Para celebrar el centenario de Rolls-Royce, este martes, la célebre marca inglesa presenta en el G-Mex Center de Manchester (Inglaterra) el primer ejemplar del Centenary Phantom, modelo que sólo será fabricado en 35 ejemplares.
Cuatro meses después de su primer encuentro, los primeros Rolls-Royce hicieron su aparición en público, en diciembre de 1904, en el Salón del Automóvil de París.
En un siglo, las 90.000 joyas de mecánica que salieron de las fábricas Rolls-Royce no tuvieron nunca problemas para conseguir comprador. Incluyendo los modelos menos "ingleses", como los Silver Seraph producidos entre 1998 y 2001, único modelo de la gama que no está equipado con un motor de la casa, sino con un V12 BMW, o los dos puertas Camargue, diseñados en Italia por Pininfarina.
Pero los clientes principales de los Rolls-Royce estuvieron siempre en la realeza, desde la familia real británica hasta la princesa Gracia de Mónaco, pasando por el Sha de Irán o el Sultán de Brunei. El Phantom IV, del que se fabricaron sólo 18 ejemplares de 1950 a 1956, estaba reservado exclusivamente a esta clientela.
Los principios fundadores de la marca, dictados por Henry Royce, eran tajantes: "Buscar la perfección en todo. Tomar lo mejor de lo que existe y mejorarlo. Y cuando no existe, concebirlo".
(AFP)