21 de junio de 2012 21:57 hs

Sin certeza de que Argentina cambie la política proteccionista de mercado que afecta las exportaciones de productos uruguayos, teniendo claro que la crisis en el norte ya no es una amenaza sino una certeza que muestra efectos concretos en la economía mundial, y que el Mercosur tal como fue concebido ya es historia, el presidente José Mujica consiguió ayer acordar con su par de Brasil, Dilma Rousseff, un tratado bilateral de libre circulación de bienes, servicios y personas, como forma de evitar dolores de cabeza. “Si no puedo bailar contigo, bailo con otro”, dijo el mandatario a El Observador, en alusión a las trabas comerciales que impone el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y las insistentes muestras de hostilidad desde el otro lado del Río de la Plata, al explicar su apuesta decidida por Brasil, el principal destino de los productos uruguayos.

Mujica mantuvo ayer un encuentro con Rousseff mano a mano en un hueco de la agenda, mientras se desarrollaba la cumbre Río+20 en Barra da Tijuca (Brasil). Allí compartieron el documento de cuatro carillas redactado en portugués que maneja en su título la idea de construir un “nuevo paradigma” de relacionamiento entre socios comerciales. La reunión fue sobre el mediodía y según explicó Mujica a El Observador anoche, en su habitación del piso 35 del hotel Windsor Atlántica en la costa de Copacabana, aunque la reunión con la presidenta de Brasil se vio interrumpida por la crisis institucional en Paraguay, que acaparó la atención de la jornada, hubo acuerdo con Rousseff.

“Teníamos para conversar mucho más con Dilma pero nos desbordó el asunto (de Paraguay)”, comentó Mujica. En el texto ,que ya tenía redactado la delegación uruguaya antes del encuentro con Rousseff, se habla de crear grupos de alto nivel entre las cancillerías, para avanzar en una agenda concreta en temas, como energía, infraestructura y comunicaciones. “Conferir en una dimensión concreta de las aspiraciones y objetivos consagrados en el tratado de Asunción de 1991, en particular donde habla del respeto al compromiso con la libre circulación de bienes, servicios y personas”, asegura el texto del acuerdo bilateral, en una guiñada a los incumplimientos de Argentina.

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El Observador abordó anoche a Mujica y se dio este diálogo:
¿Siente que el Mercosur ya no funciona y por eso diseña este tratado con Brasil?
Es que esa era la filosofía inicial del Mercosur.
¿Pero entonces ahora es un mano a mano de Uruguay con Brasil?
Ahora es un mano a mano, exactamente. Si contigo no puedo bailar, bailo con otro.
En ese momento de la charla de Mujica con El Observador interrumpe el embajador de Uruguay en Brasil, Carlos Amorín, para dar contexto al acuerdo. “La filosofía de la cumbre de 19 del abril (en Brasil entre Mujica y Dilma) era de un mano a mano con Uruguay y Brasil, pero en un caso piloto, para que luego se pueda avanzar en que se sume Argentina y Paraguay, era lo ideal. No es para hacerlo entre los dos eternamente, es para armar un nuevo modelo. El presidente decía que se cumpla el tratado de Asunción”, dijo el diplomático.

Ya de vuelta con su explicación, el mandatario continuó respondiendo a El Observador:
¿Tiene expectativa que esto de frutos concretos?
Con Brasil todos los días tenemos expectativas. Tenemos problemitas pero posibilidades. Es buena la relación con Brasil y bastante tangible. Las contradicciones que surgen son sustancialmente con los Estados, que siempre actúan como abogados defensores del gobierno Federal. Los Estados están más sometidos a las presiones de intereses concretos. Por ejemplo los arroceros se quejan de que entra mucho arroz, el Estado de Río Grande se mueve,y eso es casi una foto anunciada. Son las contradicciones de las naciones, sobre todo grandes.

Pero en proyectos concretos ¿qué piensa que puede ser lo próximo a lograr?
Estamos esperando la instalación de un astillero que viene de Europa y la tentativa que Uruguay ingrese en la construcción de elementos náuticos para consumo brasilero. Los planes de petróleo y de la navegación fluvial de Brasil son enormes en demanda. Salimos a buscar el cliente antes de tener la industria, porque la industria no la vamos a tener si no tenemos el cliente.
Protocolo.

Según lo establece el protocolo alcanzado ayer, el grupo de alto nivel podrá, a su vez, formar subgrupos con representantes de jerarquía de cada gobierno, para avanzar en las diferentes áreas concretas de trabajo. Brasil y Uruguay se autoimpusieron 60 días para presentar un plan de acción en el marco de este nuevo tratado de intercambio comercial, 90 días para reunirse en plenario, y el mes de diciembre para realizar el primer balance de lo acordado hasta ese momento. Ambos países manifestaron en la declaración que el nuevo tratado pretende ser un “ejemplo paradigmático” de la integración, que incluirá, además, actores públicos y privados interesados. Una sonrisa de oreja a oreja tenía ayer por la mañana el embajador de Uruguay cuando llegó a donde se hospedó Mujica. Tenía la confirmación del encuentro que el presidente mantuvo horas más tarde con Rousseff. El jerarca dijo a El Observador que la aceptación ignifica un gesto “importante”, ya que Rousseff recibió más de 40 solicitudes de reuniones bilaterales, pero accedió a unas pocas y negó muchas, como por ejemplo, la del presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad.

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