La República Democrática del Congo (RDC) afronta una nueva oleada de violencia en medio de un brote de cólera en varias regiones del país, según informó hoy en una rueda de prensa la portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), Elisabeth Byrs.
El pasado 31 de diciembre comenzaron las acciones de grupos armados contra la población civil congoleña, episodios que continuaron hasta la semana pasada en la región fronteriza de los territorios de Shabunda, Kaleh y Kabare.
Según la OCHA, el pasado 4 de enero tuvo lugar un ataque en el pueblo de Luyuyu, en el que hubo muertos y los grupos armados quemaron casas, violaron mujeres y se registraron actos de pillaje.
Brys indicó que tras estos acontecimientos se prevé que unas 4.400 personas lleguen a la ciudad de Nzovu desde las localidades circundantes de Lokolya, Luyuyu y Katusi.
Actualmente, los ciudadanos desplazados se alojan en familias de acogida, en edificios públicos, como iglesias y escuelas, e incluso algunos buscan refugio en el bosque.
Hasta ahora se han registrado 370 casos de cólera y 32 muertes por esta enfermedad en el territorio de Shabunda y otros 159 casos en Bukavu, donde no ha habido muertes desde el inicio de 2012.
Respecto a las personas afectadas por esta enfermedad, Byrs lamentó que la situación actual es "aún más crítica en la zona de acogida de las personas desplazadas" y aseguró que entre los afectados se encuentran muchos desplazados.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene previsto proporcionar tabletas para potabilizar el agua de consumo como tratamiento para el cólera.
Para facilitar el acceso a la atención de las personas desplazadas, la misión de la ONU en el Congo instaló dos puntos médicos móviles en Libimbe y Nzibira (en el territorio de Kabare).