28 de marzo de 2013 10:50 hs

El menú básico del Viernes Santo no varía desde hace décadas. Sin embargo, con el paso de los años chefs y cocineros familiares han encontrado formas de variar la clásica dieta de Semana Santa para no aburrir el paladar de sus comensales.

El bacalao sigue siendo el máximo protagonista, claro está. Este pescado –cuyo uso data al menos de hace 1.000 años–, obtuvo popularidad por la negativa: la renuncia a la carne durante el Viernes Santo hizo que la alimentación durante ese día se concentrara en los frutos del mar.

El bacalao, pez que los pueblos vascos y gallegos supieron aprovechar desde aquel entonces, se transformó a fuerza de repetición en una tradición que atravesó el Atlántico y se mantiene hasta el día de hoy.

Si antes el mercado colonial se llenaba de bacalaos de las islas canadienses, en la actualidad la oferta incluye desde los considerados bacalaos “nacionales” –que son en realidad cazón o angelito– o los bacalaos que vienen desde las costas de Noruega o Finlandia.

Pero hay otras variedades de pescados y mariscos que también hacen de este su día de gloria. Tres chefs nacionales fueron consultados por El Observador para sugerir platos fáciles para el Viernes Santo, pero igual de deliciosos.

Gabriel Coquel del restaurant Tandory y la cocinera y sommelier Ximena Torres ofrecen variedades del bacalao venidas de España, mientras que Verónica Rucks, del puntaesteño Mia Bistró, recoge varios frutos del mar para un risotto teñido con tinta de calamar. Es cuestión de elegir uno y animarse.

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