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Naomi Osaka, la campeona eclipsada

Con 20 años, la tenista nipona, hija de un “amor prohibido”, dio la nota al ganar su primer Grand Slam en el US Open, aunque Serena le opacó su triunfo 

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15 de septiembre de 2018 a las 22:17

"¿Qué pasa acá?”. Eso habrá pensado la japonesa Naomi Osaka ni bien ganó la final del US Open el pasado sábado. Es que cuando tenía que estar radiante por su primer gran logro, nada menos que un Grand Slam, los abucheos que bajaban desde las tribunas del Arthur Ashe de Nueva York la dejaron desconsolada.

Minutos antes había pasado el ‘Huracán Serena’ por la cancha, cuando la otra finalista y principal candidata, Williams, increpó al juez de silla, rompió una raqueta y fue penalizada con la pérdida del antepenúltimo juego.

El público que fue a ver a la dueña de casa quedó enardecido por lo que acababa de ocurrir y Osaka se la ligó “de rebote”.

Tras la acción que desencadenó un debate que aún sigue en pie, se reanudó el partido. Williams ganó su saque, pero la japonea de 20 años  no le dio opciones y acabó venciendo en una final en la que fue superior desde el principio.

“Sé que todos estaban animándola a ella y siento que haya acabado así. Gracias por ver el partido”, alcanzó a decir Osaka entre lágrimas, pidiendo perdón tras imponerse por 6-2 y 6-4 en una hora y 20 minutos.

“No sé lo que ha pasado en la pista, por lo que siempre recordaré a la Serena que quiero. Esto no cambia nada para mí. Fue muy amable conmigo en la red y en el podio. No veo qué podría cambiar”, reconoció Osaka a la prensa.

Japonesa, haitiana y de EEUU

Para quienes ven por primera vez en acción a Osaka, sus rasgos llaman la atención, porque lleva la bandera nipona pero no parece 100% asiática, como tampoco lo es su nombre, Naomi.

La tenista es fruto del “romance prohibido” entre un padre haitiano y una madre japonesa, informó la BBC. De niña, su familia se fue a Estados Unidos, pero ella representa a Japón, donde nació.

En su país de origen sus padres no la tuvieron fácil por los prejuicios y estereotipos nipones, a los que la tenista ha tenido que enfrentar desde muy chica. 

Para el abuelo de Naomi, la relación de su hija, Tamaki, con Leonard, padre de la tenista, fue una “vergüenza” por ser pareja de un hombre negro. Por ese motivo, siempre según BBC, se mudaron desde el pueblo costero donde vivían los padres de Tamaki a la ciudad de Osaka, donde hace 20 años nació la campeona del US Open.

La familia quedó partida y durante más de 10 años no hubo contacto, hasta que el abuelo conoció a su nieta cuando tenía 11 y no aprobó que se dedicara al tenis, para él “un pasatiempo”. Con el correr de los años y la ascendente carrera de Naomi, se dio cuenta que la joven iba en serio y actualmente da notas destcanado las raices niponas de su nieta.

Algo similar ha pasado con la sociedad japonesa. Osaka tiene muchos seguidores que la apoyan en los distintos torneos y firmas niponas la han elegido para que las represente En tanto, de cara a Tokio 2020, el deporte japonés se ilusiona con la posibilidad de que la tenista que logró el primer Grand Slam para su país -tanto en caballeros como en damas- sume una medalla olímpica. 

Para quienes aún no la ven como una “jugadora japonesa”, ella señaló a New York Times: “Yo no me siento necesariamente como estadounidense y puedo entender y hablar japonés cuando quiero”.  “Crecí rodeada de la cultura japonesa y haitiana”, agregó.

Le ganó a su ídola

Para Osaka, que desde los cinco años acudía con sus familiares a las gradas de Flushing Meadows para ver jugar a Serena Williams, su gran referencia, fue un triunfo ante su ídola de toda la vida.

“Te quiero” Serena, le dijo a su próxima rival, aún sobre la pista tras batir en semis a Madison Keys, horas antes de medirse a ella. “Estaba pensando: ‘quiero jugar contra Serena’ ¿Por qué? ¡Porque es Serena!”, añadió. 

Para la asiática, la clave de su triunfo en la final estuvo en su servicio, con el que firmó seis “aces”, con un 72% de acierto con su primer saque. “Fue muy importante durante todo el partido”, apuntó.

Al sellar la victoria, fue lentamente a la red sin mayor entusiasmo, cuando debería haber explotado de júbilo y celebración tras haber visto realizado el sueño de su vida: jugar una final de Grand Slam, ante Serena y ganarla.

Entre los abucheos, su ídola notó que algo no estaba bien y que Osaka no tenía la culpa. “Me sentí mal porque la vi llorando en silencio y no sabía si eran lágrimas de felicidad o de tristeza. Sentí como, ‘Wow, esto no es lo que viví yo cuando gané mi primer Grand Slam (1999). Definitivamente no quería que se sintiera así y traté de animarla a la vez que pedí que se acabasen los abucheos”, declaró Williams. “Hagamos de este el mejor momento posible”, añadió.

Esta semana en Tokio, en un evento comercial, la japonesa reconoció: “Me sentí muy feliz y sé que he logrado mucho. No creo que haya pensado siquiera en sentirme triste porque he tenido una experiencia que nunca había logrado”, ganar una final como esa, explicó la flamante campeona. (En base a agencias).

 

LAS FRASES

"Sé que ella quería ganar el 24º Grand Slam. Todo el mundo sabe esto. Está en los comerciales, en todas partes. Pero cuando entro a la cancha me siento diferente. No soy una fanática de Serena, solo una tenista que se enfrenta a otra”. 

"Siempre recordaré a la Serena que amo. No me cambia nada. Fue muy amable conmigo, en la red y en el podio. No veo que haya algo por lo que tenga que cambiar toda la admiración que siento por ella”.  

Naomi Osaka

Ganadora del Abierto de Estados Unidos

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