16 de noviembre de 2012 22:23 hs

Cuando llegó al teatro Astral (Durazno y Barrios Amorín) había una cola de gente para saludarlo. Se bajó del auto y comenzó con la zafra: niños, abuelos, militantes, diputados y exministros. Todos querían besarlo y abrazarlo. Para todos es el presidente, y lo volverá a ser.

Ayer, con la excusa de participar como (el) actor principal del acto 50 aniversario del sector frenteamplista Frente Izquierda de Liberación (Fidel), el expresidente Tabaré Vázquez dio una nueva guiñada rumbo a la candidatura presidencial de 2014, la que todos en el oficialismo dan como un hecho.

Alrededor de Vázquez, como en un cortejo de afecto y veneración estaban, además de dirigentes del grupo anfitrión (aliado electoral del Partido Comunista), varias figuras consideradas “vazquistas”, como cinco exministros de su gobierno (2005-2010): Marina Arismendi (Desarrollo Social), Víctor Rossi (Transporte y Obras Públicas), Mariano Arana (Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente), Jorge Brovetto (Educación y Cultura) y María Julia Muñoz (Salud Pública).

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Cuando habló a los presentes no volaba una mosca. Al inicio, dijo que el Frente Amplio no era un “milagro”, sino una “construcción” colectiva de grupos de izquierda. Sugirió que es bueno mirar al pasado, pero que es preciso hacer el mayor esfuerzo por el futuro. Vázquez pidió a la izquierda tener “el corazón en la utopía y los pies en la tierra”.

Antes de pedir defender al gobierno de José Mujica y a las cinco intendencias municipales de la izquierda, dijo que por experiencia propia, sabe que gobernar no es fácil. “Gobernar no es un festival de improvisaciones”, insistió.

Al final, luego de varias interrupciones por sucesivos aplausos de los presentes, el expresidente dijo que “la derecha” no se “espanta” de los “berretines” del Frente amplio porque sus problemas “son peores” que los de la izquierda.

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