4 de noviembre de 2015 5:00 hs

Controvertido, sospechoso, fugitivo. Banquero, político, detractor. Ese era Ahmed al Chalabi, un dirigente político iraquí que murió ayer a los 71 años. Su fama mundial responde a que fue uno de los instigadores de la invasión de Estados Unidos a Irak en 2003.

El hombre, que en sus últimos años de visa era líder del partido Congreso Nacional Iraquí y presidente de la comisión financiera del Parlamento, falleció ayer en su casa a causa de un infarto. El presidente iraquí, Fuad Masum, lamentó su muerte, que calificó de "gran pérdida para el país".

Desde Estados Unidos no hubo ninguna reacción oficial ante el hecho, por más que Chalabi tuvo un rol definitorio en su política exterior, pues fue quien diseminó las supuestas informaciones que aseguraban que el entonces dictador iraquí, Sadam Hussein, tenía armas de destrucción masiva, una amenaza suficiente como para que el presidente George Bush decidiera poner botas en el terreno en la década pasada.

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Cercano a EEUU desde los '90

Nacido en 1944 en una familia acomodada de Bagdad, Ahmed Chalabi se fue de Irak con su familia después de la revolución que en 1958 derrocó al rey Faysal II.

Desde ese año, Chalabi, profesor de matemáticas, diplomado de la Universidad de Chicago y del Massachusetts Institute of Technology, vivió más tiempo en Estados Unidos y Gran Bretaña que en Irak.

En 1992 federó en el exilio a varios movimientos de diferentes comunidades iraquíes, principalmente árabes chiitas y sunitas, y kurdos en el Congreso Nacional Iraquí (CMI).

Un año más tarde se instaló en el Kurdistán iraquí, que gozaba de una autonomía de hecho. Desde allí y con el apoyo de los servicios secretos estadounidenses, organizó dos años más tarde una ofensiva contra Sadam Husein.

La operación fracasó y Chalabi decidió volver a Estados Unidos.

A pesar de graves antecedentes judiciales por corrupción y malversación de fondos, particularmente en Jordania, Chalabi logró estrechar relaciones con los halcones del departamento de Defensa de Estados Unidos y el vicepresidente Dick Cheney, que lo reconocen como uno de los principales dirigentes de la oposición en el exilio.

Entonces el iraquí comenzó a aportar numerosas informaciones, en particular sobre arsenales de armas de destrucción masiva en Irak, que servirán para justificar la invasión. Presentó descripciones de fábricas de armas biológicas portátiles de Sadam que en 2003 el secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, usó en una comparecencia en el Consejo de Seguridad de la ONU para justificar la necesidad de una intervención armada en Irak. Chalabi era una especie de héroe justiciero.

Regresó al país poco después de la invasión y los estadounidenses lo veían como un potencial nuevo líder nacional. Pero con el aumento de las sospechas de fraude en 2004, el vínculo con los estadounidenses comenzó a diluirse.

Y más aún cuando se lo acusó de haber espiado para Irán (enemigo de EEUU) y cuando se comprobó que las supuestas pruebas que había presentado se demostraron falsas.

Después de la invasión estadounidense, Chalabi fue uno de los principales impulsores de la "desbaasificación", es decir la exclusión de la administración de los cuadros y militantes del partido Baas (Partido del Renacimiento Árabe Socialista) de Husein de la administración y de escena pública. A la larga, esa política nutrió la rebelión de la población sunita contra la ocupación estadounidense.

En 2005 hizo campaña con carteles que decían "Nosotros liberamos Irak". Pero no le fue bien y se tuvo que conformar con ser viceprimer ministro algunos meses entre 2005 y 2006. Luego fue diputado y ministro de Petróleo.

Volvió a pelear por el liderazgo político del país en 2010 y 2014 pero tampoco tuvo éxito.
Hace cerca de un mes concedió una entrevista desde su casa. Se lo veía menos fuerte y él mismo declaraba que ya no tenía las mismas aspiraciones de liderazgo que antes.

“De hecho, para muchos en Occidente Chabali se convirtió en una personificación de todo lo que salió mal en Irak: las mentiras, la arrogancia, el desastre de la ocupación”, Dexter Filkins, periodista de la revista new york times que entrevistó a chabali en 2006

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