El sindicato de extrabajadores de Pluna pretende que el gobierno le otorgue a la nueva aerolínea de bandera dos años de gracia en el pago de alquiler de los siete aviones Bombardier, lo que representa para el Estado un costo de US$ 34,4 millones, cifra que surge de la suma de las dos cuotas asumidas ante el Scotiabank en 2013, y las dos de 2014. La nueva empresa se haría cargo del pago de US$137 millones por el costo de las aeronaves, pero comenzaría a pagar a partir del mes 25 de operaciones y durante diez años, por lo que la propuesta de pago anual ronda los US$ 14 millones. Así lo planteó el gremio ayer ante la comisión de Transporte del Senado, y lo escribió en un power point que mostraron, y al que accedió El Observador.
Al gobierno, sin embargo, no le han planteado la posibilidad de los dos años de gracia, según explicó ayer una fuente oficial a El Observador. Sin embargo, el Poder Ejecutivo está comprometido con la propuesta de los extrabajadores de la aerolínea de bandera y para ello existe disposición a otorgar subsidios que acorten las pérdidas que el plan de negocios establecía anteriormente.
El sindicato solicitará además al Fondes (Fondo de Desarrollo) US$ 30 millones como capital inicial de giro, lo cual es el doble de lo planteado anteriormente.
Sumado el préstamo del Fondes, al pago de las cuatro cuotas al Scotiabank correspondientes a 2013 y 2014, el Estado deberá desembolsar US$ 64 millones en esos dos años, los que recuperaría a largo plazo.
Una vez aprobada la ley (ayer fue votada en comisión con votos del Frente Amplio e irá al pleno del Senado el próximo jueves), se constituirá una sociedad anónima y 100% de las acciones será propiedad de una asociación civil sin fines de lucro. Todos los trabajadores que formen parte del proyecto, tanto al inicio como en el futuro, participarán de la asociación.
Por otra parte, según lo establece el plan de negocios, en los puestos adonde no exista personal proveniente de la bolsa de trabajadores de Pluna capacitado para las gerencias de la empresa, se contratarán profesionales.
“El nuevo proyecto no reclama subsidio. Reclama precios competitivos (US$ 0,794 por litro de Jet A-1). Ya se negocia con ANCAP a este respecto”, dice el texto de la propuesta presentada al Senado.
El costo salarial anual asumido por los trabajadores asciende a US$ 29 millones. Para ese caso se plantean un sueldo fijo tomando los ingresos que tenían cuando la empresa la gestionaba el socio privado Leadgate, y le incorporan 25% de plus en caso de que la aerolínea tenga ganancias.
El ingreso esperado para el primer año de gestión se estima en US$ 129,5 millones. Los costos variables en ese período serían de US$ 81,4 millones, que se suman a los salariales de US$ 29 millones y a otros costos fijos calculados en US$ 16,4 millones.
“El número de pasajeros que parten o llegan a Uruguay, considerando Carrasco y Punta del Este, son más de dos millones. Esto implica que no todo lo realizado por Leadgate fue negativo. Este ratio demuestra que el mercado puede crecer y que la estrategia de hub regional no era un error. Los problemas que llevaron al desenlace actual son otros (líneas improductivas, exceso en la cantidad de aeronaves, gastos innecesarios o extraordinarios, empresas colaterales prestadoras de servicios dudosos, etc”, dicen los trabajadores en su plan.
El sindicato entiende que a raíz del aumento de precios de pasajes luego del cierre de Pluna, los uruguayos que viajan al exterior pagan en total US$ 150 millones por año. La nueva aerolínea aspira a fijar costos baratos para los boletos.
Una de las definiciones incorporadas en las “líneas estratégicas” del nuevo proyecto sindical refiere a la “austeridad de gestión”, así como el “cumplimiento y la “calidad de atención”.
Los trabajadores dicen que piensan operar las rutas que, según se comprobó, son rentables, como Santiago, San Pablo, Río de Janeiro y el puente aéreo con Buenos Aires.