29 de mayo de 2013 20:02 hs

Entre otras cosas, el cambio de mando en la presidencia de la Federación Rural –sucedió el lunes pasado en la Casa de los Rurales cuando Carlos María Uriarte asumió la responsabilidad que ejercía Miguel Sanguinetti– se recordará por el nuevo desafío que asumió el hoy ex presidente, un faltazo y lo corto y contundente del primer discurso del nuevo titular de la gremial.

Yendo por partes, Sanguinetti antes de ceder el mando anunció ante un público que desbordó la sala de reuniones del Consejo Directivo, en torno a la mítica herradura, que de ahora en más será el “guardaespaldas” de Uriarte, quien por su parte dejó en claro que “no será fácil” suceder al flamante ex presidente.

Lo primero marca que más allá de los cambios de presidente y algunos consejeros los ruralistas seguirán trabajando en equipo con un fuerte valor para los que empujan desde afuera.

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Y lo segundo que hay enorme satisfacción por la gestión del equipo que lideró Sanguinetti.

En relación a la ausencia, fue la bandera verde, roja y blanca que en cada asunción de un nuevo titular de la FR le da marco a cada traspaso de campanilla: Quedó en la Sociedad Agropecuaria de Cerro Largo (SACL), donde pocos días antes engalanó el 96° Congreso; “está en buenas manos” se aclaró entre sonrisas, pues la custodia Eduardo Lucas, consejero de la FR y presidente de la SACL.

Sobre el discurso de Uriarte –presidirá a la FR hasta mediados de 2015 según lo decidieron las sociedades federadas en el Congreso de Melo–, fue tan corto como rico en contenido. Se extendió durante apenas 36 segundos. Vale la pena recordarlo letra por letra: “Con respecto a los que nos queda la gran responsabilidad de seguir con esta tarea, yo lo único que quiero decir es que me comprometo al compromiso. Ojalá lo pueda acompañar con éxito. Lo que les pido a mis compañeros es eso. Compromiso. Compromiso con una misión que es recuperar los valores de la patria basados en el ruralismo y en la familia. Y ojalá tenga la claridad de pensamiento para saber qué es lo que hay que hacer y la fuerza del espíritu para poder hacerlo. Gracias a todos”, remarcó, y una ovación coronó esos primeros conceptos de Uriarte como presidente.

Con 53 años, casado y con tres hijos, Uriarte es ganadero y agricultor en Cerro Largo, Río Negro y Durazno y fue directivo de la Asociación Rural del Uruguay.

Sanguinetti, en su oratoria, también corta y contundente, admitió que no tuvo una tarea fácil, por ejemplo el gobierno ha dicho comprender el valor de la agropecuaria, sin embargo su respuesta fue “darnos palo siempre”. Igual, pese al duro desafío que asumió, mirando a los ojos a Uriarte le dijo “¡se puede Carlos María!

Precisó que pudo cometer errores al expresarse, pero que siempre habló “con el corazón en la mano”. Y que se iba con una gran satisfacción, pues en las reuniones de la gremial hubo discusiones, pero terminaban con un abrazo, “logro grande” que ojalá se pueda transmitir al país, deseó.

Instó, finalmente, a no dejar que se divida a los productores rurales, en un claro mensaje al gobierno y sus actitudes.

El lunes hubo otras instancias emotivas. Por ejemplo Enrique Urioste recibió el Gaucho de Oro, distinción dada a quienes han hecho contribuciones trascendentes para el prestigio del ruralismo.

En claro respaldo tanto para Sanguinetti como para Uriarte, se dieron cita ex presidentes de la FR y directivos de otras gremiales e instituciones del agro, quienes dejaron a las humanidades de Miguel y Carlos repletas de abrazos y palmadas en la espalda.

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