Opinión > EDITORIAL

Premio al mayor exceso sindical

La seguidilla de paros en la educación pública, la salud y los servicios municipales, crean pesadillas sobre la sociedad

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27 de junio de 2018 a las 05:00

Hay muchos sindicatos cuyas movilizaciones le crean pesadillas a la sociedad. Algunos son más responsables en sus acciones, otros menos. Son fútiles, por ejemplo, la seguidilla de paros y ocupaciones desatada por los gremios de la educación pública y la salud. Los docentes y funcionarios de la enseñanza estatal exigen más aumentos de partidas para salarios y otros rubros en los cambios presupuestales actualmente en discusión, pese a que no hay de donde sacarlos y ya se llevan la mayor parte de los incrementos dispuestos por el gobierno, un exceso en sí mismo cuando la urgencia es gastar menos para abatir el déficit fiscal. El resultado es reducir aún más el magro número de clases en un área vital pero escorada por sus ineficiencias y su rechazo a reformarse. No le va en zaga la salud pública, cuyas claudicaciones asistenciales siguen sin aliviarse.

Pero el premio mayor a los excesos se lo lleva Adeom, el levantisco sindicato municipal que acaba de invadir el piso de la Intendencia de Montevideo (IMM) donde tiene su despacho el jefe del gobierno departamental, Daniel Martínez. El lógico desenlace de su expulsión por la policía no disminuye la gravedad de este nuevo desmán. Por lo menos han cesado los ataques físicos a jerarcas de la IMM que ocurrían años atrás. Pero persisten las trancas frecuentes a actividades esenciales, raramente sin otra explicación que la arrogancia sindical. Hace un mes desataron una situación crítica en los cementerios que dependen del Estado, ocupando el Central y suspendiendo sus trabajos en los otros, con acumulación de cremaciones y sepelios demorados y otras anomalías. Pocos días después pasó lo mismo con la planta de disposición final de basura Felipe Cardoso, seguida por la ocupación del canal municipal de televisión.

La pasajera ocupación del segundo piso de la IMM, liderada por la secretaria general de Adeom, Valeria Rípoli, fue en desubicada protesta porque Martínez se atrevió a decidir cambios presupuestales sin consultar antes al sindicato. La responsabilidad del manejo financiero de la comuna le corresponde primariamente a su gobierno. Si el sindicato no está de acuerdo puede recurrir después a reclamos y medidas legales de lucha como la huelga. Pero es absurdo que recurra a actos ilícitos en forma preventiva, antes de conocer las decisiones de quienes están exclusivamente facultados para tomarlas.

Martínez explotó con toda razón. Afirmó que "estamos todos podridos" por "un acto de prepotencia" que resquebraja la institucionalidad y suspendió sumariamente una reunión programada con el sindicato para informarle las modificaciones presupuestales dispuestas. El único camino que le queda al intendente para lidiar con Adeom es mantener con firmeza su rechazo a exabruptos sindicales. Esta actitud puede precipitar nuevos desbordes que penalicen el bienestar de la población. De todos modos ya está acostumbrada soportar montañas de basura, no poder enterrar a sus muertos y otros inconvenientes desatados por Adeom. La IMM dispuso tiempo atrás del Ejército para limpiar la ciudad, pero mal puede recurrir a los militares para que atiendan los cementerios o trámites en el Palacio Municipal. No queda otra opción que enfrentar con mano firme a un sindicato que avergüenza al movimiento gremial y al que no parece importarle su constante agresión al bienestar de la gente.

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