12 de octubre 2019 - 5:00hs

La vida es un fenómeno imposible. Es una cadena de hechos poco probables, de casualidades insólitas. La vida es, y hasta que alguien demuestre lo contrario, una rareza única.

Todo empezó con una explosión que bien podría no haber sucedido nunca. Se formó una masa esférica con las cualidades justas para desarrollar una diversidad de seres vivos tan extensa y particular que aún no termina de descubrirse del todo. El milagro de la vida se sostiene en un equilibrio muy fino. Y lo que tiene el equilibrio es que siempre podés estar a un paso de caer. Eso es lo que está pasando hoy con el planeta Tierra: toda su diversidad está amenazada.

La mayoría de nosotros somos incapaces de dimensionar lo que esto significa, ya escuchamos ese discurso demasiadas veces. Vemos que la Amazonia se está quemando y que los niveles de contaminación de plástico en los océanos no tienen precedentes, pero no podemos siquiera imaginar cómo el mundo está bajo el yugo de los humanos y cómo nuestra especie condenó la existencia de todo el resto. Son miles los seres vivos que están pagando nuestra irresponsabilidad. 

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La última serie documental de Netflix sobre ambientalismo, Our planet (Nuestro planeta), es una mirada íntima a cómo están haciendo algunas de las especies más complicadas para sobrevivir en medio de todo este lío. Se trata de una producción con una realización de vanguardia que por momentos eriza la piel y da pena no poder verla en pantalla gigante. 

Los responsables de este proyecto ambicioso y muy bien logrado son Keith Scholey y Alastair Fothergrill, fundadores de Silver Black, una productora multipremiada que tiene antecedentes con documentales de este tipo para la BBC, pionera en esta clase de narrativas. También es la vuelta al ruedo de una leyenda, Sir David Attenborough, científico británico que dedicó su vida entera a la divulgación de la naturaleza. Attenborough es quien pone la voz del narrador en la versión en inglés, mientras que las actrices Salma Hayek y Penélope Cruz lo hacen en las versiones dobladas al español.

Hay tres motivos fundamentales por los cuales Our planet es una serie imprescindible: su calidad cinematográfica, la información y su mensaje.

Un documento único

Our planet –con una temporada de ocho episodios reconocidos por la última entrega de premios Emmy como la mejor serie documental o de no ficción del año– se grabó durante cuatro años en una misión que llevó al equipo de realización por más de 50 países en los cuatro continentes. Más de 600 personas trabajaron en la captura de imágenes únicas con cámaras 4K de última generación montadas en todo tipo de sistemas de movimiento, desde camionetas hasta drones, y en muchos casos adaptadas hasta conseguir un dispositivo único.

Netflix

 

Hay momentos en los que no se puede creer que la imagen sea real. La serie logra una intimidad con los animales y los entornos naturales que impacta y se mete en rituales espontáneos de los que el ser humano jamás había podido ser testigo. Cámaras trampa y equipos manejados a distancia fueron los vehículos para acceder a ese grado de cercanía.

El trabajo para conseguir esas imágenes fue de una artesanía minuciosa y, más de una vez, extrema. Scholey recordó, en entrevista con el diario Irish Examiner, la vez que parte de su equipo intentó capturar con la lente de la cámara a un tigre siberiano: “Tuvimos dos camarógrafos trabajando durante seis semanas en dos inviernos distintos adentro de un escondite. Allí pasaron todo el tiempo y salieron solo un sábado por unas pocas horas para descansar y tomar aire fresco. Al final, ninguno de esos tipos obtuvo un solo cuadro de un tigre siberiano”.

La inversión para contar esta historia y de esta manera fue multimillonaria, según reportaron algunos medios internacionales que no detallaron una cifra.

Redescubrir la naturaleza

Es justo decir que mirando Our planet se aprende lo que ninguna clase de biología en la escuela o el liceo te enseñó alguna vez. Con esa ventaja a cuestas de tener imágenes novedosas, el guión de cada capítulo permite descubrir especies y comportamientos atípicos que componen la biodiversidad.

Los polos, la selva, los océanos, los bosques, los desiertos, las praderas y algún ecosistema más son el escenario de las historias que presenta este documental.

Son sutilezas que van desde una curiosa danza de apareamiento entre dos aves de la selva que se gritan hasta enamorarse, pasando por una colonia de hormigas que planta su propio jardín y consigue un pesticida natural para mantenerlo con vida, hasta el desgarrador final de una especie de morsa cuyos ejemplares mueren en masa buscando desesperadamente comida entre los acantilados.

Pero el objetivo de los realizadores va un paso más allá de enseñarle a los más de 150 millones de usuarios que tiene Netflix sobre las curiosidades de la naturaleza. La verdadera motivación detrás de esas tomas impactantes es advertir que lo que suceda con el planeta –mejor dicho, lo que hagamos los humanos con él– de acá a 20 años será determinante para el futuro de la existencia tal cual la conocemos. “Esta serie, más que un desafío científico, es un desafío de comunicación. Necesitamos hacer que el mundo comprenda los problemas que estamos generando y permitir que sociedades cada vez más globalizadas se conecten con la naturaleza y sientan una responsabilidad compartida por su futuro”, dijo en una entrevista Attenborough.

Netflix

 

Y si la empatía por otras especies no te alcanza para ser un poco más consciente, aquí una breve reflexión del científico al frente de Our planet que se aventura por el futuro: “Tú, yo y el resto de la especie humana somos críticamente dependientes del mundo natural. Si los mares dejan de producir oxígeno, no podremos respirar y no habrá alimentos que podamos digerir. Si dañamos el mundo natural, nos dañamos a nosotros mismos”.

Ya empezó la cuenta regresiva.
 

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