El presidente Gustavo Petro retoma el diálogo con Álvaro Uribe (izq.) por la necesidad de sumar votos de su partido, Centro Democrático, para la reforma del sistema de salud.

Mundo > COLOMBIA

Petro se reúne con Uribe, quien es acusado por el ex paramilitar Mancuso de vínculos con la represión ilegal

El mandatario colombiano vuelve al diálogo con Álvaro Uribe mientras Salvatore Mancuso señala que su grupo “simpatizaba con los planteamientos ideológicos y las políticas de Uribe”
Tiempo de lectura: -'
26 de noviembre de 2023 a las 05:04

La represión ilegal en Colombia no deja de contar con revelaciones o, al menos, incriminaciones contra el ex presidente Álvaro Uribe mientras el actual mandatario, Gustavo Petro, con bajos índices de popularidad, retoma el diálogo con su adversario ideológico.

En efecto, este jueves Petro recibió a Uribe para intentar acuerdos que le permitan las mayorías necesarias en el Parlamento para las reformas a un sistema de salud que deja fuera a buena parte de los colombianos, al tiempo que Salvatore Mancuso, alias El Mono, alias Triple Cero, líder de las Autodefensas Unidas de Colombia, un grupo paramilitar desmovilizado en 2008 y extraditado a Estados Unidos, incrimina a Uribe con la represión ilegal.

La llegada de Petro al poder en agosto de 2022 fue un terremoto político para la aristocracia colombiana. Un dirigente de izquierda con pasado en una organización armada (el M-19) rompía con la tradición de liberales y conservadores que gobernaban un país sumido en la violencia desde hace décadas y con grupos paramilitares amparados por las propias fuerzas armadas y de seguridad.

Sus primeros meses fueron de alta popularidad, pero la falta de mayorías parlamentarias y una prensa adversa son algunos de los motivos que llevan a Petro a retomar el acercamiento al ex presidente Uribe a quien recibió el jueves pasado en el Palacio de Nariño, la sede presidencial en Bogotá.

Una de las apuestas de Petro es “la paz total” y quien estaba al frente de ese propósito, el comisionado de Paz Danilo Rueda, acaba de dejar el cargo por las críticas ante la falta de avances. Lo reemplaza alguien que militó en el M-19 junto al presidente, Otty Patiño, experimentado en el diálogo.

En ese contexto, se inscribe la reunión con Uribe y miembros de su partido, el Centro Democrático. Para Petro, la reforma del sistema de salud es vital para cumplir con una de sus promesas de campaña. Pero el acercamiento al ex mandatario antioqueño choca con otro de sus compromisos: desentrañar los vínculos del Estado con las matanzas y los grupos paramilitares.

Fue Uribe quien habló tras el encuentro: “Yo les diría que anoche no hubo un diálogo, hubo un debate, franco, claro, de discusiones argumentales, un debate intenso en buen lenguaje”. Petro no dio declaraciones. Fue la quinta vez que se encontraba con Uribe, con un proceso judicial “por compra de testigos”.

Pero no solo eso, a comienzos de este siglo, Álvaro Uribe tenía un vínculo conocido con Salvatore Mancuso, quien desde las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) decía que protegía a los campesinos de los atropellos de las guerrillas de las FARC y de las bandas narcocriminales pero que terminó acusado de masacres y, además, extraditado a Estados Unidos por el tráfico de estupefacientes.

Retenido por la justicia estadounidense, Mancuso declara ante la Justicia Transicional colombiana por zoom. De estar al frente de más de 10.000 efectivos, el ex jefe paramilitar intenta volver a su país para contribuir con el esclarecimiento de los crímenes con la esperanza de que ese proceso de paz permita vivir en libertad a cambio de decir la verdad.

Mancuso fue admitido por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), tribunal creado por los acuerdos de paz firmados en 2016 entre el Gobierno y las extintas FARC para procesar casos graves que ocurrieron durante el conflicto armado.

La JEP espera que sus testimonios demuestren cómo las AUC operaron conjuntamente con la institucionalidad. El tribunal señaló que Mancuso, en sesiones previas a su admisión, aportó “elementos presentes, efectivos, suficientes y novedosos respecto a hechos que ya se conocían o han sido investigados por la justicia colombiana”.

Y Mancuso señaló a Uribe en varias ocasiones anteriores, pero no con la contundencia de sus últimas declaraciones. Admitió que el grupo armado simpatizaba con las políticas y los planteos ideológicos de Uribe  En mayo pasado, al ser entrevistado por Caracol Radio, declaró que las AUC aportaron fondos para la reelección de Uribe en 2006.

Antes de ello, ante la Corte Suprema de Justicia había dicho que también lo apoyaron en su primera llegada al gobierno. “Nosotros para ese momento, el año 2002 e incluso desde 2001, hicimos una conferencia nacional de autodefensas donde acordamos, dentro de esa reunión de comandantes, cesar acciones con objetivos múltiples porque eso perjudicaba la campaña del presidente Uribe”.

El ex presidente siempre se desligó de las declaraciones de Mancuso pero el ex paramilitar dio precisiones. Una es sobre la llamada masacre de El Aro, perpetrada en octubre de 1997, una localidad de Antioquía. Allí 15 campesinos fueron asesinados mientras Uribe era gobernador.

Mancuso se refirió sobre este suceso ante los magistrados de la JEP. Dijo que la masacre “fue un pedido directamente también desde el gobernador Uribe, a través de Pedro Juan Moreno”, quien era su secretario de Gobierno, y que se ejecutó para desatar el miedo entre la población civil de la zona, que estaba bajo control de la guerrilla.

“Uno pone en práctica no solamente un teatro de operaciones, sino la puesta en escena de un teatro de terror, así de horrible como suena (…). Usted tiene que atemorizarlos tanto que, o dejan de apoyar a la guerrilla, o se van de la zona o se enfusilan. Así de crudo como suena, entonces por eso esas operaciones eran de castigo, se imponía un terror y luego salíamos de la zona”, declaró entre otras cosas.

Ante las acusaciones, Uribe solicitó a la Fiscalía que se le permita dar una versión libre sobre la masacre de El Aro. En su cuenta de X, el expresidente calificó a Mancuso como un “bandido”. Lo cierto es que el ex jefe paramilitar deberá probar sus dichos y, a su vez, Uribe deberá mostrarle al electorado de derecha que su diálogo con Petro no está teñido de la búsqueda de amparo para afrontar las acusaciones que tiene en su contra.

Mientras tanto, el presidente actual de Colombia busca mejorar su imagen pública, encaminar un diálogo que parece estancado y, lo que más importa a los ciudadanos, financiar el sistema sanitario de hospitales públicos saturados de pacientes.

(Con información de agencias)

 

 

Comentarios

Registrate gratis y seguí navegando.

¿Ya estás registrado? iniciá sesión aquí.

Pasá de informarte a formar tu opinión.

Suscribite desde US$ 345 / mes

Elegí tu plan

Estás por alcanzar el límite de notas.

Suscribite ahora a

Te quedan 3 notas gratuitas.

Accedé ilimitado desde US$ 345 / mes

Esta es tu última nota gratuita.

Se parte de desde US$ 345 / mes

Alcanzaste el límite de notas gratuitas.

Elegí tu plan y accedé sin límites.

Ver planes

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Si ya sos suscriptor Member, iniciá sesión acá

Cargando...