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Museos nacionales: el eterno debate en torno al cobro de entradas

A meses de la llegada de la muestra de Picasso a Montevideo, directores de museos reflexionan sobre la importancia de encontrar vías de financiación para traer exposiciones extranjeras de alto vuelo

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19 de septiembre de 2018 a las 05:04

Hace unas semanas en Argentina se dio a conocer la noticia de que para la muestra del pintor inglés William Turner, que inaugura el miércoles 26 en Buenos Aires, el Museo Nacional de Bellas Artes cobrará un ticket de acceso que ronda los 100 pesos argentinos (poco más de $ 80). Acto seguido, un mar de críticas contra el cobro de entradas en un museo público inundó las redes sociales y los medios de comunicación. En Uruguay, nunca sucedió que un museo estatal cobrara; hasta el año que viene, cuando llegue la muestra del pintor español, Pablo Picasso al Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) y ese debate, probablemente, se instale acá.

Nadie discute el cobro de entradas para acceder a un espectáculo en el Teatro Solís o en el Sodre, sin embargo, tener que pagar un ticket en los museos públicos no está siempre bien visto. Pero los museos, como el resto de los servicios culturales públicos, tienen sus gastos y a pesar de la inversión del Estado, hay muestras de gran calidad cultural con costos elevadísimos donde ese aporte, no es suficiente.

“Tenemos que plantearnos si estas muestras van a seguir yendo a San Pablo y Buenos Aires, Estados Unidos o Europa –a donde van los que pueden– o si nos ponemos de acuerdo para ver qué sistema tenemos que implementar para que esas muestras vengan a Montevideo”. Dice el director del MNAV. 

Cuando el listón es alto

Grandes exposiciones itinerantes –que muchas veces forman parte del patrimonio de distintas naciones– requieren de elevados montos de dinero para llegar a un país. Por eso es habitual que las exhibiciones de gran porte llegan  a ciudades como San Pablo, Buenos Aires o Santiago de Chile. 

Enrique Aguerre, director del  MNAV explicó que, a diferencia de lo que sucedía en los 90 –cuando llegaban grandes muestras a los museos públicos de Uruguay y no era necesario cobrar una entrada–, este tipo de movimientos, ahora requiere una mayor inversión porque los costos de los derechos, los seguros y traslados, no son los mismos.  En ese sentido, Aguerre dijo: “Tenemos que plantearnos si estas muestras van a seguir yendo a San Pablo y Buenos Aires, Estados Unidos o Europa –a donde van los que pueden– o si nos ponemos de acuerdo para ver qué sistema tenemos que implementar para que esas muestras vengan a Montevideo”. 

“Estamos hablando del precio de un cortado largo o cappuccino, el tema es asegurarle a los que no pueden pagar, que realmente puedan acceder. Ese es el desafío” expresa Aguerre.

El MNAV, este año fue escenario de una exposición imponente que albergó obras de Frida Kahlo, Diego Rivera  y Fernando Botero. El acontecimiento fue posible en gran medida, gracias al esponsoreo de la aseguradora Sura, porque de no ser así, según explicó Aguerre, hubiera sido imposible sustentar los costos de los seguros que –por tratarse de parte importante del patrimonio de Colombia y México– eran altísimos. “No hay forma de invertir cientos de miles de dólares en una exposición si no conseguimos financiación”, afirmó el director.

Lea también: Picasso en Montevideo

En 2019 el MNAV va a ser, probablemente, el primer museo público en cobrar una entrada cuando llegue la muestra Picasso Mundo. El precio será considerablemente más bajo que lo que se suele pagar por otro tipo de servicios culturales y se aplicará solo para visitar esa muestra; el resto del museo, continuará con su acceso gratuito. Además, estarán asegurados descuentos especiales y días con entrada gratuita. Aguerre expresó, al respecto, “estamos hablando del precio de un cortado largo o cappuccino, el tema es asegurarle a los que no pueden pagar, que realmente puedan acceder. Ese es el desafío”.

“¿Por qué está mal cobrar en un museo y está fantástico que el Solís o el Sodre cobren? Si conceptualmente son lo mismo, servicios culturales que dependen del mismo sistema público” cuestiona el director del MAPI. 

Públicos, mixtos y privados

Sobre la preocupación, de muchos, por la accesibilidad al museo, el director del Museo de Arte Precolombino (MAPI), Facundo de Almeida  explicó lo siguiente: “La experiencia me ha demostrado que no cobrar entrada, no garantiza que las personas que habitualmente no van a los museos, vayan”. 

Al igual que el Museo Torres García y el Museo de Carnaval, el MAPI es de gestión mixta, esto quiere decir que parte de sus recursos son solventados por el Estado, en este caso concreto, por subsidios de la Intendencia de Montevideo (IMM), al igual que sucede con el Torres. Por su parte, el Museo del Carnaval, es administrado por un fideicomiso formado por la IMM, el Ministerio de Educación y Cultura, el Ministerio de Turismo y la Administración Nacional de Puertos. En el caso de estos museos, la entrada se cobra y a pesar de ello, son de los museos más visitados, según declaró de Almeida. 

Distinto es el caso, por ejemplo, del MNAV, el Museo de Juan Manuel Blanes, el Museo Figari o el Museo de la Memoria, que funcionan casi en un 100% con capital público (aunque también puedan generar ingresos con la venta de catálogos o patrocinio de sponsors).

Por otro lado, están los museos privados como el Museo Gurvich que, según manifestó su directora, Vivian Honigsberg, no se ven perjudicados en la cantidad de visitantes tras el cobro de entradas, que tampoco difiere mucho de aquellas que cobran los museos de gestión mixta. 

Todos los museos tienen por ley, la obligación de establecer un día de acceso libre y gratuito. Y esto refuerza aún más la idea que defiende de Almeida: nadie deja de ir a un museo por un tema de plata. 

“¿Por qué está mal cobrar en un museo y está fantástico que el Solís o el Sodre cobren? Si conceptualmente son lo mismo, servicios culturales que dependen del mismo sistema público” argumentó el director del MAPI. 

“Si no cobrar entradas asegurara que la gente va a venir, los museos tendrían que tener filas, y la realidad es que no están llenos todos los días” afirmó de Almeida. El director utilizó como ejemplo lo que sucede con el Ballet Nacional del Sodre: “Saca sus funciones cobrándolas bastante bien y vende 20 mil entradas en pocos días llenando todas las funciones. Sin embargo, son pocos los museos que reciben más de 20 mil personas en un año entero (a pesar de que varios no cobran)”.

Para de Almeida, la asistencia a los museos depende de factores sociales, demográficos y educativos que hacen que las personas estén, o no, acostumbradas a ir a los museos. Por eso, considera que los esfuerzos deben estar impulsados hacia la generación de políticas de atracción y formación de públicos que hagan posible extender esa práctica, pero para eso, son necesarios los recursos económicos. En el caso del MAPI, parte de lo recaudado con las entradas, posibilita que, por ejemplo, miles de niños de escuelas públicas puedan acceder gratuitamente a una visita guiada en el museo, a talleres bajo becas o descuentos e incluso, en casos donde la situación económica de la institución educativa es crítica, se les brinda ayuda para pagar el transporte, que muchas veces es lo más caro.

En el Museo Reina Sofía de España, la entrada cuesta poco menos de $390 al día de hoy; en Nueva York el el Museo Metropolitano de Arte y  el Museo de Arte Moderno, cobran US$ 25 y US$ 20 respectivamente; y en Londres, el British Museum está cobrando unos $654 por una muestra temporal. 

Museo en cifras

A modo de referencia y tomando en consideración un museo público, un museo de gestión mixta y uno privado es pertinente ver cuántos visitantes tuvo cada uno durante 2017 y así contrastar en qué medida influye el cobro de entradas (más allá de que entran en juego infinidad de factores). De todas formas es difícil la exactitud pues no todos los museos tienen la misma modalidad para medir sus visitas. 

El MNAV –que cuenta con 107 años de historia y su acceso es gratuito– en 2017 registró 86 mil visitantes. Esta institución, tiene un sensor en su entrada que contabiliza cada vez que alguien entra al edificio.

El MAPI –inaugurado en 2004–, registró unas 70 mil visitas en 2017, esto sin contar los días con acceso gratuito. El costo de las entradas generales es de $60 pesos para uruguayos y $120 para extranjeros.

El Museo Gurvich –considerado relativamente “joven” porque reinauguró en 2015– recibió unas 13.334 personas ese mismo año con un costo de $180 en sus entradas generales, distintos descuentos y la gratuidad de los días martes.

¿Qué pasa en el mundo?

En el Museo Reina Sofía de España –más allá de distintos descuentos y gratuidad en casos concretos–  la entrada cuesta unos 10 €, poco menos de $390 al día de hoy. En Nueva York, por ejemplo, el Museo Metropolitano de Arte y  el Museo de Arte Moderno, cobran US$ 25 y US$ 20 respectivamente. 

Por su parte, los museos del Reino Unido son gratuitos, salvo muestras especiales, como lo fue en 2013 la del pintor neerlandes Johannes Vermeer en el National Gallery de Londres o como lo es I object: Ian Hislop’s search for dissent, que estará en el British Museum hasta enero del próximo año. En el segundo caso, el costo de las entradas es de £12, que equivale a unos $654.

 

 

 

 

 

 

 

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