La cantante estadounidense Madonna inició en Los Angeles su gira "Re-invención", cargada de erotismo y crítica a la guerra en Irak, pero que dejó a la prensa y varios fans decepcionados, ante lo que consideraron un espectáculo "más místico que sexual".
Pero así y todo la diva del pop, de 45 años, no logra convencer a sus miles de fanáticos que agotaron las entradas -algunas de un costo de 200 dólares- en varios de las 17 ciudades donde prevé llevar su gira que incluye Las Vegas, Chicago, Toronto, Miami, Mueva York, Londres y París.
A la gira no le faltaron los contratiempos: el martes la cantante canceló el concierto que iba a dar en Los Angeles, debido a un reflujo estomacal. Además la artista, madre de dos niños, dijo que su representante no le permitió viajar a Israel, como estaba previsto en un inicio, tras los asesinatos del fundador de Hamas, el jeque Ahmed Yassin, en marzo y de su sucesor, Abdelazis al-Rantisi, en abril.
En varios momentos emula imágenes de su libro "Sex", así como de varios de sus discos anteriores como "Erótica" con temas tan sugerentes como "Vogue", "Like a Prayer", "Get Into the Groove", "Crazy for You", "Papa Don't Preach" y su mega hit, "Material Girl."
El New York Post se limitó a criticar la elección de vestuario de la diva. Durante el espectáculo, la cantante -que practica la cábala (Kabbalah, tradición mística secreta judía)- se cambia cinco veces de vestuario, con trajes de Chanel, Jean Paul Gaultier, Christian Lacroix y Stella McCartney.
(AFP)