La informalidad creciente que según los operadores se registra en el mercado de alquileres es vista desde el sector inmobiliario como uno de los factores que está influyendo en la baja de actividad que se tiene en lo que va de la temporada estival.
Los operadores reconocen otros problemas que van de la mano como las medidas impuestas por el gobierno argentino que dificultan la llegada de visitantes o el crecimiento en la oferta de viviendas y la cantidad de nuevos propietarios en la península, pero también apuntan sus baterías contra este tipo de prácticas.
El presidente de la Asociación de Inmobiliarias de Punta del Este (Adipe), Omar Milar, está conforme con la cantidad de turistas que hasta el momento llegaron al balneario pero no con la cantidad de negocios que se han podido concretar. “La ecuación es muy simple. Punta del Este está lleno de gente y las inmobiliarias han trabajado entre 30% y 40% menos. Cada vez la informalidad es mayor. Cada vez los que estamos instalados trabajamos menos “, expresó el empresario a El Observador.
Para el operador, algunas de las medidas dispuestas por el gobierno como la devolución a los turistas del 10,5% del precio del arrendamiento de los inmuebles cuando se paga con tarjeta de crédito han servido para “frenar en algo” los negocios que se podían concretar por fuera del mercado formal pero “con eso no alcanza”, puntualizó.
Una de las prácticas habituales son los acuerdos directos que se realizan entre propietarios e inquilinos, pero la más común son los arrendamientos que utilizan a los porteros de los edificios o a jardineros, con lo que se evita el pago de impuestos como el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
Milar reconoció que la Dirección General Impositiva (DGI) se ha preocupado por el tema pero reclamó acciones concretas. “La esperanza es que la DGI salga a hacer los controles que prometió hacer para terminar con esto (…) Cuando lo impositiva sale a controlar prácticamente los inquilinos ya se fueron”, afirmó.
El presidente de Destino Punta del Este, Carlos García Sánchez, afirmó a El Observador que si bien la mayoría de los servicios turísticos aún carece de estadísticas, tiene la impresión de que la informalidad en el sector de alquileres es mayor. “Basta con leer las publicidades que se publican en La Nación y en Clarín donde hay empresas argentinas que están ofreciendo alquileres en Punta del Este”, puntualizó a modo de ejemplo.
En entrevista con El Observador, la ministra de Turismo Lilián Kechichián, había sugerido tener en cuenta el importante crecimiento de la oferta inmobiliaria en Punta del Este para evaluar el nivel de ocupación.
De acuerdo a una investigación publicada el año pasado por la Cámara Inmobiliaria Uruguaya (CIU), el porcentaje de informalismo en las operaciones de alquiler durante el verano llega a 80%.
Las gremiales esperan la aprobación de la ley de Corredor Inmobiliario que regulará la intermediación. La iniciativa propone crear un registro único nacional de operadores, empresas y tasadores inmobiliarios, y fija requisitos y obligaciones para trabajar. También prevé distintas sanciones para quienes no cumplan con la ley de hasta 5.000 Unidades Reajustables.
Por otra parte, la baja en la demanda que han tenido las inmobiliarias determina que algunos propietarios ya hayan aceptado aplicar descuentos para asegurarse el alquiler de su casa o apartamento, que en promedio son de 10% aunque existen casos donde el porcentaje es mayor.
En tanto, los operadores inmobiliarios consultados negaron que este verano y ante la lentitud con que se están concretando los negocios, exista un corrimiento masivo de propietarios que antes alquilaban por su cuenta y ahora recurren al servicio de las inmobiliarias para poder encontrar clientes.