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Presunto asesino de Brissa fue a rehabilitación dos días antes del crimen

Dos días antes del homicidio, el presunto asesino participó de sesión de terapia

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29 de noviembre de 2017 a las 05:00

El sábado 18 de noviembre, dos días antes de que Brissa González de 12 años fuera violada, asesinada y luego enterrada en el balneario Las Vegas, su presunto homicida, Williams Pintos (35) –hoy en prisión preventiva a la espera de su juicio– asistió durante dos horas a una sesión grupal de la ONG Proyecto Dominó.

Así lo había dispuesto el 20 de octubre la jueza de Familia de 7º Turno, Lilián Elhorriburu, luego de determinar para este hombre medidas cautelares de "prohibición de comunicación, acercamiento y relacionamiento en un radio de exclusión de 500 metros" con su expareja, con quien tuvo una relación de nueve meses.

Pintos había sido denunciado por "malos tratos, violencia física, y psicológica", y, según consta en el escrito que se incorporó como antecedente en la causa que lleva adelante el fiscal Juan Gómez– quien lo acusa de un homicidio muy especialmente agravado–, Pintos también intentó en una oportunidad tener relaciones sexuales con quien era su pareja "sin su consentimiento".

"Era un tipo rígido y muy impávido, con un discurso muy armado, que se victimizaba y depositaba la
culpa en el exterior y, por supuesto, nunca más regresó", contó a El Observador Juan Carlos Vega, fundador y mánager de Proyecto Dominó, la única ONG en el país que trabaja exclusivamente con "victimarios judicializados". Es decir, con sujetos que ejercieron violencia doméstica y al que un juez mandó a someterse a un tratamiento para su recuperación. Ese fue el caso de Pintos.

"Por eso es que nosotros no hablamos de rehabilitación, sino de resocialización", narró Vega, quien además es profesor de Peritaje en Violencia Doméstica. "Los usuarios no vienen porque quieren o porque se hayan dado cuenta de que son violentos. Asisten por obligación", remarcó.

El programa de "resocialización" del Proyecto Dominó consta de 30 sesiones de dos horas, pero la Justicia obliga al cumplimiento de al menos 10.

Las instancias pueden ser individuales, microgrupales o grupales, "dependiendo de la tipología" de la conducta que tenga diagnosticada el individuo.

"Es importante entender que la violencia es un fenómeno social. O sea, no se equipara a una enfermedad –dijo Vega–. Por eso afirmamos que no es curable, y que un tipo violento nunca está enfermo, a pesar de que pueda tener patologías psiquiátricas".

Estadísticas

Proyecto Dominó fue fundado hace dos años y, desde entonces, fueron derivados por la Justicia a esta institución 147 denunciados, de acuerdo a cifras a las que accedió El Observador.

De ellos 108 acudieron al centro y la mitad (54) abandonó antes de tiempo. Es un resultado que Vega destaca como positivo, si se atiende lo que indican las estadísticas internacionales en esta materia: el abandono promedia 79%.

No sucede lo mismo con el porcentaje de rechazo al programa. Treinta y nueve personas (27%) de las 147 nunca asistieron a la sede ubicada en 18 de Julio y Paullier. Entre ellas se encuentran las únicas cinco mujeres a las que se les recomendó el tratamiento. En el resto del mundo, el rechazo promedia 14%.

"Esa es nuestra debilidad, sabemos que tenemos que trabajar sobre ese problema", dijo Vega.

Sin cuenta

El Proyecto Dominó es una más de las ONG que trabajan sobre el fenómeno de la violencia doméstica.

El Poder Judicial no las tiene contabilizadas y tampoco dispone de un organismo o una dependencia que supervise la actividad de las ONG, dijeron a El Observador fuentes judiciales.

La intervención de los colectivos en cada uno de los casos depende de los criterios técnicos de los jueces actuantes.

Eventualmente sus representantes se ponen a disposición de los magistrados o se apersonan en las sedes judiciales especializadas en Violencia Doméstica para dar a conocer su material mediante el reparto de folletería.

También, en algunos casos, hay algunos convenios firmados.

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