24 de octubre de 2011 10:26 hs

Una bomba conectada a un reloj a la que solo le restan algunas vueltas de aguja para explotar. Esa es la metáfora que sintetiza la actual coyuntura de la economía argentina, según la visión del economista Carlos Melconian, quien ofreció este viernes una conferencia en Montevideo, organizada por la Asociación de Antiguos del IEEM de la Universidad de Montevideo.

“Me han pedido que explique qué pasa en Argentina, que no es fácil, porque estamos con récord de venta de autos, récord de votos y récord de fuga de capitales, así que creo que tenían que haber traído a un psicólogo, no a un economista”, sorprendió Melconian al tomar la palabra y marcó así el tono de lo que iba a ser el transcurso de su exposición.

Para el experto, su país transita por un retroceso económico, anestesiado por los altos precios de los commodities, que esconden la “realidad”.

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Las exportaciones argentinas muestran un sostenido crecimiento en los últimos años, lo que se explica por el factor precio, ya que la producción agrícola “se ha estancado” y la productividad “no ha mejorado”.

Sin necesidad de realizar significativas inversiones ni mejorar los procesos productivos, los productores agrícolas argentinos “se pueden sentar a tomar mate” porque el superávit comercial está asegurado, señaló el especialista, y estimó que Argentina cerrará este año con una balanza favorable de US$ 10 mil millones.

Sin embargo, una espada de Damocles pende de un hilo que cada vez se hace más fino: la fuga de capitales se acrecienta y alcanza niveles dramáticos, aseguró Melconian, al citar cifras del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

En los últimos cuatro años, “US$ 73 mil millones blancos, absolutamente declarados dentro del marco de la ley, salieron del circuito local”, afirmó.

“A (el ex presidente Fernando) De la Rúa le explotó el gobierno por US$ 19 mil millones y acá llevamos 51 meses (consecutivos de salida de capitales) en que se han ido casi cuatro veces más. Pero los US$ 98 mil millones de los agrodólares (exportaciones de los principales cultivos) han bancado la fuga”, manifestó.

El gobierno “pone de un lado papel y por el otro lado salen Belgrano, Sarmiento y Roca”, ilustró Melconian al referirse a la emisión de dinero que llevan adelante las autoridades argentinas en el marco de una “política monetaria expansiva”. La “desconfianza” del público en la moneda local aumentó fuertemente la demanda de dólares en esa plaza.

El mayor requerimiento de dinero es satisfecho gracias a las cuantiosas sumas de divisas que se pueden volcar por la multimillonaria balanza comercial del país, sostuvo.

Pero los agentes no solo se refugian en el dólar, sino también en la compra de vehículos, “porque Argentina es el único país que después de sacar el auto de la concesionaria, aumenta de valor”, dijo el economista.

Pero, según Melconian, los extraordinarios ingresos que registra Argentina caen en saco roto. “Un historiador puede escribir tranquilamente ‘la oportunidad perdida de Argentina´. Esos recursos no quedaron, entraron por acá y salieron por allá”, señaló.

Melconian apuntó directamente a los subsidios que aplica el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner como la piedra angular de los problemas económicos que enfrenta Argentina.

Detrás de las acciones oficiales para rebajar las tarifas públicas y otorgar beneficios sociales, se encuentra la inflación –producto de la expansión monetaria– y el creciente déficit fiscal, explicó el especialista.

“Durante el gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007) la recaudación representó 28% del Producto Bruto Interno (PBI) y el gasto 23%, por lo que no hubo problema. Pero con Cristina los ingresos públicos están en 27% y los egresos en 33%”, comentó.

La solución, según Melconian, sería una progresiva licuación de los subsidios, esto es, un congelamiento de los apoyos oficiales –por ejemplo, al precio del boleto del transporte público– que iría perdiendo peso en términos reales por el aumento natural de los precios internos.

Sin embargo, Melconian no espera “un giro” en la política económica del kirchnerismo, al que las encuestas dan como ganador de las elecciones presidenciales de mañana domingo.

“Lo que hay es una probabilidad –menor– de que el gobierno modere sus políticas. Veo un ida y vuelta. Un seudogiro. Pero veo que se va hacia más Estado y menos mercado”, consideró.

Melconian subrayó que es clave “evitar la fuga de capitales” y que si el gobierno “hace algo, irá por controles en el mercado de cambios”.

Agregó que la fuga debe reducirse al menos a un tercio para mantener la estabilidad.

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