6 de mayo de 2019 18:15 hs

Daniel Placeres está acostumbrado a vivir bajo la lupa. Nacido en el Cerro de Montevideo hace 53 años, su militancia social y su compromiso con los movimientos de empresas autogestionadas le hicieron ganarse un lugar en las primeras filas de la política, pero también le abrieron las puertas de los juzgados.  

Su vida pública no puede deslindarse de su carrera en Cristalerías del Uruguay y su rol en el cierre de ese baluarte de la industria local, que en 1999 bajó la cortina de su fábrica en el Buceo y motivó el inicio de una huelga que se extendió durante 407 días. Placeres, que ya por entonces tenía un rol activo en el Movimiento de Liberación Nacional (MLN-T) y una voz de mando entre los trabajadores, fue uno de los rostros visibles de ese conflicto que marcó un hito en la lucha sindical.

La huelga tendría dos efectos a largo plazo en la vida de Placeres. En primer lugar, porque daría vida a Envidrio, surgida de las cenizas de la vieja fábrica y gracias al esfuerzo de los trabajadores. Pero también porque fue a partir de ese suceso que José Mujica lo invitó a asentarse en su chacra de Rincón del Cerro y construir allí su hogar, siempre que dividieran los gastos. Placeres había conocido a Mujica tras la caída de la dictadura, cuando se afilió al MLN-T, y había estrechado el vínculo en los años posteriores, cuando el tupamaro comenzó a perfilarse como uno de los referentes de la izquierda uruguaya. 

Separado “solo por una pared” de la casa de Mujica y Lucía Topolansky, Placeres se convirtió así en una especie de protegido del líder del MPP, que además de enseñarle el cuidado de las plantas también lo ilustró en el arte de la política durante jornadas de grappa con limón y tabaco Cerrito que a veces se extendían más allá del desayuno.

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En 2005 obtuvo su primer cargo político, al ser electo edil en Montevideo por el MPP, y ya entonces aparecieron cuestionamientos similares a los que enfrenta hasta el día de hoy, incluso en la órbita judicial. En 2008, la oposición impulsó un juicio político en su contra por integrar una empresa que tenía contratos con la Intendencia. En 2006, Envidrio había presentado ante la Comisión Administradora del Parque Tecnológico Industrial el Cerro una solicitud para instalarse en el predio. Siendo edil, Placeres integraba la dirección de la cooperativa y hasta figuraba como tal en un certificado notarial. Un informe de la IMM concluyó que ambos cargos eran incompatibles pero finalmente otro certificado dio cuenta que Placeres no integraba la empresa ni recibía un sueldo allí. Aquel había sido un primer aviso. 

Con su vecino en la Presidencia, a partir de 2010, Placeres obtuvo un rol protagónico en los negocios con Venezuela. En ese período, viajó más de 80 veces a Venezuela, algunas de ellas acompañadas por los dueños de Aire Fresco, otra empresa a la que la oposición le achaca haberse beneficiado de su relación con el MPP, a pesar de que la Justicia archivó el caso en 2018. 

En 2017, fue consultado sobre sus reiterados viajes a Venezuela durante una comparecencia ante la comisión investigadora de financiamiento de los partidos políticos. "Acerca de cuántos viajes hice no es algo relevante para el motivo por el que fui citado a esta Comisión. ¿Cuántos viajes hice? ¡Muchos! En realidad, pueden ser pocos o muchos, según cada uno. No es relevante cuántos viajes hice ni el motivo", respondió. 

Mientras que la oposición sigue viendo en Placeres uno de los intermediarios informales de las relaciones comerciales con Venezuela, el diputado ha negado haber representado al gobierno y se ha limitado a decir que siempre promovió los negocios de Envidrio y, a lo sumo, el trabajo de los uruguayos. Ha dicho que tiene "una relación de amistad" con el líder chavista Nicolás Maduro, a quien no dejó de frecuentar en medio de la crisis política del país caribeño. 

Con Placeres a la cabeza, Envidrio obtuvo US$ 11,5 millones del Fondo de Desarrollo (Fondes) creado en el gobierno de Mujica y que aún no fueron devueltos. Pese a las deudas, que el BROU hace tiempo calificó de incobrables, sostiene que la de Envidrio es una experiencia exitosa de autogestión y de empresas recuperadas por sus trabajadores. 

En 2014 integró la lista del MPP y logró una banca en Diputados con un marcado perfil hacia los temas de cooperativismo, pero su asunción en el Parlamento no lo obstó de continuar al frente de la empresa. Más allá de desvincularse formalmente, Placeres continuó yendo a la fábrica y tomando decisiones en la directiva, al tiempo que promovió en la órbita del gobierno beneficios para la cooperativa, como la extensión del seguro de paro.

Entre muchas otras denuncias que fueron descartadas, fue allí que el fiscal de Crimen Organizado Luis Pacheco encontró una responsabilidad penal y pidió su procesamiento por un delito de conjunción de interés personal y público. Placeres, que este lunes renunció a su banca como diputado, enfrentará lo que queda del proceso sin fueros pero con el respaldo de su grupo político, que entiende que no cometió ningún ilícito.

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