1 de agosto 2020 - 5:04hs

Los líderes tienen eso: marcan la cancha. Mientras el Frente Amplio ha estado zigzagueando en su discurso, Mujica viene ofreciendo un discurso para hacer frente al gobierno y para que la izquierda pueda posicionarse mejor: hay que provocar tensión interna en el adversario, tratar de separar a alguno de sus miembros, o provocar alguna división aunque sea leve en esta primera etapa.

Si el gobierno está fuerte y con alto respaldo popular, no es tan conveniente jugar al “tiro al blanco” sino tratar de hacerle perder fortaleza.

En las conversas de la chacra, el viejo habla de eso, porque aunque no llega a admirar ni mucho menos a Lacalle Pou, comprueba que “el pibe tiene pasta”, y al final “es mejor de lo que parecía”.

Por eso dice que no hay que subestimar, pero tampoco bajar los brazos.

“El viejo es pícaro y la tiene más clara que todos nosotros juntos”, comentaba días atrás un dirigente tupamaro que reconocía que el Frente Amplio no logra pararse bien en la cancha.

En la tarde de ayer, el presidente de la coalición de izquierda, Javier Miranda, salió a la prensa luego de la sesión de la Mesa Política, con un discurso que tiene la columna vertebral de lo que viene reclamando Pepe: dividir al rival.

Miranda reafirmó una imagen que circula en redes sociales, que muestra la foto de los líderes de la coalición multicolor con dos tachados, Talvi y Novick; o la del documento de Compromiso por el País, en el que tachan las firmas y se preguntan qué pasara con Mieres y un achicado PI.

“Si usted ve la fotografía de campaña donde había cinco personalidades que representaban a la coalición, quedan solo dos figuras relevantes”, dijo el presidente del Frente.

Pero el caso no es solo una ironía que golpea contra la esencia de “la coalición multicolor”, sino en generar malestar interno en el oficialismo, por fijar en la agenda pública una confrontación ideológica que puede barrer con una parte de los que están en el mismo barco de gobierno.

“La salida de Talvi deja al desnudo una vez más la debilidad de esta coalición de gobierno y deja a un Partido Nacional, y al Herrerismo en particular, con el único aliado que es Cabildo Abierto. Esto genera un panorama político que debe analizarse por la debilidad que presenta la coalición”, dijo Miranda.

Ahí está la jugada: se trata de mostrarles que no son todos iguales, que no son todos respetados en sus ideas, y tratar de meter la imagen de una barrida del batllismo, de aquellos que quieren “protección social” y defensa del Estado como agente fundamental en la asignación de recursos.

Miranda, como consecuencia del análisis interno de la Mesa Política del FA, se mandó directo a la herida que quiere generar Mujica; decirles a batllistas o nacionalistas de herencia “PNI-wilsonismo”, que Lacalle Pou les dice que la cuestión es “multicolor” para hacerles creer que son parte de su gobierno, pero que no les interesa sus ideas sino sus votos en las cámaras, y no para hacer algo consensuado sino para implementar su propio plan. Convencer de que lo de “multicolor” es puro cuento.

Por eso elogió a Talvi y a lo que significaba de batllismo, y a dar entender que con la salida del economista el gobierno queda más corrido a la derecha.

Por eso, contó en rueda de prensa que a Larrañaga le dijo: “no agarrés, viejo, es un fierro caliente, ¿no ves que el herrerismo te puso ahí para cocinarte? Adiós Wilson y todo lo demás, te hacés pelota”.

Mujica sabe que hay muchos batllistas que tienen resabios con los herreristas por raíces de los años 30, y que aún quedan heridas de las posturas en 1991-92 sobre la ley de empresas públicas y el referéndum.

No solo apunta a eso el veterano político. Sabe que Mieres está firme en la coalición pero también sabe que el PI tiene un solo diputado, y a Iván Posada lo ve “más colorado que blanco”, y más autónomo para votar cosas que no comparta totalmente. Está en la mira para tentarlo con otro camino, y aunque eso no sea fácil, le tenderán puentes.

El diputado de Cabildo Eduardo Lust es otro en la mira para rascar un poco y sacar a luz diferencias en el oficialismo.

***

En tanto, el senador y expresidente Sanguinetti (doble colega con Mujica) salió a discrepar –con mucho respeto– con dichos del historiador Gerardo Caetano en Brecha, y salió al cruce de “una visión frenteamplista” de advertir que el “núcleo duro del Partido Nacional” (herrerismo) tiene el  “proyecto de terminar con el Uruguay batllista”.

Sanguinetti argumentó en contra y remató su columna de Correo de los Viernes así: “le decimos al amigo profesor: esté tranquilo, que no nos sentimos amenazados y que de las bases del Uruguay batllista nos ocupamos nosotros. Sin distraernos”.

Mujica, y ahora con las declaraciones de Miranda, el Frente alineado a su discurso, aplican la vieja máxima de divide et impera (divide y reinarás), que unos atribuyen a Filipo II de Macedonia y otros a Julio César y Napoleón

Decir que la “coalición es frágil” solo lleva a los oficialistas a unirse, pero la estrategia de activar razonamientos de duda o malestar puede convencer a uno, a dos, de estar en el lugar equivocado.

El sistema político opera hoy con dos alianzas, que tienen puntos en común pero también sensibles diferencias internas. Probablemente el Frente Amplio, que es más diverso, tenga mayores diferencias ideológicas que el oficialismo multicolor, pero en política eso no cuenta. Importa cuáles diferencias se activan; porque se puede convivir con pareceres diferentes, pero si alguien externo despierta suspicacias, celos o temores, una de las partes comienza a incomodarse.

El divide et impera es la estrategia para  provocar divorcios.

Habrá que estar atentos a cómo mueven sus piezas unos y otros para ver quién está más unido y quién toma riesgos de fragmentarse. 

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