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29 de marzo 2023 - 12:27hs

El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu rechazó un pedido del presidente estadounidense Joe Biden para enterrar definitivamente la reforma judicial que provocó una fractura social sin precedentes en la nación hebrea.

"Israel es un país soberano que toma sus decisiones por la voluntad de su pueblo y no en base a presiones del exterior, incluso de los mejores amigos", respondió Netanyahu en un comunicado difundido por su oficina este miércoles.

El intercambio público se produjo luego de que el primer ministro israelí anunció que "pausará" su controvertida reforma judicial hasta después de la pascua judía luego de las más de doce semanas de las mayores protestas en la historia del país.

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En los Estados Unidos, The New York Times publicó este miércoles que Biden estaría dispuesto a reunirse con el premier israelí en la Casa Blanca en los próximos meses. El mismo medio publicó el martes un informe sobre cómo los funcionarios de Washington, a través de los embajadores, presionaron a las autoridades israelíes para desacelerar las tensiones.

El anuncio de tregua generó expectación y cautela en Israel, donde el diario de mayor tirada, el Yediot Aharonot, expresó desconfianza ante el anuncio de Netanyahu.

"Consiguió convertir una aplastante derrota en un empate con bonitas palabras", declaró Nahum Barnea, editorialista del matutino. "Diga lo que diga o vaya a decir, pocos le creen; creo que la confianza en él no es grande ni siquiera entre los manifestantes de derechas que acudieron por millares" a apoyarlo, en referencia a la primera contramanifestación celebrada el lunes por la noche en Jerusalén por partidarios de la reforma.

El proyecto de reforma judicial generó la mayor movilización popular vista en Israel desde que fue anunciada a principios de enero por el gobierno, considerado el más derechistas y ultrarreligioso de su historia.

Según Netanyahu y la alianza que lo sustenta, la reforma pretende “reequilibrar” los poderes del Tribunal Supremo, que el gobierno considera politizado y de izquierda, en favor del Parlamento, donde su alianza de gobierno tiene mayoría.

Sus detractores, por el contrario, consideran que la reforma corre el riesgo de desembocar en una deriva antiliberal o autoritaria para imponer su política sin riesgo de impugnaciones judiciales.

Netanyahu anunció el lunes la pausa en su proyecto luego de destituir al ministro de Defensa, Yoav Gallant, quien pese a pertenecer a su partido Likud se manifestó por detener la reforma aduciendo que “pone en riesgo la seguridad del país”.

Decenas de miles de israelíes salieron a la calle el domingo por la noche y el lunes en respaldo de Gallant, que había exigido la víspera la congelación de la reforma ante el gran movimiento de reservistas que se niegan a cumplir sus obligaciones militares.

La destitución de este ex general de alto grado fue seguida por un pedido en igual sentido del presidente Isaa Herzog y un llamado de la central sindical Histradrut a un paro general, que dejó sin efecto tras la anunciada pausa.

El primer ministro, que domina la vida política israelí desde hace dos décadas, se manifestó por dar "una oportunidad al diálogo real" con vistas a adoptar un texto más consensuado durante la sesión parlamentaria de verano, cuya apertura está prevista para el 30 de abril.

Los principales líderes de oposición, los centristas Yair Lapid y Benny Gantz, dijeron estar dispuestos a discutir con el Gobierno, pero bajo la égida del presidente, al tiempo que advirtieron al Ejecutivo contra cualquier engaño.

"Más vale tarde que nunca", dijo Benny Gantz. "Iremos inmediatamente a la residencia del presidente con la mano tendida", añadió, instando a Benjamin Netanyahu a "detener las amenazas" y a enviar un equipo a casa de Isaac Herzog.

Netanyahu puso “pausa” a la reforma tras largas negociaciones con sus socios de extrema derecha, entre ellos el ministro de Seguridad Interior, Itamar Ben Gvir, que, según la prensa, había amenazado con abandonar el Gobierno si se frenaba la reforma.

"Es una victoria para los manifestantes, pero quien realmente hizo doblegarse y pisotear a Netanyahu es Itamar Ben Gvir. Obtuvo de él una promesa escandalosa: la creación de una milicia que estará bajo sus órdenes", denunció Yossi Verter, corresponsal político del diario de izquierda Haaretz.

Otra figura clave del gobierno, el ministro de Finanzas Betzalel Smotrich, jefe del partido de extrema derecha Sionismo Religioso, aseguró el mismo lunes, tras el discurso de Benjamin Netanyahu, que "la reforma seguirá adelante y se producirían los cambios necesarios en el sistema judicial y la democracia israelí".

Dos sondeos difundidos tras el anuncio muestran una pérdida de confianza en el partido Likud, de Netanyahu, que en caso de elecciones hoy perdería 7 escaños. La coalición en el poder sólo dispone de una escasa mayoría en el Parlamento, con 64 diputados de 120.

(Con información de AFP y EFE)

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