestros reciben atención psicológica.

Seguir adelante

Este lunes la escuela convocó a todos los padres y les advirtió sobre una aplicación llamada Animo, que es utilizada por los adolescentes que son fanáticos de los dibujos animados japoneses. La Policía presume que el asesino de Brissa la contactó a través de ella, ya que tiene un espacio en donde los usuarios pueden chatear.

De todos modos, la directora hizo hincapié en que el problema no es la aplicación sino cómo puede haber sido utilizada en este caso. "La estrategia que estamos asumiendo es no impartir el miedo y no les dijimos a los padres que prohibieran la aplicación entre sus hijos", agregó.


El principal desafío ahora es seguir adelante. A tres semanas de que terminen las clases, los maestros les preguntaron a los niños si querían celebrar igual la fiesta de fin de año. Los estudiantes contestaron que preferían homenajear a Brissa "a través de la vida", por lo que decidieron hacer el evento de fin de cursos.

También plantarán un árbol en el patio que llevará el nombre de la niña. Los niños eligieron que fuera un hibisco porque quieren que se llene de flores.

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