Rusia 2018 > SELECCIÓN

Nahitan, el niño indomable

Nandez era tan inquieto que su mamá lo fue a anotar como boy scout, pero al estar cerrado lo terminó inscribiendo en el fútbol

Tiempo de lectura: -'

05 de junio de 2018 a las 04:00

María caminaba por las calle de Maldonado con su niño de la mano. Ya intuía lo que le esperaba. Su hijo era un terremoto. No había forma de sentarlo quieto un instante. "No lo cansabas con nada", contó María a Referí. Cierta tarde se le ocurrió anotarlo en los Boy Scout. Golpeó la puerta pero nadie salió. Estaba cerrado. Frustrada, volvía a casa cuando una compañera le dijo: "Merry (como la conocen todos) yo voy y los anoto en el fútbol, ¿qué te parece?". Y ahí arrancó la historia del niño del nombre extraño y el apellido sencillo. Nahitan Nández comenzó a correr atrás de la pelota como zaguero de la categoría Pimpollo de Atlético Fernandino.

"Ah... no sé los penales que hizo. ¡Agarraba la pelota con la mano! Después hubo un partido muy gracioso porque jugó todo el tiempo con las manos atrás. Y ahí fue subiendo. Nunca pensé, lo juro por lo más sagrado, que iba a llegar a esto", reveló su mamá en charla con Referí en la casa de los Nandez en Maldonado.

Por aquellos años de niñez tuvo como entrenador a Darwin Torres, padre del futbolista de Cerro.
"Físicamente era muy chiquito, menudito, pero súper veloz, estaba una jugada adelantado. Era increíble, conmigo jugaba de líbero, era el que sobraba porque me solucionaba todo atrás. Ya en ese momento era como un capitán chiquito, ordenaba a sus compañeros, tenía su personalidad", contó Torres en la cancha del club fernandino y agregó: "Venía con Rosa, la madre, que lo traía en una motito. No faltaba nunca".

Lentamente Titi se fue haciendo camino al andar.

¿Titi? Sí, Titi. A Nahitan en Maldonado se lo conoce por el apodo que desde que nació le puso la mamá.

Y en el trayecto se encontró con Naranjo Arellano que lo dirigió de los 13 a los 15 años. Fue el DT que lo pasó de la zaga al medio.
Arellano contó a Referí que no olvida el día que lo corrió de un entrenamiento. "Nahitan era mal arreado. Previo a una partido con Atenas, en una práctica, le encajó un latazo a un compañero y lo corrí. No jugó. Al año estamos haciendo fútbol y hace lo mismo. '¡Andate!' le digo. Fue y se sentó en el banco. De repente veo que agarra el bolsito y arranca. Entonces le digo: '¿Qué vas a hacer, te vas?' 'Si me voy'. 'Ah te vas, bueno acordate hace un año atrás'. Yo seguí con el entrenamiento y a los 20 minutos lo veo al Titi sentadito allí en el banco. Algo aprendió".

Lea también: El día que Nández quiso dejar el fútbol y otras historias

Nandez siempre daba la ventaja de la edad. Cuando tenía 15 se fue a la séptima de Atenas pero no alcanzó a terminar el año. Llamó a Arellano para volver a Atlético.
Enseguida lo citaron para la sub 15 de Maldonado. Su técnico de entonces, Richard Rivas, arregló para dirigir a Ituzaingó y se lo llevó.

"Era bravo. Le preguntaría si se acuerda de un partido acá contra Colón de San Carlos que estuvo bastante complicado en el estacionamiento", contó el delegado y canchero de Ituzaingó, Gustavo Cagijas.

La personalidad de Nandez llamaba la atención. Y su juego era un deleite. Jugaba de media punta y era el goleador de Ituzaingó. Fue entonces cuando Diego Sienra, que era el DT del primer equipo, le echó el ojo.

"Lo conocí en el año 2011. Y lo vimos como un buen proyecto de jugador con 15 años. La idea fue que entrenara un par de veces por semana con nosotros y jugara en su categoría para prepararlo al año siguiente para ser jugador de Primera".

Desde el palco de la cancha del club, Sienra agregó: "Cuando lo subimos lo que queríamos ver era el roce con los más grandes. Lo metimos en un partido en el Campus contra Defensor de acá. Luego del partido lo miro y le pregunto cómo estaba y le veo una marca arriba de la rodilla derecha. Tenía un tajito bastante grande. Fue una primera jugada con un zaguero de acá, un hombre, y nunca dijo nada, se aguantó".

Al año siguiente Sienra se sorprendió cuando Nandez le hizo un pedido: "Si no te molesta ¿puedo jugar el último año de sub 17 con mis compañeros?". "Al otro año tuvimos una conversación y me dijo que quería jugar, pero enseguida le surgió lo de Peñarol", concluyó.

La pesca, su escape predilecto

El cable a tierra de Nahitan es la pesca. "Es su delirio. Andaba con la caña adentro del auto. Venía de las prácticas, agarraba a la Bajita (como le dicen a la señora de Nahitan) y a la niña y eran las 11 de la noche y estaban pescando", contó su mamá. ¿Cómo le surgió el interés? "Cuando chico, por aquello de 'a ver si te quedas quieto Nahitan'. Vamos al puente de la barra y le alquilo una caña. Y pesca. Entonces venía con su pescadito en la mano y me decía: 'Ma, dejo el fútbol y me dedico a la pesca". Otro pasatiempo fue el surf. Y las motos. "Tenía sus motos, le gustaba correr que ahí teníamos el gran dilema, fuerte, varias peleas", dice Merry mientras mostraba la primera camiseta de Nahitan en el baby fútbol.

Los que lo moldearon

Darwin Torres (padre)
"En un partido en San José la madre le cambió los zapatos y Nahitan no pegaba una. Y cuando terminó el partido Rosa me pide disculpas y me dice 'la macana fue mía Darwin'.

Fernando Arellano

"Una vez le puse marca personal. Primer tiempo: 0 a 0 y viene furioso: 'Ah sos vivo'. En el segundo tiempo el que lo marcaba duró 10 minutos, lo echaron. Él nos hizo cuatro goles".

Diego Sienra
"Recuerdo una charla cuando extrañaba. Le pregunté si tenía compañeros de Artigas. Pregúntale cuántas veces va a ver a la familia en un año. Vos estás a una hora".

Gustavo Cajigas

"Yo lo había visto en una final contra Atlético. Se lesionó pero no quería salir. Me impresionó", contó el delegado de Ituzaingó".

Comentarios