Uruguay tiene dos grandes ventajas sobre las que quienes lo habitamos no tenemos mérito alguno: somos un país pequeño y sin petróleo. Estamos obligados a diferenciarnos, a exportar, a lograr que nuestro trabajo sea pagado en el exterior y las divisas lleguen aquí. Y no tenemos esa riqueza venenosa que daña el planeta y da la ilusión de que se puede obtener un dineral sin esfuerzo.
Ni Venezuela ni Paraguay
Uruguay debe presentarse al mundo no solo como país natural, sino como una democracia ejemplar. Un gran ejemplo de país libre y responsable