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María "Nina" Sellanes, directiva de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL).

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Nina Sellanes: “Veo pocos jóvenes en el sector lechero y quizás la culpa sea nuestra”

María “Nina” Sellanes, directiva de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL), habló sobre el rol de las mujeres y los jóvenes en el medio rural

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13 de agosto de 2022 a las 05:02

¿Cómo ve el rol de la mujer en el sector lechero?

El rol de la mujer en los tambos ha sido primordial desde el comienzo mismo de la historia de la lechería. Hoy se están dando políticas de género, se ha avanzado en derechos de la mujer en distintos ámbitos y se ha empezado a hablar un poco más de la mujer en la lechería. Su rol ha sido fundamental en el quehacer diario de la tarea, principalmente de los tambos familiares.

Creo que el 50%, y a veces más, pasa por la mano de la mujer: levantarse a ordeñar, hacer el queso que lleva más horas, además de criar a los hijos. Hoy el hombre colabora más en la crianza de los hijos, pero igual  es algo que se da de manera natural, por el amor que sentimos, y eso demanda muchas horas.

Hoy por hoy, por lo menos en las palabras, se está avanzando. La Dirección General de Desarrollo Rural (del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca) está trabajando mucho en las políticas de género en la ruralidad. Se está hablando un poco más, pero hay que hacer también un poco más.

¿Y cómo analiza ese trabajo del gobierno en políticas de género?

Se está trabajando, veo que se está poniendo muchas ganas y buenas ideas, pero a veces los temas burocráticos son más lentos. Creo que la intención y las ganas de hacer están, trabajando en los distintos ámbitos de la ruralidad. Sé que están trabajando en un proyecto para garantías para préstamos. La mujer en el medio rural, si la empresa está a nombre de su cónyuge, de su padre o hermano, figura como colaboradora y al no tener un recibo de ingreso a la hora de tramitar un préstamo se ve con las manos atadas. Trabajar en esas pequeñas cosas de a poquito va sumando. Como todo, cuando empezas a andar los primeros pasos son más cortos, pero es algo que ha comenzado para seguir andando.

¿Hace cuánto trabaja usted en la lechería?

Comenzamos en la lechería de manera casual con mi mamá cuando yo tenía 14 años. Mi papá falleció y había que sacar adelante a la familia y sobrevivir. Por eso defiendo tanto el rol de la mujer, porque vi a mi madre pasar necesidades y sacrificio, y ponerle tanta energía a lo que se había fijado, que era poder salir adelante y tener su propio techo y empresa. Lo viví muy de cerca.

Hace 40 años empezamos en la lechería, con la práctica fui aprendiendo sobre la marcha. Al principio no sabíamos nada del rubro, tuvimos que aprender a ordeñar para poder tomar la leche. Creo que toda la vida uno está aprendiendo. A los lecheros nos gusta juntarnos y compartir, y a veces compartimos experiencias y siempre rescatamos cosas, que aunque sean a gran escala se pueden replicar a la escala de uno mismo y aplicar. Siempre hay que buscarle la vuelta para ir afianzándose y para buscar una buena calidad de vida.

¿Y cómo ha cambiado el rubro en esos 40 años?

Cuando sos (productor) pequeño tenes mucho sacrifico y muchas necesidades. Cuando arrancamos no teníamos energía eléctrica, había que hacer el ordeñe a mano, sacarlo hasta la ruta en caminos de barro cuando llovía y se hacia difícil. Pero con el correr de los años con la electrificación rural y la caminería se fue ayudando a que de a poquito las cosas fueran mejorando.

Tener una máquina de ordeñar, una máquina de frío, no tener que salir a la ruta con los tarros fue haciendo que la tarea fuera un poco más liviana. Hoy en día nosotros les decimos a nuestros hijos: “Lo último que hay es el tambo, que tenes que estar los 365 días del año ordeñando de mañana”. Es un trabajo rutinario, pero los que estamos grandes tendríamos que darle un poco de optimismo, porque es un trabajo que no se hace pesado con las tecnologías que hay.

¿Y, a propósito, cómo ve a los jóvenes tamberos?

Hoy veo pocos jóvenes en el sector lechero y quizás la culpa sea nuestra, por decirle a los hijos que lo último que hay es ser tambero, y no es así. Creo que en ese discurso estamos todos bastante equivocados. No es lo último que hay, es un trabajo muy noble.

Estar en contacto con la tierra, la naturaleza y los animales es algo muy satisfactorio y gratificante. Hoy se necesitan políticas de apoyo para que los jóvenes se puedan afianzar en el campo. Para arrancar en la lechería necesitan un capital importante, principalmente para el acceso a la tierra. En ese tema creo que (el Instituto Nacional de) Colonización tiene que hincar el diente para poder apoyar a los jóvenes que quieran emprender, que necesitan políticas de largo aliento. No es fácil hoy por lo que cuesta una vaca, una máquina y todo lo que involucra un emprendimiento lechero. Se necesitan políticas para que la persona pueda hacer frente a su emprendimiento.

¿Cómo se puede hacer más atractivo al sector?

Empezando por cambiar el discurso, que no es una esclavitud.

Creo que desde el Estado tiene que venir tal vez el incentivo para que la juventud se arraigue en la tierra, por ejemplo con créditos blandos.

¿Qué le recomendaría a un joven que quiera trabajar en este sector?

Lo primordial es que le debe gustar el sector, como toda cosa en la vida. El contacto con la naturaleza, la tierra y los animales tiene un plus que reconforta; yo nací en el campo y voy a terminar mis días en el campo porque lo amo. Pero creo además que tienen que ponerle cariño a lo que vayan a hacer, más allá de tener la calculadora bien afinada. Es fundamental para los jóvenes que sean honestos y felices con el trabajo que hagan.

¿Cómo vivió el conflicto sindical en la industria láctea?

Por momentos sentía bronca, pero lo que más he sentido es tristeza porque esto ha sido algo de perder-perder. Perdemos los productores, los funcionarios, los distribuidores, los almaceneros, y el propio consumidor. Nuestros productos son de buena calidad y tienen buena cotización en el mercado internacional. Eso lleva a pensar: ¿Cómo pueden atacar un sistema cooperativo? Porque esto no es un gran capital del exterior que si las cosas no funcionan cierran y se van. He hablado con otros productores y no entendemos por dónde iba esto, creemos que tal vez tiene algo político y eso es lamentable, porque tenemos que estar independientes de la política partidaria.

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